10/24/2008
Dominios de Gustavo Armijos
Hay un encanto cercano a tantas letanías expresadas en medio de la ciudad
donde nostalgiamos filosóficamente en la América cristiana
que se aleja como una tela multicolor frente a la noche perpetua.
Los trozos de pollo a la brasa se esparcen con un olor a fruta encantadora
en la mesa con agua gaseosa ensaladas deliciosas con olor disperso
ingresando a la tienda.
Tiene la tristeza de un monje célibe en una morada terrena.
Mi resistencia es exigua para el delirio y para las aves de mal agüero.
Cada día compartimos el lúgubre almuerzo en que digieres lo alto del infortunio.
Si alguna vez no logras levantar las cadenas o logras leer los poemas
que para ti compuse fuera de sí,ojalá aparezca
Salma en paños menores revestida de cal y plomo.
Mis brazos y los tuyos no tienen tatuajes ni dádivas opulentas
y hemos guardado las espadas para la hora del encuentro.
Jamás imaginé tu rechazo en nombre de la lujuria
para seducirme con tu risa de quelonio
pero el vino por tomar no lo bebamos en secreto
pues pedirme salud delante de todos los mortales
farfullando tu nombre de amor y borrachera.
Seremos una cofradía sin tardanza para adorar la tierra
con nuestra poesía ancestral y sin tapujos para los cabrones
igual rango tienen los que disipan el pudor en plena berma
donde los coches corren a 80 km/h con placer por el vértigo
de la velocidad trotando sin accidentes.
Ya no es gracia viajar en un destartalado tranvía
que equivale a la generosidad equina de otras épocas.
El hastío y el reproche son el viejo discurso de holgazanes
contemplando las casas de las aves que en solitario vuelo
surcan territorios en la desolada metrópoli.
Mis párpados agotados por el sueño se agrietan frente al timón
como rapaz ave de rapiña en medio del smog.
La humedad del rocío se posa en el parabrisas
parecen guijarros de la carretera con una fatiga arenosa
con un vestido refulgente opulento en el ardor.
Muestras tus piernas junto a un recodo de la morada
ávidas por el placer las guitarras echan sus trinos al vuelo
y mueves el dial de la radio y te mueves en una alberca imaginaria.
Y llena de plesosaurios hambrientos ante el desnivel mugriento
donde no está el alazán favorito de mi acompañante.
UNA LÍNEA SIN FRONTERAS E IMAGINARIA
Cuando miro y observo mi imagen en la claridad de sus pupilas
navego en un barco de enorme quilla con una bandera flameando en lo alto
ojo unigénito que pinta mi destino cuando miro la noche como gato.
La imaginería me ha permitido sembrar de pequeños arbustos
su estampada blusa que me ofrece un busto vituperado por el aire
y que ni frío ni verano puede esconder.
Tu nombre está tan cerca de mis cansados labios
cuando hemos tomado cerveza como cortinas blancas
en el ardor de un cielo enrojecido por el asedio.
En mis oídos suena un lejano portón de Ayacucho
que se estrella en el escenario donde se escenifica el obstracismo.
Eres una luz delgada que aparece como meteorit
y se interna en un mundo de recuerdos en esta calle Quilca.
Estás tan cerca de todos los amigos cuyos saludos se derriten
como un extraño estremecimiento.
Luz que erupciona y cierra tus ojos de gata endemoniada
disolviéndose en el éter.
Parte de una historia de amor desbordándote con la cerveza
erupcionas en el volcán de tus deseos inhóspitos.
Yo, callo como carretera abandonada
Tú, escarbas por un instante
Tú y yo alojados para siempre
en la tierra de los muertos.
LOS DOMINIOS
Me dices que eres un sueño
y eres el sueño más feliz de la tierra
para escuchar el sonido de las mandolinas y ocarinas.
Dios sabe que florecillas iluminan tu semblante
o tus manos de vidrio y de madera.
Se podrán pintar el cielo de amarillo
y tus senos de tenue color del espectro solar
como los canarios insulsos y estridentes.
Cambiamos acaso mi camisa con olor de oro
y con una visa de caña de agua dulce
en medio de la tempestad aluviónica.
Bajo una palma seca deseo guarecerme
porque anoche fuiste el mismo sueño de la locura,
y te sentí en pleno goce de un amor platónico.
Fuiste la vida con tus manos vacías encima del camastro
donde tus pisadas tienen una callosidad de casas calladas
mueren los peces con sus dientes de fuego
y avivan los latidos de cohabitar con el demonio
en otros dominios y ensueños de la muerte.
8/09/2008
Josè Manuel Arango
Biografía José Manuel Arango nació en Carmen de Viboral, Antioquia, en 1937. Fue profesor de Lógica simbólica en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Antioquia durante casi tres décadas. Cofundador y coeditor de las revistas Acuarimántima y Poesía, de Medellín, e Imago de Copacabana. Premio Nacional de Poesía por reconocimiento Universidad de Antioquia, en 1988. Escribe una poesía rigurosa y elaborada. En sus primeros libros la temática se centró en el erotismo. "Es el precursor de una poesía erótica de alto aliento, no frecuentada en Colombia con tanta intensidad", escribe Fernando Ayala Poveda. Y agrega: "Su exploración metafísica no cae en la gratuidad: aproxima al hombre frente a los interrogantes de la noche: madre nodriza de la muerte, el recuerdo, lo nocturnal del alma humana. Se emparenta aquí con Novalis. Su lírica breve tiene un universo por construir con ahínco". Casi toda su obra se compone de poemas cortos que recogen, de un lado, un enorme acervo cultural, y de otro, una sensibilidad que se expresa en monólogos y en alusiones herméticas. Sobre su obra, el escritor Luis Germán Sierra escribió: "La poesía de José Manuel Arango, como toda obra auténtica, nace de la pretensión casi inexistente de escribir una gran obra y tiene su asentamiento primordial en las pequeñas cosas que rodean una vida cualquiera en cualquier lugar del mundo. Ello le da, además de autenticidad, un valor universal a su arte, reservándonos la complejidad —además de manido tópico— de ese término, pero entendiendo sin complejos que esta obra ya va muy lejos de un alcance meramente local y sobrevuela con soltura aires de otros territorios, pluralísimas significaciones".
Bibliografía
Obras de José Manuel Arango
Este lugar de la noche (1973)
Signos (1978)
Cántiga (1987)
Poemas escogidos (1988)
Poemas (1991)
Montañas (1995)
Traducciones
Tres poetas norteamericanos: Whitman, Dickinson, Williams. (1991)
El Solitario de la Montaña Fría, poemas de Han-shan. (1994)
En mi flor me he escondido, poemas de Emily Dickinson. (1994)
Crítica e interpretación de su obra
El poeta José Manuel Arango, fugitivo sembrador. Andrés Vergara A. En: El Mundo. Imaginario. Medellín. (Jun. 8, 1996) p. 5
Mito y vigencia de la ciudad en la poesía de José Manuel Arango. Jaime Eduardo Jaramillo J. En: Revista Universidad de Antioquia. Medellín. Vol. 60 no. 223 (ene., 1991) p. 106-117.
Curvaturas en la poesía de José Manuel Arango. Tarsicio Valencia. En: Revista Universidad de Antioquia. Medellín. Vol. 56 no. 212 (Abr.-jun., 1988) p. 102-105.
Cántiga. Luis Germán Sierra. En: Revista Universidad de Antioquia. Medellín. Vol. 56 no. 212 (Abr.-jun., 1988) p. 106-107.
Signos de José Manuel Arango. Víctor Gaviria. En: El Colombiano. Suplemento Dominical. Medellín. (Ago. 6, 1978) p. 6
Una generación desencantada: los poetas de los años 70. Harold Alvarado Tenorio. En: Torre de Papel. Chapingo, México. Vol 1 no. 1-2 (May.-dic., 1985) p. 54-62. José Manuel Arango y una invitación a vivir. Alonso Aristizábal. En: El Espectador. Magazín Dominical. Bogotá. (Nov. 12, 1978). p. 6
Selección de poemas
VIII HOLDERLIN
Quizá la locura
es el castigo
.
para el que viola un recinto secreto
.
y mira los ojos de un animal
terrible
.
XXVIII
la casa que reduce la noche a límites
y la hace llevadera
cuando el ruido de una bestia en el sueño
o las palabras que sin sentido
despiertan con todo ese extraño temor
surgen como restos de una oscura lengua
que desvela el origen y la amenaza
.
el techo que cubría un fuego manso
arderá
.
y entonces nada habrá seguro
y será necesario de nuevo cavar
hacer
.
.
XLVI
.
ESCRITURA
.
la noche, como animal
dejó su vaho en mi ventana
.
por entre las agujas del frío
miro los árboles
.
y en el empañado cristal
con el índice, escribo
esta efímera palabra
.
.
X
.
como para cruzar un río
me desnudo junto a su cuerpo
.
riesgoso
como un río en la noche
.
.
CANTIGA DE AMIGO
.
Y tras la incertidumbre de un instante
frente al desconocido
que luego por virtud del gesto recordado
vuelve a ser el amigo que después de la lluvia
llama a la puerta
.
lo ayudamos a desnudarse
colgamos sus ropas a secar junto al fuego
.
y oímos el relato de su viaje
reconociéndonos en sus maneras
de náufrago
.
.
.
EN CAMINO
.
Para Gustavo Zuluaga
.
1
Y, a lado y lado del camino,
ralos matojos
de helechos,
en este mes del año requemados,
resecos.
.
2
Un alud, en invierno,
en el lomo del monte
dejó algo así como una dentellada
de barro rojo.
.
Ahí queda por meses,
tal vez por años.
Es una cicatriz
bermeja.
.
3
O manchones
—aquí y allá—
de un pardo rojizo.
Allí donde la pobre
vegetación de zarzas
y malezas se agosta,
.
como si un terco mal
de la tierra, un matiz
del rojo de la tierra
subiera por sus tallos
y se mezclaran al bruno
de la maleza ardida.
.
4
Un ronroneo de colmena:
lo oye el caminante.
.
Más allá,
entre musgos,
hay un nacimiento.
.
5
Que el caminante baje
hasta aquella hondonada donde el verde
se hace más oscuro.
.
Encontrará, entre piedras,
un hilo de agua fría,
podrá beber un puño de agua fría
para la sed.
.
6
Y después el camino
se pierde en un paraje
arbolado de búcaros
y más allá reaparece
para trepar por un costillar mondo.
.
Sólo un camino: una delgada
incisión en el lomo
de la montaña: un arañazo
o la huella de un arañazo.
.
7
Ese huevo sonrosado entre la maleza.
El caminante lo alza para
remirarlo contra la luz.
.
8
y, por fin, una redondez.
Pero de ningún modo la redondez de un seno.
.
Más bien
algo como un muñón,
como el esbozo
de un cráneo.
.
Quizá una giba,
sí: una giba rocosa.
.
9
Y otra cumbre.
Otra hermosa perspectiva
de despeñaderos.
HAY GENTES QUE LLEGAN PISANDO DURO
Hay gentes que llegan pisando duroque gritan y ordenan
que se sienten en este mundo como en su casa
Gentes que todo lo consideran suyo
que quiebran y arrancan
que ni siquiera agradecen el aire
Y no les duele un hueso no dudan
ni sienten un temor van erguidos
y hasta se tutean con la muerte
Yo no sé francamente cómo hacen
cómo no entienden
PRESENCIA
Cien pasos doy de para atrás
pero la muerte los advierte.
ROGELIO ECHAVARRÍA
I
Si estoy, está conmigo.
Si me atareo en mis asuntos,me sigue.
Ojea por sobre mi hombro si leo,
atisba por sobre mi hombro si hago.
2
Con un sobresalto,
de un salto,me pongo de pies.
¿Quién era?Miro en torno mío.
Nadie, nada.
3
Acaso, cuando giro
sobre mi calcañar,
gira también
con una pirueta,
con un esguince silencioso.
4
Y si voy va detrás,
si vengo viene,
si me detengo se detiene.
Siento sus artejos en mi nuca,
su acezo en mi oreja.
5
Hago, pues, que voy y vengo,
hago que estoy,
hago que hago,
que me atareo en mis asuntos.
6
Y si también esto que digo,
este verso que hago
fuera tan sólo,y de nuevo, la vieja
mentira del lobo?
VIENDO DORMIR AL HIJO
1
Qué bello cuando duerme:
de costado, una rodilla recogida,
indefenso.
La mano palma arriba
abierta,
el pelo enmarañado.
2
Pero ahora comienza a agitarse.
La respiración se le ataranta.
Es que sueña.
3
Y esa queja en el sueño,
desconsolada:¿en qué sueña?¿de qué se duele?
Yo que soy su padre,
no sé de qué se duele.
4
Es sobre todo, hermosa
su mano palma arriba:
abierta,vacía.
ESCRITURA
.
la noche, como animal
dejó su vaho en mi ventana
.
por entre las agujas del frío
miro los árboles
.
y en el empañado cristal
con el índice, escribo
esta efímera palabra
X
.
como para cruzar un río
me desnudo junto a su cuerpo
.
riesgoso
como un río en la noche
CANTIGA DE AMIGO
Y tras la incertidumbre de un instante
frente al desconocidoque luego por virtud del gesto recordado
vuelve a ser el amigo que después de la lluvia
llama a la puerta
lo ayudamos a desnudarse
colgamos sus ropas a secar junto al fuego
y oímos el relato de su viaje
reconociéndonos en sus maneras
de náufrago
Cecilia Podestà
carta para la bailarina muerta
c, eres otro de los muertos de los que he escrito sin derecho. no he llegado a entender cómo tu muerte hizo algo tan extraño dentro de mí o por qué aun ahora que escribo, regresa de cierta manera y se convierte en esta carta inútil. en algún momento y después de que todos supimos lo que te pasó, te hiciste una parte de todo lo que me ocurría. y escribí algo sobre mí que era tuyo, tan tuyo, o más y fue el comienzo de una danza absurda de movimientos torpes bajo la música que hacía mi cabeza contra los muros:
"ella bailaba bajo la nieve/ durmiendo y con las piernas quietas/ inventando la locura sagrada/ de otra muchacha y su amante en beso/ que se convidaban en el aliento helado /un poco de su muerte y consuelo".
eras tú bajo la nieve, quieta, o desnuda y hallada por fin y sobre una lámina fría, tendida y tan inmóvil, tan sola.
tu muerte había traído el beso y con él vendría la enfermedad como una enredadera alrededor de mi cuello.
te imaginaba intentando llegar al escenario para tu danza perfecta mientras cerrabas los ojos y tu cuerpo dejaba de moverse poco a poco para quedar más que quieto. ya habías perdido todo. te imagine así una y otra vez. volvías a mí como la imagen de un fardo helado y terminaba yo hecha también un fardo de llantos sobre la cama. nunca dejó de ser extraño tanto llanto quizá porque no cruzamos una sola palabra… de repente una mirada o dos en algunas de las clases que compartíamos, pero no más, de haberlo hecho estoy segura de que nos hubiéramos caído muy mal. te veía caminar por la facultad siempre sola, como si tú fueras un mundo ajeno a este sin necesitar nada y quizá pensaba que nos parecíamos un poco.
también se leía en tus ojos que morirías sola.
una noche supimos lo que te pasó. sentí que mi corazón latía como una piedra helada y pesaba tanto dentro de mi cuerpo y de tal manera que terminaré arrastrándome sobre el suelo sintiendo sólo rabia y pena. sólo podía hablar de ti y de cómo tu muerte me iba invadiendo como una enfermedad certera. y de una manera desesperada, la danza torpe comenzaba en mi voz porque le decía todo esto al hombre que pondría sus manos sobre mi cuello con ternura para formar con las mías, una enredadera seca y espinosa. le hablaba de ti con miedo, con tanta rabia convertida en un llanto tembloroso. le decía: viste las noticias? ella era amiga de mis amigos, no la conocía o la conocía poco. le decía también que todos hubiéramos querido para ti una muerte distinta. de haber sido así, no me hubiera arrastrado la rabia y la pena a la mesa fría en la que imaginaba tu cuerpo, cuando lo encontraron, semanas después de tu desaparición.
cuando todo estaba oscuro veía como te dejaban en ese bosque para que la nieve te cubra, te abrace, y esconda tu cuerpo: salvajemente golpeado y violado, tan humillado… tan humillado maldita sea. y ese bosque, c, era mi cama; la nieve la colcha y la muerte: la que tocaba mi cara con mis propias palmas. puedo imaginar una muerte peor, quizá más salvaje, pero no más triste y sobre un escenario tan frío y lejos de todas partes. pienso en moscú y el viento que recorre ese mismo bosque me acaricia la cara como a una muerta más.
todos leyeron la triste historia de la bailarina que fue violada y asesinada en rusia. no sabes cuantos titulares ocupaste, ni cuanta mierda se dijo. mi abuela quiso consolarme mientras veíamos las noticias de la noche, pero salí a buscarlo a él.
todos lloramos por ti. todos fuimos desgraciados contigo. incluso ella rezó con el miedo que sienten todas las madres cuando muere el hijo de otro.
y yo, que no era nada tuyo, lloraba por cada cosa de la que te hablo cuando él me besó. lloraba ya sin poder rezar como mi abuela, sin poder hablar. entonces él rodeó la herida: esa boca que se abría para intentar decir tu nombre y negar la violencia de tu muerte sobre mí. había esperado mucho por él. sin embargo, todo podría parecer tan falso. esta carta podría incluso ser más falsa aún porque nunca hubiera imaginado que podría llorar de esa manera por una muchacha a la que apenas conocía. después cada cosa se convirtió en esa noche: y él en una maldición cada vez que me tocaba la boca, lo recordaba y se volvía un gran pálpito. se inició así mi danza absurda alrededor de la tuya, una danza mortuoria que me besaba y me arrancaba el labio como si arrancara el amor con hambre… el inútil amor.
de pronto tú y el miedo eran la misma masa bajo la nieve.
el miedo y él fueron la misma masa sobre mí.
cayó la misma nieve sobre mi cuerpo y fui tras la danza lisiada, tras el inútil amor y las espinas secas rodeando mis piernas, hasta que descubrí al hombre en su sueño y vi salir un bello animal de la misma boca con la que me besaba. y es estaba tan muerto como tú y hacía mucho. no lo vi porque yo seguí rodeando la herida e inventando un amor para los dos.
ahora tu nombre en mi boca desaparece como al final de una oración repetida tantas veces que se hace vana. ha pasado mucho tiempo, debe ser eso. seguirás en tu danza delicada, cada vez que yo lea esto, como cuando abro una caja de música y veo a la esbelta bailarina de plástico, con los brazos elevados y las manos juntas, reinventando mi locura. y tan muerta, tan inmóvil ella estira los brazos de plástico como tú. ella estira los brazos como yo en mis peores pesadillas, y parece tan dulce, tan fría y recibe nuevamente esa noche como recibe la música que sale de la caja sobre la que baila. conoce cada detalle y sabe que la historia alrededor suyo ya no es sagrada y que si danzó cerca de algún precipicio, cayó sin darse cuenta, envuelta en su música, para volver a la misma caja y estirar los brazos, tan esbelta o tan equivocada, cada vez más lejos y menos sagrada. y sabes por qué lo era, c? sabes por qué creía que todo aquello era tan importante? porque no debía ocurrir, porque el sólo acto era equivocado. el error lo hizo sagrado.
tus ojos, hija, no deben resbalar de esa manera, escuchaba mientras iba cayendo cada vez más, tan de plástico y envuelta en la música como en una llamarada que hacía arder mis cabellos. recuerdo, c, que me aterraba tocarlo y no querer dejarlo nunca. me aterraba tocarte, tocar tu cuerpo helado en mi más sádica alucinación teniendo la palma de mi mano en mi propia carne y sentir la muerte arrancando con calma mi piel y que me siguieras siempre para matarme con mis propias manos. me aterraba tocarte en mi carne como a una mujer maldecida, o tocarlo a él en mi piel maldecida únicamente por tu boca quieta que era la mía y que te inventaba para caer también sobre la nieve y ser la misma danza muerta y extendida. ahora se cierra la caja. mira como bajo las manos y deshago el movimiento. dejo tu danza y me dejo ir como quien ya tomó demasiado de lo que no era suyo. descansa de mí y de mi maldita costumbre de hacer de todo un poema o una prosa ilusa. te veré sobre un escenario en alguna mujer que se te parezca demasiado y sé que te quedarás ahí sin saber que alguna vez te escribí una carta como esta, para enterrarte como se hace con todos los muertos cuyos cuerpos esperan la ceremonia. no vas a venir a susurrarme al oído tu muerte nuevamente, no va a venir más tu desgracia, ni tu danza sobre mi cuerpo o sobre mi carne que era en las manos de él, sólo una fábula más porque el amor se inventaba y reinventaba en mi cabeza intentando historias tan inverosímiles como el hombre del que te hablo. mi carne consumada lo descubrió lentamente como una fábula vana y vulgar que se sirvió de tu música y de mi extraño hábito de convertir en mitos a las historias y hombres equivocados. guarda ahora tu danza fría, c, tu muerte y tu bosque helado. yo no escribiré nunca otra sola oración o palabra que te nombre, porque como ya te dije, me alejo como quien ya tomo demasiado de lo que no era suyo.
noviembre, año 2005 Derechos Reservados de Cecilia Podestà
Cèsar Àvalos
EN LA BURBUJA
Dicen que hay un cúmulo de dulzura: pétrea y morpórea
Entonces él es azul
Se pone medias negras
Y sale asesino
Su bolígrafo menea -dios -persona
Chacal dios -voz -propia
Su dicotomía es tensa
Entonces el hueco en donde se aposentó su vaso de cerveza
es luz negra lista para ser bebida
La luz vuela
Nada se puede leer con calma
Ni en la más alejada de las butacas
Porque él es su propia acción
Full invento de personajes políticos y ambiguos
Entonces aparexe su amargura
Y con ella todos los rezagos
De su terco ensimismamiento.
EL DEDO QUE SÉ / YA NO SE AGITA
El dedo que ya no se agita
Es el dedo que ya no inflama
Y viaja lejos con un cuerpo pegado al suyo
Ahí se abraza con singular destreza, deseo y voluntad de la no realización
Entonces el sueño tarda mucho
Se alarga
Se teclean los nombres sólo por el uso innombrable de la memoria
Se teclea con los ojos
Al cerrar un párpado y luego el otro
Se teclea maravillosamente
Y nada aparece
Ni otro día
Ni otra mañana
Ni otra tarde señalada por un dedo: inexistente
El viento registra: peso, constancia y cansancio
Una vuelta de escaleras por las que habrá de rodar…de rotar…derrotar…derrotado
Sólo queda en las barandas la huella digital
Pero no el aroma de las noches que se pierden durante el día
Y los sueños
Y mirar a los ojos no significa nada
Tampoco nada se dignifica
Así que todo se pierde…
Un cuerpo en reposo
Y un dedo que ya no se agita…para na.
EL DESVIO
Uno sabe que bordear la brecha es desviarse
De una calle llena de signos
Entonces los días son como un viento rápido e indescifrable
Donde hay que sobrevivir
Explicar el exceso
El por qué de las calles polvorosas
Porque a pesar de la nocturnidad
O es el olvido o la presencia que impone su propio castigo
Dejando un rastro: como un mar calado por donde fluir sanguíneamente
Desde lo alto
Del mástil
Envejeciendo
Y no es nostalgia
Es naturaleza muerta retratada a dos colores
Arruinarse temperamentalmente
Con una “plantada y conchuda soledad”
Soledad que viene de donde no nace la hierba
Soledad que se infla como un gran globo y estalla cubriéndolo todo: “soledad astro, arrecife”
Nada existiría sin esta soledad
Tan inalcanzable como un cuerpo sereno…
Ahora sabes que las leyes son para no cumplirse
Que hay que sentarse a la mesa de un bar a beber y a vivir
A drogarse como desesperan las escarchas volátiles y transparentes
A invadir los caminos
Y caminar siempre hacia el desvío
Para no hablar y para no escribir
Para asomarse –inalterable-
A la boca-nada de un cuarto
Y reflejar el espanto
Antes de escribir Otra cosa.
…
Así como Europa se perdió en el horizonte
Ella dejo una Estela de insurrección
Estela… bonito nombre de huella dactilar
De púlsame los meses
Del agua espesa que verteré en la sobria literatura
En la sorpresa que ha de regresar siempre a la misma noche
Sin frío y en mi propio continente
Con mi contingente
Con mi raíz medular gastada hasta el óxido
Desde ahí extraeremos al menos una palabra justa
De ahí el surco
De ahí su propia ramificación: leve como el temblor de las olas en reposo…
Meto la mano…
Muevo los dedos / subacuáticamente hacia fuera
Una Estela de fotografía todavía te sobrecoge.
…
Hay cuerpos que alumbran
Hay rostros que entreabren la boca
Así se añora el borde
La piel
El respiro es un soplo directo
Un corazón desnudo que late adorado por otros corazones
El rostro que entreabre su boca y ladea la cabeza y se inclina
Es el mismo que puede entreabrir la pierna o el pecho –cuestión de gustos-
Este cuerpo es el mismo que merodea y acecha
“todo el tiempo para estar a xu lado”
Perdido.
APETITO
El hombre es un ser incompleto que tiene frío
Se asemeja cara de rana o drogo empedernido
Sorbe con sorbete
Su sol es artificial
Nada pasa tras esa otra rejilla
Luz para los actores
Ficción dial
Multicolor plus
Prendas abarrotadas en el bestiario humano
Es este su laboratorio
Su voz o su propio aguijón
Su agítame star
Su nado lento en el mar azul
Así, todo sale mal
El frío y el sol no cuajan con este estereotipo de rey
Complícame
Complic-me…
Eco en la distancia.
PALABRAS
Contra la pared
A solas
Solitariamente
Nicho frontal
Explotado
A trazos
En trozos
Atrapada
Arrojada y devuelta a tu forma infinita y repetitiva
Cuerpo: cabeza-tronco-extremidades
Desnuda entre los nudos cardinales
Extendida a más no poder
Y la gente que no es más
Fluye entre mar y otra arena
Aquí
Allá
Más allá
Tapándote los ojos
Secretamente
Para olvidar como duele
Agitadamente
Angustiadamente
Hoy el cuerpo
Mañana el hueso
Y nada como el laberinto reseco de tu cementerio.
César Ávalos (Lima 1969) Ha publicado SOLAR (2003) CIUDAD MORRISSEY (2004)
NINGÚN LUGAR ADENTRO (2007) Ejerce la docencia y la
promoción cultural.
Jimmy Marroquìn
I
"Soy uno más, desde luego. O uno menos.
Sustracción que integra, adición
Que menoscaba"; reza, sangrante,
En el espejo, esta sentencia,
A modo de perenne sutura.
¿Ser
Importa?
Larga alborada, copioso desborde
De las horas, sereno limo de la duda.
Importa.
Una mosca ronda la desnudez impune del reflejo.
Crece
La duda, como opaco vaho, en la entraña
Incorruptible del reflejo;
Crece el silencio en la apoteosis
Reclusa del espejo. Un párpado
Yace, insomne, bajo el impetuoso limo, que retorna
De la certidumbre anonadada.
Reflejo dispar, en vaho
Intruso convertido. Ser no importa.
Importa, sí, el empolvado párpado que encarnas,
Tu trama virtual, arteramente sólida,
La perenne fatiga del espejo. ¿Crece o decrece
La sutura que delega, indetenible, el tiempo
En las aguas circulares del espejo?
La mosca, impoluta, se posa, anhelante, en el espejo.
II
De un temor emerges, y de una duda,
Reflejo, cual llama fehaciente,
De una consunción resuelta
En vistosa ceniza, trepidante,
Reflejo pertinaz, ambivalente;
Son los rostros, los gestos y la sangre
Inaudita que te pueblan, infructuosos,
Las cifras de tu agonía y desenfreno,
Reflejo, las suturas sin edad y sin cauterio
Con saña infligidas al espejo,
Tu mentor ardoroso y cruel verdugo.
Son los nombres que recreas y devastas
En la mentira afiebrada de tu vaho, reflejo,
La exacta certeza de tu delirio sin memoria.
III
Salve, reflejo, tu materia de años abismados
Y renuente sangre penitente,
Tus voces escindidas por el celo aleve,
Incisivo del espejo,
Tu elocuencia redentora
Que emerge del lecho astroso de los sueños;
Salve
Tu oscuro caudal de vida reincidente,
Tu racimo de gemidos augurales,
Tus temblores gestantes,
Tu zarpa de mar enmudecido,
Tu nada filosa, tu claustral presencia
Tu vocación de llama, o cieno, o espuma
Consagrada por siempre en el poniente.
IV
"La vida es este crepúsculo invertido,
Esta dentada flama,
Esta tibia presunción
En el bisel
Suicida”.
V
Esta vidriada tumescencia
En su inútil sangre, presa;
Este u otro aletazo de un agonizante
Signo, en el reflejo a fuego impreso;
Esta filuda, espectral fisonomía
Que un destello urde entre las sombras;
Esta helada providencia, alta, ruinosa,
Que el espejo proclama desde su mentira honda.
VI
“Este destello
Inopinado,
Ardiente,
¿Será la faz
Airada del reflejo
Que hace del aire
Su perenne
Trama agreste?”.
VII
En tu impávida llanura que de cieno languidece,
En su ficción convexa y calcinada,
Espejo,
Voces en duermevela, aullidos imperiosos,
Columnas de sangre y sarro
Habitan;
Vocablos absurdos, garfios de aire, gemidos que una mosca,
Ansiosa, deshace, o devora,
Sombras atrapadas en una noche de aguas infinitas,
Sílabas de hielo
Humeantes como yescas,
Fugaz reminiscencia de un lenguaje en ruinas, obsoleto,
Espejo,
Sólo escombros de un idioma purulento
Y sobre ellos tu enérgico resplandor
Que sangra su irrealidad en el reflejo.
Jimmy Marroquín Lazo (Arequipa, 1970) es abogado e hizo estudios de Literatura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa y en la Maestría de Literatura Peruana y Latinoamericana de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, de la que es actual maestrista. Ha publicado los libros Dinámica del fuego y Teoría angélica, así como poemas y artículos en periódicos y revistas del medio. Tiene en próxima publicación los libros Antropología de la espuma y Políptico de la lluvia.El año 2002 se hizo acreedor al Premio Copé de Plata de la Décima Bienal de Poesía convocada por Petróleos del Perú, con el libro Teoría angélica.
12/27/2007
Poemas / Gustavo Armijos
Los cuernos humillan a los infieles
insultando a maridos alejados de los grupos
Malolientes y con cabellos alisados
huérfanos de paciencia
empujados al extravío
lamentando rebeldía de insomnio
con un batallón de lamentos.
La noche avanza y con traicioneros y débiles
guiños seduce a los cómplices
Despiadado contra la ignorancia
tomas conciencia del pasado de Tallanes
donde no habían edificios suntuosos y llenos de opulencia.
Todo metal precioso es vano para contrastar a los amantes
que no pueden suavizar el fuego de la amargura
Nunca ni al enemigo se puede despedazar y
ser víctima de los más bajos instintos
Oh tiempo del repudio expandido después de la muerte
como nudos de látigos fogosos en el combate de la vida.
Que no existe caballero.
EXPERIENCIAS DESERTICAS EN LA EXPLANADA
Un vino puro invade mi boca donde queda luego una agua
clara mezclada de fuegos y luces que vienen desde el hall.
Mi copa circuló luego engendrando un desasosiego
de adolescentes a los vestigios de los comensales.
Es una purísima leche de viña que humedece mis labios
agobiado por interdicciones denigradas por enemigos.
Necesito estar colmado de amor y verter lágrimas de alegría
lejos de cualquier frivolidad porque lo más extraño
sería mi salud resquebrajada de furtivos placeres.
No puedo beber en secreto lo hago delante de todos
con una lucidez deslumbrante en mi ebriedad.
Marchemos contra los que golpean mi puerta sin más tardanza
al borde del precipicio.
Todas las riquezas de este mundo no permitirían
el vino delicioso escanciado en viejos toneles.
Viejos tiempos de verdes praderas en Sullana
tierra de mis ancestros apacentando ovejas y corderos.
Brindemos con mancebos bebedores
navegando en troncos de caña y de cabulla.
EL GRAN BANQUETE FINAL
Se levantan los efluvios por doquier
y el viento lleva aromas hacia los acantilados
en el Paseo de los Héroes Navales del infinito.
Desdichado y a pie puedo llegar hasta la tumba
de mis hermanos que me han ganado la partida.
Existe tenue pared de arena y las rosas, girasoles
y gardenias suben hasta el corazón de las criaturas
cuyos ojos enrojecidos por el llanto
ocultan sus rasgos desgarrados de impotencia-
Es la muerte en el Parque del Recuerdo.
Infamia y ternura se mezclan como constelación
de aldeanos que observan un cielo límpido.
El grass es un espejo donde podemos mirarnos
en la morada eterna del tormento o del descanso.
Mi resistencia te surte de gritos lúgubres
con actitud amenazante contra el infortunio.
Muerte definición exacta de cuervos en su jornada
premunidos del azar presuroso y emponzoñado.
Se funden las cadenas de la vida los pensamientos
engrillados suben hasta la pequeña capilla.
Javier (1954), Sergio (1955) juntos esperando la convocatoria
en el camposanto donde existen esperanzas
observamos los abuelos juntos para el gran banquete.
Que viva la eternidad furtiva del descanso
después de la agradable muerte,
en ofrenda de la vida eterna.
Estoy abandonado en medio de la vida pasajera
en los predios de la mangachería irremplazable
donde pido un remedio para mi dolor.
Mi tristeza convoca un suspiro desgarrado
y digo que mi eco es un llamado a las pálidas esperanzas
enfermo no oculto mi mal a compañeros de infortunio,
En las noches me siento a la puerta de mi casa
donde espero piedad para mi alma.
Y oculto mi infortunio a los bienhechores
y al médico que me infringe mayores aflicciones.
Trata de curarme para derrotar a la cruel enfermedad.
Desnudando las inquietudes de la soledad de los
elevados de concreto armado por donde desfilan los
autos a grandes velocidades donde vuelan hojas
de mi pérdida historia clínica desaparecida como
pez en el gran océano de la implacable soledad.
Nunca obtuve ganancia alguna por hecho ilícito
de bienhechores hombres opulantes pero llenos de avaricia.
Insisten en sus elogios los farsantes con sus ojos zarcos
ante los bastonazos de la justicia y franqueza.
Sino diré que los hombres de otras tierras me ofrecen halago
muchas veces negado en mis dominios
ahora que marcharé para siempre al infinito.
12/26/2007
POESÍA / WILLY GÓMEZ
de uno frente a todo eso que ya no tendrá nombre sale el derecho a reclamo
el genio de la libertad
y desde el santo en la pared
el hielo en la espalda
el cumplido sin demora
mientras se pone los zapatos del robo de helena o el principiado de odisea
justo en el barrio donde parece un detalle el mar
la olla con carne y fideos
también el recorrido de una cuadra hasta encontrar al vecino
al amigo del televisor
pero el niño Ernesto llora
acaso encontró a su padre
acaso al Swami como en ese reportaje de la BBC
o acaso el cuento de Abancay fuera toda la verdad si el mundo representara sus composiciones y la simple descripción de una fachada por ejemplo:
el sol abría sus espacios detrás del jardín y los geranios y las margaritas del macetero enfilaban la entrada
el nuevo mundo envuelto
el aire libre o toda la visión menos los perfiles naturales del gesto detrás de la puerta
o el techo roto y la mujer después bajo la lluvia
yerro del amor con un estilo personal al encontrar los desnudos muertos
al componer los colores de una frágil democracia y acción violenta sin descanso
a la escuela militar del golpe
& cantaba como un pájaro del cielo la certeza del lugar del tiempo de las romanas
o una salida en barco desde Sicilia
pero solo ese horno quedaba por las tardes
el pastel de cerezas o el pastel de carne o coliflor
y se sostenían de aquella tierra a la nuestra con esperanza
imagina seguramente ese cielo sobre Europa
ese mismo cielo claro que hoy se escribe en su obsesión de milenio
piedra sobre piedra
entonces imposible dudar de lo visto o de lo que tocó principio futuro
tableta al éxtasis de la belleza
evolución desde el mito
al final hicieron falta dos personas a instancias de la locura en busca de la verdad
porque el triunfo de los hombres en las esquinas no fue el triunfo del arte
ni siquiera de la poesía
sabemos quiénes habían cruzado el límite con el fierro en la mano
llámese Isabel Tello o Wilfredo Gómez o Benjamín Brocco o la lejanía de J. Migliaro
sabemos de una mujer y un hombre en realidad nada de los que están siendo abusados bajo el cartón ahora
y ya no el suplicio cuando hablamos del dormitorio del niño Keats o Shelley
o Bécquer
dormitorio del niño muerto jadeando con dificultad en los brazos de su madre
aquella salvación representaría Villessi antes del renacimiento o eran tal vez los calendarios de la vieja imprenta de Daniel Nieto desde el Callao hasta el centro de Lima aquella calle de los pobres
eran los pobres
qué humillación qué aspereza frente a la conquista de la existencia
esperábamos estar bien aunque sean silenciosas las bahías del mar cercano
en los cabellos pintados
en la religión
en el callejón
en los jardines
y de nuevo el mar a este lado
junta de agua
de santos trayendo los soles y las bendiciones
aunque sea silenciosa dijo también ella
la primera ola o el pájaro del cielo que canta
y la piel de los andes cuando salen los productos
y no hay nada más bello que un nuevo país
sumergido sí como una nave todavía
musgo verde al tiempo
incluso pensando en ser sabios para construirla con suaves herramientas
un país
una embarcación bajo el mar & la lengua nativa sea el niño muerto
o el sobreviviente de esta inundación cuando se levanta en perfecto orden
según J.A
Géminis Leo & Sagitario
signos afines abrazando todos los abrazos
las aguas
el campo
y no el recuerdo de una geografía donde es guerra siempre y la fila de los ejércitos contiene sus harapientas
sus pasiones de sangre de uno frente a todo eso que ya no tendrá nombre
pero ha nacido y tiene derecho de llegar hasta el final en su babel
reproduciendo el disfraz de escritura correcta
& al fin encontramos irreconocibles los cuerpos sobre el mar sin política exterior
& es una primera escena de los tiempos de violencia sobre las cuales el sol se levanta
ahora con todo su poder.
12/02/2007
Un poco de historia - La Tortuga Ecuestre
En enero de 1973 apareció La Tortuga Ecuestre, revista de poesía que dirige desde hace veinte años el poeta Gustavo Armijos. De los orígenes de esta revista y su importancia, trata la siguiente entrevista. En ella, el poeta, nos habla también de su trabajo creativo.
La Tortuga Ecuestre ha publicado a un buen número de poetas –muchos de ellos bastante notables- y ha mantenido una terca regularidad a lo largo de veinte años, lo cual lo ha convertido en una revista referencial.
En principio, nació como un homenaje a uno de los grandes escritores rebeldes que tuvo o tiene la literatura del Perú: César Moro. Y, en segundo lugar, aunque en la década del setenta el grupo Hora Zero había copado toda la escena poética; pero también había creadores –llamémosle insulares o independientes- que no estaban militando en ese movimiento y necesitaban tener un vocero donde publicar sus textos. Entonces varias personas de distintas universidades, que nos reuníamos en el Bar Palermo, tuvimos la idea de editar La Tortuga Ecuestre. El primer número salió en enero de 1973 y estuvo dirigido por Isaac Rupay, por decisión de todos los que participamos, entre los que se encontraban Elias Durand, Juan Carlos Lázaro y Santiago López Maguiña. El segundo número apareció sin director, porque la víspera hubo una polémica y lo decidimos así. En el tercer número, ya aparezco yo como director; aunque, claro, yo había sido el que impulsó inicialmente la publicación y asimismo el que en cierta medida la financió y la ha venido financiando durante todos estos años. Pienso que La Tortuga Ecuestre es como esa pequeña gacetilla que se echa bajo la puerta y trae un esperanzado mensaje de poesía.
¿Cuáles eran los objetivos iniciales de la revista? ¿se ha mantenido a través de todos estos años?
La tortuga ecuestre mantiene su inquietud inicial; difundir a poetas que no tenían o que no han tendido acceso a los diferentes medios de comunicación, aunque es verdad que se ha publicado a poetas consagrados, como por ejemplo a Martín Adan. Las tres últimas promociones de poetas, han publicado profusamente en sus páginas. Creo yo que no hay poeta importante en el Perú que no haya publicado ahí. Lo han hecho Cisneros y Calvo, de los sesenta; Verástequi y Pimentel de los setenta; Domingo de Ramos y Rocío Silva Santisteban, de los ochenta; y, de los noventa, han publicado casi todos.
¿Cómo han hecho para conciliar tu propia labor poética con al difusión de poesía que vienes llevando a cabo?
Es un poco difícil, porque a veces se descuida lo uno o lo otro; pero sin embargo, he podido conciliar ambas actividades. Además, en diversas etapas de la revista, he tenido gente joven que me ha ayudado a conseguir material y a escogerlo. Pienso que el poeta debe ser una persona que se dedica con interés a su actividad y dejar de ser aquel actor de fines de semana o feriado. Tiene que dedicarse por entero a la creación. Yo he seguido creando, trabajando.
Trigésimo Quinto Aniversario de una legendaria revista
Por Enrique Rodríguez
¿Cuál es la importancia de las revistas tipo Tortuga Ecuestre, Haraui, para la poesía nacional de nuestro país?
Son tribunas sumamente importantes porque muchas veces los medios de comunicación masiva, principalmente los diarios, tienen un espacio reducido para la poesía. Entonces, estas pequeñas publicaciones permiten conocer a muchos poetas de calidad, que lastimosamente de no existir alguien más. Muchas veces no darían a conocer sus producciones.
¿Qué problemas tienen que afrontar las revistas literarias para su publicación, y qué trabas impiden o frenen muchas veces el trabajo que realizan?
El problema principal es el financiamiento, por la sencilla razón que los insumos son demasiados elevados. Para nosotros, los de la revista, cuatro años y medio de publicación mensual que tenemos, representa, particularmente, un egreso que, sin embargo, puedo hacerlo, porque me dedico a la publicidad, y un pequeño margen de esos ingresos los utilizo en la publicación de la revista.
¿Cómo está en estos momentos la poesía peruana?
La poesía peruana atraviesa y siempre atravesó un buen momento, desde Vallejo, que es un poeta universal, y que influyó no solamente en las generaciones poéticas peruanas. Lo importante es que nadie pretende escribir como él, y a partir de la década del 70 se practicó un exteriorismo, o sea llamar las cosas por su nombre, ya no era poesía que le canta a los claros de luna.
En esta década se ha hecho presente un desborde popular y masivo de poetas a Lima. En el caso de los premios COPE, los ganadores mayormente son provincianos.
El fenómeno que tenemos aquí y no solamente en el terreno de la poesía, sino en cualquier campo de las manifestaciones populares, es el centralismo que bajo todo punto de vista tratamos de superar. Por ejemplo, hemos publicado selección de poesía huanuqueña, de Tacna, del grupo Isla Blanca de Chimbote, tratando de superar este centralismo.
Respecto a las revistas literarias de provincias, ¿cómo se encuentran y qué trabajos realizan dentro de sus posibilidades ?
Siempre ha habido limitaciones en este espacio, porque lamentablemente el Perú es Lima, y s aquí donde se encuentran todas las editoras, las grandes imprentas. Entonces, ellos tienen que luchar doblemente contra el medio hostil, debido a que la gente tiene poco apego a las manifestaciones literarias. Pero es sumamente importante, por ejemplo, que exista un Livio Gómez, en Tacna, que se preocupa, que ha dirigido revistas de muy corto tiraje y que ha contribuido en cierta medida a la publicación de gente joven.
¿Podría definir y precisar cuál es la importancia de estas revistas en la literatura y en la poesía actual?
En el Perú hemos tenido grandes revistas y casi todas han partido del esfuerzo y la heroicidad de sus directores. Hablamos de Amauta de José Carlos Mariátegui, de Mar del Sur, de Amaru. La Revista Amaru, que a pesar del auspicio que tuvo de la UNI, de no haber sido por el gesto generoso, del desprendimiento de Emilio Adolfo Westphalen quizá no hubiera existido.
Ahora, yo me solidarizo con dos revistas que son contemporáneas: Cuadernos Trimestrales, que en los últimos tiempos ha dejado de salir, y Haraui, que ya no sale con la misma periodicidad. Tengo entendido, por el trabajo que está haciendo Francisco Carrillo, su directos, quien está haciendo un trabajo muy importante dentro de la investigación en el campo de la literatura peruana.
FALTA POLÍTICA CULTURAL
¿Crees que en la actualidad la poesía está cumpliendo con el rol que tiene asignado dentro de la sociedad?
Debería cumplir un rol importante, desalienante. Lamentablemente el poco espacio que se le otorga en los medios masivos de comunicación, como dije anteriormente, no permite que la gente ame a sus poetas. A nuestro pueblo hay que enseñarle que ame a la literatura que es un gran problema que tenemos, y es además un mal endémico en la educación y en el país.
No hay política cultural que permita a los autores tener acceso mayoritario al público. No lo hay lamentablemente. Lo que nosotros hacemos son cantos de sirena: en una sociedad y en una ciudad de ocho millones de habitantes, mil ejemplares de nuestras revistas. Pero nuestro modesto aporte, en cierta medida, contribuye a que se conozcan nuevos autores.
Aunque de esta manera la poesía se convierta en algo elitista ...
Lastimosamente, la poesía fue siempre elitista y los poetas estuvimos acostumbrados a leernos entre nosotros. Justamente por eso publicamos la revista, con el deseo y la intención de que mejoren estos estados de cosas y que los poetas peruanos sean amados por su pueblo.
La revista cumple treinta y cinco años de vida activa promoviendo y difundiendo a poetas de distintas generaciones de todo el Perú, bajo la dirección del poeta Gustavo Armijos
La Tortuga Ecuestre” en la historia de la literatura peruana
Por: Ricardo Virhuez
¿Cómo fue que se inició en la revista y qué motivos lo impulsaron para aparecer en la escena de la literatura peruana?
Es una pregunta importante que tiene una connotación histórica. La revista nació a raíz de que Hora Zero había copado la escena de la literatura peruana y los principales medios de comunicación sólo publicaban a los consagrados del 60 y 50; mientras que Hora Zero se prodigaba en universidades y sindicatos tratando de imponer su propuesta poética. Un grupo de poetas que no estaban en Hora Zero, Estación Reunida, ni Gleba, en una noche de bohemia, decidimos publicar una revista en homenaje a César Moro. En el primer número aparece como director Isaac Rupay, pero quien financió la edición y se encargó de recopilar el material fui yo mismo. La edición me costó S/. 1,800.00 soles oro de la época que pagué en dos partes, los siguientes números se hicieron en una maquinita artesanal que me regaló mi padre y que hasta ahora conservo, pero ya no utilizo por cuanto se edita con un sistema más moderno.
¿Ha tenido dificultades económicas la revista todos estos años?
Siempre, desde la aparición de la revista hemos tenido crisis y siempre he sido el que ha dado el mayor aporte pecuniario; aunque muchas personas en gesto de desprendimiento han colaborado con el integro de la revista pero hemos compartido los ejemplares para la distribución, muchos ejemplares han sido obsequiados pero también otros se han vendido porque es la única forma de mantener la revista.
Siempre he tratado de publicar a poetas de calidad, consagrados y otros a punto de consagrarse, algunos lo reconocen mientras que otros no, pero eso no me afecta en lo más mínimo; porque para mí lo importante es el deber cumplido.
¿Qué criterios utiliza para la selección de material?
Si usted se detiene a observar la historia de la revista podrá encontrar que he tratado de que el material que se publique sea inédito; pero muchas veces los poetas son extremadamente celosos, así por ejemplo, Verástegui ha publicado unas tres o cuatro veces pero material poco difundido que ha dado a conocer en publicaciones de distribución restringida, en cambio he publicado poemas inéditos de Martín Adán, gracias a la generosidad u desprendimiento de don Juan Mejía Baca, también textos de don Vicente Azar, excelente poeta de la generación Palabra, generación del treinta junto a Augusto Tamayo Vargas.
En estos treinta y cinco años he pasado por diferentes procesos. Lo rescatable es que he dado a conocer a nuevas voces como la de Roger Santiváñez, cuando todavía vivía en Piura y cursaba estudios con mi hermano Galo en el colegio San Ignacio de Loyola de los jesuitas, o el caso de Miguel Ildefonso que también publicó en La Tortuga Ecuestre y luego ganó el premio Copé. En la primera época publiqué poemas de José Ruiz Rosas un importante poeta de Arequipa y Livio Gómez de Tacna, sólo por citar dos ejemplos importantes.
He publicado a otros poetas y la lista es demasiado extensa por cuanto son 219 números, es decir 279,000 ejemplares; un verdadero best seller, pero el criterio que he manejado ha sido selectivo.
¿Ha publicado también prosa, ensayo o aportes bibliográficos?
Por supuesto, del primero que publiqué un texto en prosa fue de César Toro Montalvo, luego publiqué ensayos de diferentes autores como Juan Gustavo Cobo, Borda o de Harold Alvarado Tenorio, ambos colombianos, porque cuando regresé al Perú después de haber vivido una larga temporada en el extranjero tenía en mente cambiar un poco la tónica de la revista pero, lamentablemente, no se pudo lograr y tuvimos que continuar con las tradicionales 8 páginas.
En los últimos tiempos hemos tenido el aporte del ensayista y crítico de excelente nivel Antonio Sarmiento, el cual ha presentado algunos autores así como publicó en enero del 2000 en una edición Extraordinaria, un manifiesto A LOS POETAS QUE VENDRÁN, que alcanzó un tiraje de 5000 ejemplares, creo que es el número que ha tenido el más alto tiraje.
¿La publicación ha tenido una orientación ideológica?
Soy una persona consciente de que hay que transformar la sociedad, particularmente tengo una profunda emoción social y pienso que la sociedad debe mejorar y los poetas deben tener una mayor oportunidad de acercamiento al pueblo, que las calles lleven sus nombres para perennizarlos, y no como se hace por ahí que aparece un benefactor al que se perenniza colocándole el nombre de una calle por el sólo hecho de haber donado unas cuantas migajas al pueblo.
A pesar de ser un hombre con una clara convicción social he tratado de ser democrático en la revista y hasta han publicado en la revista a pesar que existían presiones para que no se les publique. En La Tortuga ecuestre ha publicado, por ejemplo, el Grupo Neón, un grupo de los noventa con gente sumamente valiosa.
¿Qué otros ámbitos está abarcando La Tortuga ecuestre?
La revista es de extracción universitaria y siempre lo fue, pero, ello no significa que no haya circulado en otros medios como fábricas, sindicatos, penales; así por ejemplo en la década del 80 íbamos a recitales en el Sindicato de Construcción Civil en el jirón Cangallo en La Victoria, todavía recuerdo a Pedro Huillca, a Mario Huamán, al poeta Vicente Aponte, apoyándonos en todo momento y distribuyendo la revista entre los obreros.
También hemos publicado a poetas proletarios como Víctor Mazzi y Leoncio Bueno, los cuales han recibido el apoyo de la revista.
La Tortuga ecuestre, no sólo ha dado la lucha en las universidades sino también en otros centros de irradiación cultural tanto en Lima como en el interior del país.
Se han publicado números dedicados a los poetas de Tacna, a los del Grupo Isla Blanca de Chimbote, a poetas de Huaraz, de Huancayo, de Tacna, Livio Gómez no es el único que ha publicado poesía en la Heroica Ciudad de Tacna.
La poesía que menciono está fuera del centralismo, y es propia de un desborde popular que se ha dado en nuestro país y que muchos ineptos tratar de desconocer porque no les conviene y porque miran las cosas desde la óptica de sus propios intereses mezquinos.
¿Cuál sería su opinión respecto al Premio Copé y de la cantidad de provincianos que han ganado?
El fenómeno que tenemos aquí es un tanto engañoso, lo que pasa es que, un ex funcionario o miembro del jurado del Premio Copé es arequipeño y es por ello que una gran cantidad de arequipeños han ganado premios o menciones honrosas, sin desmerecer por cierto que en Arequipa hay una gran cantidad de poetas de excelente factura.
El resultado es, a veces, engañoso y los poetas provincianos resultan siendo enemigos de ellos mismos por la poca difusión de sus obras como es el caso del huanuqueño Samuel Cárdich.
¿Cree que en la actualidad la poesía cumple un rol importante dentro de la sociedad?
Debería cumplir evidentemente un rol desalienante pero el poco espacio que se le otorga en los medios de comunicación atenta contra ello. Aquí por ejemplo, existía una televisión basura qua entregaba productos de malísima calidad sin que el televidente tenga otras alternativas; y los poetas solamente se leen entre ellos; en una ciudad de casi diez millones de habitantes como Lima, mil ejemplares de una publicación de poesía resultan extremadamente exiguos.
Es decir, falta una adecuada política cultural y el Instituto Nacional de Cultura resulta un ente burocrático que no cumple ninguna función, solamente sirve para cobijar a unos cuantos burócratas que no conocen ni lo más elemental de la cultura del país. Este ente burocrático no cumple, otra función que la de exonerar de impuestos a espectáculos mediocres e intrascendentes.
Tal como refiere Edmundo Bendezú ¿la poesía de la otra literatura ha estado presente en la revista?
Es cierto que es un aspecto un poco olvidado pero nosotros hemos publicado poemas de un escritor ayacuchano que publicó junto a Ninamango unos poemas en Haraui, me estoy refiriendo a Reynaldo Martínez Parra el cual fue publicado con un estudio del maestro Mario Florián. He intentado publicar otros números de poesía Quechua pero lamentablemente no he conseguido material; aunque me gustaría publicar poemas de William Hurtado de Mendoza o coordinar con el escritor Marcial Molina para publicar un número de literatura ayacuchana, para que exista un panorama completo de la literatura quechua o mejor dicho de la poesía quechua.
Todos estos trabajos deben ser revalorados en su debida oportunidad y en ese aspecto la literatura está aportando de una manera valiosa.
¿Qué opinas de su obra poética?
Umberto Eco manifiesta que: “una obra de arte o un sistema de ideas nacen de una compleja red de influencias, la mayor parte de las cuales entronca a su ideología y a través de las influencias estilísticas, asimila, una manera de ver el mundo”. Es por ello que muchos poetas tratamos de redefinir el “estatuto individualista” de la poesía; esto sucede por ejemplo en el caso de mi obra que es evidentemente exteriorista y que llama a las cosas por su propio nombre, lo que a mi parecer constituye un acierto.
Estoy preparando un nuevo libro, al margen de modos y estilos impuestos por el canon que exalta a algunos poetas y ridiculiza a otros, pretender canonizar a unos y a los que no son de su agrado los manda a la hoguera para que ardan en el mismísimo infierno.
El escritor crea su propia retórica, su propia sintaxis y fonología; el poeta es un renovador del lenguaje y es por ello que en mis últimos textos, todavía inéditos, se pueden encontrar hallazgos muy importantes que seguramente la crítica del mañana se encargará de revalorar. YO NO ESCRIBO PARA LAS ANTOLOGIAS, esa preocupación se la dejo a los onanistas, para quienes creen que un despistado profesor universitario puede consagrarlos; porque los poetas reaccionan de acuerdo a sus intereses de clase, a su condición social, pero, la poesía no es el fiel reflejo de la realidad.
Estuve en Centroamérica cuando el medio estaba convulsionado por la guerrilla, por la lucha para la liberación de Nicaragua y El Salvador, allí los poetas reflejaban su realidad, lo que no ha sucedido en el Perú en los últimos años, en que la “cosa” tiende a polarizarse, la inseguridad los lleva a publicar antologías hasta del centro universitario de donde se proviene; es decir, que no hay seguridad de lo que se hace, yo no me preocupo por ello, soy consciente del valor de mi obra.
¿Qué opinión tienen de las generaciones del 60 y 70 en la literatura peruana?
Creo que Luis Hernán Ramírez es sumamente certero cuando habla de las generaciones partiendo de la periodificación de quince años, así, para mí, la generación del 60 poco a aportado a la literatura del Perú, sólo algunas figuras paradigmáticas como los casos de Cisneros o Hinostroza, los cuales escriben una poesía con moldes prestados de literatura foránea, lo que significa un retroceso en el devenir de la literatura peruana, lo que sucede es que tienen figuras paradigmáticas como Javier Heraud.
Con relación a la generación del 70, es una generación que fue “parricida” hasta que les convino y luego se acomodó de acuerdo a las circunstancias.
Hora Zero trata de renovarse permanentemente reclutando jóvenes escritores con al finalidad de hacerlos aparecer como miembros de un movimiento que tiene vigencia histórica, pero cuyo valor está en los inicios de la agrupación y no ahora en que se ha marginado al verdadero ideólogo del grupo, el poeta Juan Ramírez Ruíz, el cual es marginado por Pimentel y Mora, cuando en realidad las figuras más importantes de Hora Zero son Verástegui y Ramírez Ruíz.
¿Qué opinas del movimiento literario actual?
Considero que la modernidad trae progreso, pero también cierto decadentismo, para mí, la globalización deshumaniza al hombre, lo vuelve más impersonal y carente de sentimientos, cuando la poesía es sentimiento.
Finalmente quiero homenajear al poeta Francisco Carrillo, ya desaparecido y al maestro Manuel Jesús Baquerizo, cuya muerte truncó un hermoso proyecto editorial; una compilación, en un número de La Tortuga ecuestre, de la poesía de esa hermosa nación huanca.
LITERATURA PIURANA ÚLTIMA
Por: Juan Antón y Galán
Sorprendente, significativa y dignificante es esta poesía que surge en la década que acaba de fenecer y en los dos últimos años (90 y 91). Simpática y candorosa también, que no puede ser desdeñada ni un ápice, porque la exuberante pléyade de sus representantes contribuye con un mensaje transparente que ha enriquecido la literatura piurana última.Sorprendente de veras, porque nunca antes se dio una rica y selecta antología de escritores identificados seriamente con el arte, a tal punto que ellos mismos llegaron a calificarse ufanamente de los “los últimos” o “los otros”, de donde, según sus propias palabras, empieza la auténtica poesía; declaración que no consta en ningún momento con el pensamiento de quienes en el pasado también han tenido valores singulares (…). Los poetas que han logrado sobresalir en la década última son Alberto Alarcón, autor de un buen número de obras como Detrás del paraíso, Inventario de celebridades y Los otros, obra de polémica. Figuran también Gustavo Armijos, ganador de un Premio de la Municipalidad de Lima. Sus obras: Retrato Humano, Celebraciones de un trovador, Liturgia de la vigilia, Tierras del exilio, que han merecido el aplauso de la crítica nacional; Lelis Revolledo, poeta mágico que en 1986 publica Las intuiciones; el revolucionario Rufo Cárcamo Ladines, autor del característico Se levantó y andó; Rigoberto Meza Chunga, cantor de la tierra el mar y el río: Canto a Talara, Los versos de mi aldea; Julio Aponte, director de la revista Fastos ha publicado Catelo y La Clavícula de San Cipriano.
Palabras verdaderas - Roger Santiváñez
Posteriormente ente en el invierno de 1973, hice mi primer viaje a Lima en busca de la poesía joven.
Esto tiene para mí singular importancia, debido que ese fue mi primer poema publicado. Una gran alegría embargo mi corazón cuando Gustavo me envió un sobre conteniendo el azul ejemplar de La Tortuga donde vi por vez primera un poema mío en letras de molde. Esa sensación es inolvidable, porque al publicar, uno se comprometía para siempre a esa eterna noche de bodas con la poesía, que es y debe ser la fidelidad de un poeta para con su vocación.
De manera que gracias Gustavo por ese apoyo en el momento inicial. Y gracias también por haber continuado y continuar hasta hoy publicando La Tortuga Ecuestre, hoy por hoy, uno de los bastiones principales de esta guerra por la poesía en la que todos nosotros estamos involucrados.
Salud y larga vida a La Tortuga Ecuestre.
Desde las praderas
roger santiváñez - 17 de octubre de 2007
Cuentos de Jack Flores Vega
En la botica
Julio entró apurado a una botica ubicada en la esquina del jirón de La Unión y la avenida Uruguay. Se le notaba ansioso y sudaba copiosamente. Se paró frente al mostrador para hablar con la dependiente, pero ésta se encontraba atendiendo a otra persona. Julio limpió su frente colmada de sudor y se dispuso a esperar a que le atiendan.
-¿Sí, señor? -le dijo la dependiente después de haber atendido a la otra persona.
-¿Tiene tranquinal de 25 miligramos? -preguntó Julio.
La dependiente movió las teclas de su pequeña computadora y verificó si tenía el pedido.
-Sí, señor, lo tengo; la caja está a veinticinco soles con cincuenta.
-No, no; no quiero la caja; la quiero por unidad -se apresuró a responder Julio.
-Bien, entonces, cada una le cuesta dos soles con cincuenta -le dijo la dependiente-. ¿Cuántas quiere?
-Deme tres.
Julio metió la mano al bolsillo de su pantalón y extrajo unas monedas. Estaba contando para hacer el pago, cuando advirtió que una mujer joven, apoyada en el mostrador, a un metro y medio de la ventanilla de pago, lo miraba fijamente. Julio empezó a contar las monedas con nerviosismo como sometido por la persistente mirada de la mujer. Ésta era simpática, de cabellos negros ondulados, ataviada con un vestido rosado-claro que le llegaba hasta la mitad de los muslos y le quedaba muy ceñido a su cuerpo. Julio empezó a sudar de nuevo.
-Señor -dijo la joven mujer, acercándose a Julio-, estamos promocionando un producto nuevo, de gran demanda en el mercado –le mostró un envase de plástico-. Vitaminas “El delfín”, útil para toda la familia, enriquecida con germen de trigo y aceite de hígado de bacalao.
Julio se fijó en los labios carnosos de la mujer pintados de rosado, y parpadeó rápidamente para observar su esbelto cuerpo. Ésta lo seguía mirando fijamente a los ojos y Julio se sentía impedido de mirar con comodidad su bello cuerpo.
-¿Cuánto está? -preguntó al fin, limpiándose el sudor.
-Ocho soles el frasco y si lleva dos se lo dejo a quince -la mujer le acercó el frasco.
Julio tomó el envase a la vez que trataba de mirar el cuerpo de la mujer, pero no pudo y sólo atinó a examinar el frasco mostrándose dubitativo para comprarlo.
La mujer se pasó la mano por su cabello negro y ladeó su cabeza, mirándolo sugestivamente.
-¿Y contiene aceite de hígado de bacalao? -preguntó Julio, tratando de ganar tiempo.
-Así es -respondió la mujer, y aspiró aire, levantando su busto.
-Yo no lo quiero para mí -dijo Julio, muy nervioso- sino para un niño de diez años.
-También lo puede tomar –dijo la mujer y movió la cadera, recostando el peso de su cuerpo en una de sus bellas piernas-. ¿Es su hijo?
-No, no -se apresuró a decir Julio, sudando aún más-, es mi sobrino.
-¿Usted es soltero? -le preguntó la mujer, sonriendo.
-Sí, sí -respondió Julio, muy contento por la pregunta.
-Mi abuela decía que cuando los hombres solteros se ocupan de sus sobrinos ya nunca se casan.
-¿Eso decía tu abuela?
-Ujú -movió la cabeza, la mujer.
-O sea que piensas que ya nunca me casaré -expresó Julio, complacido por el giro de la conversación-. ¡Qué cruel eres!
La mujer le sonrió ampliamente:
-Eso decía mi abuela.
-¡Ah!, es cierto, tu abuela, pero ¿y tú...?, ¿qué es lo que piensas?
-¿Yo...? -la mujer lo miró con interés, y se demoró unos segundos para responder-. Digo que sí, que te puedes casar.
-¡Oh, gracias, gracias! -exclamó Julio, extasiado-. Pero, ¿y tú, tú..., eres casada?
-Mm, mm -movió la cabeza, la mujer, para los costados, negando.
-¡Qué bien, qué bien! -exclamó Julio, invadido por el gozo-. Te compraré uno y mañana regresaré para comprarte otro.
La mujer movió la cabeza de arriba para abajo aprobando las palabras de Julio, y acercándose más a él le dijo, con voz melosa:
-Paga en la ventanilla.
Julio se apresuró a hacer el pago, sacando más monedas de su bolsillo. La dependiente le alcanzó el ticket de pago y su pedido, y Julio, antes de retirarse, buscó la mirada de la esbelta mujer para despedirse, pero ella ya no estaba a su lado. Julio giró completamente la cabeza y vio que en un extremo de la farmacia, cerca de una de las puertas de ingreso, se encontraba la joven mujer. Ésta se encontraba colgada del brazo de un hombre de terno gris, de ligeras canas y arrugas en su frente. Ella le decía: “estamos promocionando un producto nuevo de gran demanda en el mercado: vitaminas “El delfín”, enriquecido con germen de trigo y aceite de hígado de bacalao...” El hombre la miraba con ansiedad y le apretaba uno de sus robustos brazos.
Julio abandonó la botica con su frasco de vitaminas en la mano, trastabillando al caminar y mirando compasivamente para el suelo, mientras pensaba, en l
En la botica
Julio entró apurado a una botica ubicada en la esquina del jirón de La Unión y la avenida Uruguay. Se le notaba ansioso y sudaba copiosamente. Se paró frente al mostrador para hablar con la dependiente, pero ésta se encontraba atendiendo a otra persona. Julio limpió su frente colmada de sudor y se dispuso a esperar a que le atiendan.
-¿Sí, señor? -le dijo la dependiente después de haber atendido a la otra persona.
-¿Tiene tranquinal de 25 miligramos? -preguntó Julio.
La dependiente movió las teclas de su pequeña computadora y verificó si tenía el pedido.
-Sí, señor, lo tengo; la caja está a veinticinco soles con cincuenta.
-No, no; no quiero la caja; la quiero por unidad -se apresuró a responder Julio.
-Bien, entonces, cada una le cuesta dos soles con cincuenta -le dijo la dependiente-. ¿Cuántas quiere?
-Deme tres.
Julio metió la mano al bolsillo de su pantalón y extrajo unas monedas. Estaba contando para hacer el pago, cuando advirtió que una mujer joven, apoyada en el mostrador, a un metro y medio de la ventanilla de pago, lo miraba fijamente. Julio empezó a contar las monedas con nerviosismo como sometido por la persistente mirada de la mujer. Ésta era simpática, de cabellos negros ondulados, ataviada con un vestido rosado-claro que le llegaba hasta la mitad de los muslos y le quedaba muy ceñido a su cuerpo. Julio empezó a sudar de nuevo.
-Señor -dijo la joven mujer, acercándose a Julio-, estamos promocionando un producto nuevo, de gran demanda en el mercado –le mostró un envase de plástico-. Vitaminas “El delfín”, útil para toda la familia, enriquecida con germen de trigo y aceite de hígado de bacalao.
Julio se fijó en los labios carnosos de la mujer pintados de rosado, y parpadeó rápidamente para observar su esbelto cuerpo. Ésta lo seguía mirando fijamente a los ojos y Julio se sentía impedido de mirar con comodidad su bello cuerpo.
-¿Cuánto está? -preguntó al fin, limpiándose el sudor.
-Ocho soles el frasco y si lleva dos se lo dejo a quince -la mujer le acercó el frasco.
Julio tomó el envase a la vez que trataba de mirar el cuerpo de la mujer, pero no pudo y sólo atinó a examinar el frasco mostrándose dubitativo para comprarlo.
La mujer se pasó la mano por su cabello negro y ladeó su cabeza, mirándolo sugestivamente.
-¿Y contiene aceite de hígado de bacalao? -preguntó Julio, tratando de ganar tiempo.
-Así es -respondió la mujer, y aspiró aire, levantando su busto.
-Yo no lo quiero para mí -dijo Julio, muy nervioso- sino para un niño de diez años.
-También lo puede tomar –dijo la mujer y movió la cadera, recostando el peso de su cuerpo en una de sus bellas piernas-. ¿Es su hijo?
-No, no -se apresuró a decir Julio, sudando aún más-, es mi sobrino.
-¿Usted es soltero? -le preguntó la mujer, sonriendo.
-Sí, sí -respondió Julio, muy contento por la pregunta.
-Mi abuela decía que cuando los hombres solteros se ocupan de sus sobrinos ya nunca se casan.
-¿Eso decía tu abuela?
-Ujú -movió la cabeza, la mujer.
-O sea que piensas que ya nunca me casaré -expresó Julio, complacido por el giro de la conversación-. ¡Qué cruel eres!
La mujer le sonrió ampliamente:
-Eso decía mi abuela.
-¡Ah!, es cierto, tu abuela, pero ¿y tú...?, ¿qué es lo que piensas?
-¿Yo...? -la mujer lo miró con interés, y se demoró unos segundos para responder-. Digo que sí, que te puedes casar.
-¡Oh, gracias, gracias! -exclamó Julio, extasiado-. Pero, ¿y tú, tú..., eres casada?
-Mm, mm -movió la cabeza, la mujer, para los costados, negando.
-¡Qué bien, qué bien! -exclamó Julio, invadido por el gozo-. Te compraré uno y mañana regresaré para comprarte otro.
La mujer movió la cabeza de arriba para abajo aprobando las palabras de Julio, y acercándose más a él le dijo, con voz melosa:
-Paga en la ventanilla.
Julio se apresuró a hacer el pago, sacando más monedas de su bolsillo. La dependiente le alcanzó el ticket de pago y su pedido, y Julio, antes de retirarse, buscó la mirada de la esbelta mujer para despedirse, pero ella ya no estaba a su lado. Julio giró completamente la cabeza y vio que en un extremo de la farmacia, cerca de una de las puertas de ingreso, se encontraba la joven mujer. Ésta se encontraba colgada del brazo de un hombre de terno gris, de ligeras canas y arrugas en su frente. Ella le decía: “estamos promocionando un producto nuevo de gran demanda en el mercado: vitaminas “El delfín”, enriquecido con germen de trigo y aceite de hígado de bacalao...” El hombre la miraba con ansiedad y le apretaba uno de sus robustos brazos.
Julio abandonó la botica con su frasco de vitaminas en la mano, trastabillando al caminar y mirando compasivamente para el suelo, mientras pensaba, en lo bien que le asentaría el aceite de hígado de bacalao.
Así no tiene que ser
El abogado Martín Ramos caminaba azorado de un lado a otro de su despacho. Hacía sólo cinco minutos que había ingresado y se encontraba en ese estado. “Pero, ¿cómo..., cómo?”, se decía, “¿Así, así...?”, y se detuvo un momento. Se quitó el saco y lo acomodó en el respaldo del sillón. Luego se quedó estático mirando hacia la puerta. Ésta se encontraba entreabierta y comunicaba con la oficina de su secretaria: “¿Así, así...?, volvió a decir, sin decidirse.
Hacía sólo un mes que había sido elegido para ser Juez de Paz de su localidad, y ese día se había sentido dichoso. “¡Por fin, un puesto público!”, había exclamado, “¡el primer peldaño en el ascenso hacia la cima!”, e inmediatamente su mente se había visto anegada de imágenes: la caminata airosa por las calles de la ciudad; la acogida en un restaurante de primera categoría; el terno azul marino con la estrella dorada en la solapa... para que todos le vieran, para que todos le señalaran: ¡el abogado, el juez! “¡Hurraaa!, ¡bravoo!”, el respeto y la admiración de todos. Pero había algo más, algo que lo inquietaba y lo aturdía, y era...., sí, su secretaria. ¿Qué secretaria le tocaría?, Uhhhh, seguramente una buena, moldeadita, de hablar pausado y falda corta. Y se entregaba a más detalles sicalípticos. ¿Cómo la abordaría? La clásica: la invitaría a cenar. “Para hablar de asuntos de oficina”, le diría. “Pero, doctor, no sería mejor hacerlo en el juzgado”. Y él, “Noo, tiene que ser afuera, hay cosas que por su naturaleza jurídica es mejor tratarlo en privado”. Y ella, sorprendida, ojos muy abiertos, “Qué bonito habla usted, doctor, se ve que ha estudiado mucho”. Y él, “Ejem, ejem, lo necesario, lo necesario”. Se pondría el saco y le diría que la esperaría allá afuera, a sólo media cuadra del juzgado, para que nadie los viera y se le ocurriera inventar patrañas siniestras. “Ya sabe, homo hominis lupus*” “¡Ay, doctor, qué culto!; pero un momentito, ¿no sería mejor ir a mi casa a cambiarme? Estoy muy formal y ...” “No, no, así está bien; así, si alguien nos ve, no dudará de que ésta es una reunión formal”. Y de ese modo, se pasarían toda la tarde, entre charlas y comida. Y al final, claro, el vinito, el tinto, el semiseco. “Pero, doctor, ¿no sería mejor dejarlo para otro día?, mañana hay que trabajar y...” Pero él, “No, no, tiene que ser ahora, es el momento propicio”. “Pero doctor, yo no acostumbro beber.” “No importa, no importa, yo beberé por los dos; usted, solamente beba una copita.” Y así se pasaría el tiempo, entre vino y más copitas. Llegaría la noche, con sus guiños y carcajadas; y ella, más relajada, más abierta; y él, más envalentonado, más atrevido; estiraría la mano, tocaría sus dedos. “¡Qué uñas tan bien cuidadas tienes!” “Es trabajo de mi manicurista, doctor.” “¡Y qué manos tan pequeñas y bonitas!” “Doctor, no exagere.” “¿De quién es el trabajo, ah?” “Es mío, doctor.” “¿Sí?”, acariciaría su mano y las pondría entre las de él. “¿No es trabajo de su mamita?” Ella sonreiría, halagada, “También, doctor”. “También, ¿no?, ¿y esa risita?” “¡Doctor...!” “¿También de su mamita?” “También, doctor.” “¡No, no, objeción, objeción su señoría!”, levantaría la mano, “¡protesto, protesto; esa risita es hechura mía!” “¡Doctor, no se exalte!” Pero él, sin poderse contener, se pondría de pie, le cantaría. “Mía, tú ya eres mía, dame tu mano, vamos a bailar...” “Doctor, así no es la letra.” “Mía...” “Doctor, se está equivocando.” Pero él, “No importa, no importa”, se volvería a sentar, “lo importante, Elenita, lo importante”, le acariciaría la mano, se la llevaría a su pecho, “lo importante es dar rienda suelta a los impulsos de mi corazón”. “¡Doctor...!”, se sorprendería. “Sí, sí, Elenita, sí, eso es lo que siento por usted, no lo puedo ocultar.” “¡Pero, doctor, apenas nos conocemos!” “Mejor, Elenita, mejor, así tendremos ocasión de empezar una estable relación jurídica.” “¡Doctor...!”, se sonrojaría. “Llámeme, Martín, Elenita, Martín.” “No, no, para mí, usted es el doctor.” “No, no, Elenita, Martín..., pliz.” “Bueno, Martín, pero sólo por esta noche, ¿ah?” “Gracias, Elenita, gracias, me hace el hombre más feliz del mundo.” Besaría su mano, sus deditos. “Martín, quiero decirle una cosa.” “Dígame, Elenita.” “Creo que ya hemos bebido demasiado y que debemos irnos.” “No, no, ¡protesto, protesto!”, levantaría otra vez su mano, “no hemos bebido demasiado, aun falta otra botellita más.” “No, no, Martín, ya es tarde, mire, ya ha caído la noche.” “Mejor, pues, nos acompañará.” “No, no, vamos, vamos, ¿qué hace? ¡Guarde esa billetera, Martín, guarde!” “Unita más y nos vamos.” “No, no, me molesto, ¿ah?, me molesto.” “Solamente una botellita, Elenita.” “No, no, ninguna, ninguna, vamos, vamos.” Ella se pondría de pie, le tomaría del brazo. “¡Párese, párese!” Pero él, “Compraré otra botellita para tomarla en casa.” “Está bien, está bien, pague ya y vámonos.” Pagaría, dejaría la propina para el mozo y saldría sujetando su botella bajo el brazo, mientras él, de su otro brazo, sería sujetado por ella. “¡Qué frío, Martín, qué oscuro!” “No se preocupe, Elenita, ahorita viene el taxi, mientras tanto...” Se sacaría el saco, se lo pondría en sus hombros. “No, no, Martín, no es necesario.” “Sí, sí, Elenita, sí, lo necesita.” “¿Y usted, Martín?, se va a resfriar.” “Yo estoy con chaleco, no se preocupe.” Pararía el taxi, lo abordaría: “calle Choquechaca, departamento 401.” Y al llegar. “No, no, Martín, no; no puede subir.” “Sí, sí, Elenita, sí, unos minutitos nada más, para mojarme la cabeza.” Pero, ella, ¿aceptaría o se negaría? Posiblemente aceptaría y subirían los dos juntos, y adentro, en su cuarto, una vez solos..., ¡pero para qué abundar en detalles! Total, si ella no aceptase, quedaría para el día siguiente, hasta que sucediera. Y cuando lo lograra, cuando lo consiguiera, ¡a correr!, ¡a contarlo a los amigos!: ¡Una conquista!, ¡un aventura! Y el aplauso y las risas, la felicitación de todos.
Así, así tenía que haber sido, pero, en cambio, desde que asumió sus funciones, todo resultó ser muy diferente. Su secretaria: una mujer de treinta y ocho años, cuadrada, con piernas retorcidas, con los cabellos pintados que parecían estar oxidados. Y para remate, las várices, esas venas ventrudas de sus piernas que parecían a punto de reventar. ¡Qué chasco, qué gran chasco! Pero qué se iba a hacer, había que conformarse. “Señora Luz” “¿Sí, doctor?” “La quería invitar a cenar, usted ya sabe, asuntos de oficina.” “Sí, sí, doctor, ya lo sé, ¡son tantos años en este oficio!, ¡venga, venga!”, entraría a su oficina, dejando la puerta entreabierta.
Y desde entonces, siempre que él llegaba a su despacho. “Qué tal, doctor, ¿cómo está el muñequito?” “Bien, bien.” “¿Sí?, haber, haber.” Se le acercaba, le tocaba la bragueta. “¡Uy!, veo que ya está listo, ¡venga, venga!”, pasaba a su oficina, dejando la puerta entreabierta.
Pero ahora, después de un mes de estar así, él ya se sentía abrumado, como queriendo romper con esa costumbre; pero el honor, el procedimiento. Atravesó la puerta, y se empezó a sacar la corbata, la camisa. Luego los zapatos, el pantalón, hasta quedarse solamente en calcetines. Caminó hacia su secretaria que estaba de espaldas a él, con las palmas de la mano arriba, apoyadas en el muro. Sus piernas, toscas y ventrudas, estaban separadas, y a sus pies, desordenadas, yacían su falda y su ropa interior. Sus nalgas, fofas y caídas, las tenía inclinadas hacia delante, como esperando. El joven abogado Martín Ramos se le acercó un poco más, se pegó a ella, puso sus manos en las caderas de la avejentada mujer y empezó a moverse frenéticamente de atrás para adelante, mientras pensaba: “Así no tenía que ser, así no...”
Lima, 9 de octubre de 2006
El laberinto
Siete días después de muerto, su presencia seguía rondando en los comentarios de familia, en los rezos y lágrimas que algunos en casa derramaban; hasta que semanas después todo se fue reduciendo a algunas oraciones y encendido de velas al pie de su retrato. Pero conforme pasaban los días su presencia se fue desacralizando, o quedando relegado a rincones de la casa. Sus ropas ya habían desaparecido; mamá Rosa los guardó en un saco de lona blanca y lo fue a amontonar al lugar donde estaban los trastos, bicicletas destartaladas y demás despojos familiares. Otro día ya no estaba en la percha su sombrero de cuero, su poncho grueso, su maletín negro, pequeño, parecido al que usan los doctores de visita. Sólo quedó su retrato con su vela encendida hasta que alguien olvidó prenderla y ya nunca más se le volvió a encender ni rezar. Sólo, a veces, en ocasiones ejemplarizadoras, resucitaba su nombre en algún hecho suyo que se nos obligaba a imitar. Luego ya no hubo más nada: ni su vela, ni su retrato, ni el saco de su ropa con el que solíamos a veces jugar estrellándolo en nuestros cuerpos . La familia se mudó y dejamos, junto con los despojos mortuorios del abuelo, tantos otros despojos de los familiares presentes. Y sólo, como única presencia física y valiosa de él, nos quedó su ropero grande y antiguo; de cuatro puertas, con espejos en su interior y revestido de un material blanco, como plástico duro que con el tiempo se había vuelto amarillento y se caía por pedacitos. Nos gustaba jugar ahí, ocultarnos en su interior o encaramarnos en su techo como gato agazapado. Pero cuando uno de los tíos nos encontraba en el ropero y gritaba: ¡Bajen de ahí,!, temblábamos de miedo, y con los castigos asomaba en nosotros el recuerdo temeroso del abuelo. Pero siempre volvíamos a él; su presencia era imponente, ocupaba casi el largo de un cuarto y cabíamos muchos ahí: Nico, Susana, el pequeño Manuel y yo, y todas nuestras travesuras. Era, en las noches, como un laberinto en el que podíamos entrar, pero no salir. Hasta que un día salimos y ya no regresamos a él jamás. Nos habíamos hecho grandes y nos desplazábamos por otro laberinto más enrevesado que abarcaría toda nuestra existencia: el mundo.
JACK FLORES VEGA
10/06/2007
Poemas de Jorge Castillo Fan
Mientras que yo te sigo amando
Juan Gabriel
Que Dios entre en tu pecho
con una lámpara sin tiempo
y florezcan los niños
como un jardín de asombros lilas
Que el polen de tu sueño te endulce la mirada
y todo lo soñado te corone
(Mientras lloro en la oscuridad
Y te sigo amando).
********************
Hubo un jardín
o fue el jardín un sueño?
Borges
¿Hubo luna en nuestro sueño
o fuimos un error con dos ventanas?
(el puente de tu cuerpo se me apaga)
¿Hubo error en nuestro sueño
o fuimos las ventanas de la luna?
(el puente de mi cuerpo se te apaga)
¿Hay lunas?
¿Hay sueños?
¿O sólo error? (y sin ventanas)
Y sin embargo he sido error (tú: mi ventana)
Y eras un sueño
(yo fui tu luna en la ventana).
********************
Tú sabes que nunca tuve edad sólo latidos
para anunciar todo el rocío
que escancia tu cuerpo
sobre el último lirio del deseo
Sólo este canto que a flor de sed creciente
subraya mi destino
Sólo esta nave insomne que vara en ti
sin que lo sepas.
De Canción Triste de Cualquier Hombre
********************
DANZA DE / LIRIO
alma del fuego : el canto
fuego del canto : el alma
canto del alma : el fuego
fuego del alma : el canto
canto del fuego : el alma
alma del canto : el fuego.
********************
Y si todas estas lámparas de insomnio
me descubren sin alas / sin espejo
con el mirar como una página vacía
la voz en trance de ceniza
y el alma postulando para lluvia
Y si de repente
me desnudo ante el silencio
como un llanto sin nombre y sin destino
el pecho juntando sus escombros
y los cuervos robándome tu nombre :
sabré que eras un sueño.
********************
Tú vienes con el lento fuego rojo de la noche
nombre de flecha sin regreso
Vienes cuando vas y cuando vienes
por celestes pulsaciones
lluvioso recuerdo de mis dedos
En todo páramo de cuerpo y sueño
en todos los relojes : mi memoria y estos ojos
Vienes vienes vienes
en tus ácidos de nada
y en tu nombre que se enciende
como una cicatriz turgente entre mis labios.
********************
Nadar
Nadar en ti
y en mí sentir tu nado
y tu nada fundiéndose en la mía
sin nada más que fuego / amor
fuego de amor
amor de fuego
Nadar en este líquido de fuegos
sin saber si somos dos o uno o nada
O un sínodo de nadas
cuya lumbre es su juntura
Sus aguas invisibles
Sus fuegos indomables
(Brillan los cuerpos en el sueño
del cielo del aliento brotan alas)
Cruzar sin tiempo el beso vasto
o mar de amar
y sentir que nadando nuestras nadas
(el aire tal vez es nuestros nombres
que trascienden estas aguas / sus tres fuegos)
existe en ti y en mí
sueños / cuerpo y alas.
De Lámpara de Fiebre
********************
A José Cerna
Soñabas de perfil
Disuelta la luna entre tus dedos
tejías un himno para no morir
¿Era tu voz una danza invisible sobre el viento
o el alma de los ciegos
quebrada en el licor de los silencios?
¿Blandías estrellas sobre el fango?
********************
El mar y el mar de mí
(espejo sobre espejo)
Tras la raíz del movimiento
el ser / el latir / los ojos puros
estrella de carne este buscar
(ya llegarán las azulísimas fusiones)
El mar del verbo
el alma en rojo hirviente
El amar nadando a amar
la sonrisa como un horizonte
los cantos de sirenas
(Y un nombre disuelto en los abismos).
********************
Trozos de nada
y una suma de silencios ciegos
La llamarada del recuerdo que desata la lluvia
(ojos nadando en la tristeza)
El ala única e inversa
Caer caer caer
Ese vacío de líneas invisibles
mapa de vértigo / viento erizo
Tocar el fondo
Trepar la escómbrica escalera
(la carne más la herida
el aullido copulando la palabra)
Salir al callejón de otro comienzo
tras las huellas de sangre
el sueño en diáspora de polvo
y el amor agujereado por todos tus olvidos.
De Yo Soy Aquel Espejo
********************
Tú: Yo
Tuyo tu Yo
(Tú -Yo)
Soy tuyo
Soy tu Yo.
********************
La era en que era
el traje que traje
en sueños (¿ensueños?)
pasó de paso:
en el mar y en el amar
nada a la nada.
********************
A la que me amamanta
A la que me ama (manta)
A la que me ama mansa
Alas que me amansan
Alas que me aman
Alas que miman
Alas qué mías
Alquimias
Aquí mi As!
De Alto Voltaje
********************
Este crepúsculo es la vendimia de tu carne alucinada
en el amor inmarcesible
Tras el castigo
¿hay una voz que te rescate
en la mortal repetición del espejismo?
¿Hay un latido en que te sueñes
como un jardín fulmíneo
como un fulgor jardíneo
entre el desierto y la ceguera?
Vestirás de incandescencia sobre el rapto
violín de un solo llanto donde te reinicias
Arde para mí en este estriamiento
En el transcurso de mi nombre
eres la sed y un aullido.
********************
Vísperas de amor que te anochecen
en cárceles de sed
Reclinatorios de humedad donde remueres
Hormigueros de esa muerte y su lascivia
¿Pendulará tu alma
como una flor vencida
por una explicación que dicta entierros?
Hallarás la desnudez de este principio
Hallarás lo azul de nunca estar
¿Húmedamente te marchas entre astillas
como una soledad de ciego entre las huecos?
Es el dolor goteando entre las cerraduras
La lluvia hiere lentísima espectral
casi un adiós como tus ojos.
********************
Ástrame sobre tus filos
antes que mi nombre sea de noche
¿Vestiré la ofrenda que el error dejó tras mi desvío?
Y si te nuncas como un reloj vencido
ternúrame en tu fuego al deshojarme
¿Y qué derrumbe en llanto
no me vomitaría implume
sobre el humo rojizo del desierto?
¿Y él que se quemó de olvido
entre las uñas del rechazo
no tejía un jardín para nacerse?
Azúlame de ayer cuando me nadies.
De Ojo Danzante
Jorge Castillo Fan.- Piura, 1967. Miembro del Movimiento Internacional de Metapoesía. Ha publicado Insurrección del silencio (Sindicato de Petroperú; Talara, 1994), Eco del fuego (Artetéreo Ediciones; Piura, 1995), Revólver del amor (revista La Tortuga Ecuestre; Lima, 1996), Canción triste de cualquier hombre (Ángeles del Abismo Editores; Talara, 1998), Lámpara de fiebre (Editorial Delirio; Lima, 2003) y Yo soy aquel espejo (Editorial Delirio; Lima, 2003). Poemas suyos han sido difundidos por diferentes revistas de literatura de América Latina, USA y Europa; así como en las antologías Homenaje al centenario de César Vallejo, poetas de la región Grau (revista Intihuatana; Sullana, 1992), El verdor del algarrobo, muestra de 8 poetas piuranos (revista La Tortuga Ecuestre; Lima, 1997), Karminka, antología de la poesía piurana, de Julio Aponte (Juan Gutemberg Editores; Lima, 2000), Literatura de Piura de Harold Alva, (Fondo Editorial Cultura Peruana, Colección PERÚ LEE; Lima, 2006).
7/18/2007
Índice Acumulativo de la revista La Tortuga Ecuestre
Carlos Valencia (Compilador)
Año: I Nº l Director: Isaac Rupay Lima, enero 1973
- Juan Carlos Lázaro
- Elías Durand
- Santiago López Maguiña
- Gustavo Armijos
- Isaac Rupay
Año : I Nº 2
Lima, junio 1973
- Antonio Cilloniz
- Tulio Mora
- Armando Arteaga
- Oscar Aragón
- Isaac Rupay
- Enrique Verástegui
- Gustavo Armijos
- Jorge Espinoza Sánchez
Año: I Nº 3 Director: Gustavo Armijos Lima,setiembre 1973
- Tulio Mora
- Carlos Cornejo Quesada
- José Rosas Ribeyro
- Víctor Bueno Román
- Julio Víctor Fernández
Año: I Nº 4 : Lima, octubre 1973
- Jorge Espinoza Sánchez
- Omar Aramayo
- Enrique Verástegui
Año: I Nº 5 : Lima, diciembre 1973
- Eloy Jáuregui
- Róger Santibáñez
- Javier Huapaya
- Sonia Luz Carrillo
- Humberto Pinedo
Nota: A partir de setiembre de 1973 el director es el poeta Gustavo Armijos hasta la actualidad.
Año: II Nº 6 Lima, mayo 1974
- Mercedes Delgado
- César Toro Montalvo
- Arnold castillo
- Óscar Málaga
Año: II Nº 7 Lima, agosto 1974
- Aidé Romero
- Max Dextre
- Gerald Anghelles
Año: II Nº 8 Lima, setiembre 1974
- Rafael Álvarez
- Luis Escajadillo
- Segundo Cancino
Año: II Nº 9 Lima, octubre 1974
- Ruperto Macha
- Rafael Álvarez
- Gustavo Armijos
- Margaret Randall
• Suplemento: CINCO POETAS DE TACNA
Guido Fernández de Córdova
Marco Nobel Villegas
Segundo Cancino
Livio Gómez
Fredy Gambetta
Hugo Salazar de Alcázar
1975
Año: III Nº 10 Lima, marzo 1975
- Fredy Gambetta
- Jacque Prevert
- Martín Adán
Año: III Nº 11 Lima, junio 1975
- Isaac Rupay
Año: III Nº 12 Lima, julio 1975
- José Luis Ayala
- Javier Huapaya
- Luis Escajadillo
Año: III Nº 13 Lima, agosto 1975
- Francisco Ponce Sánchez
Año: III Nº 14 Lima, octubre 1975
- Gustavo Armijos
- Nicolás Yerovi
- Tarcisio Navarro
- Leoncio Bueno
1976
Año: IV Nº 15 Lima, abril 1976
- José Ruiz Rosas
Año: IV Nº 16 Lima, mayo 1976
- Jorge Ovidio Vega
Año: IV Nº 17 Lima, julio 1976
- César Toro Montalvo
Año: IV Nº 18 Lima, noviembre 1976
- Arnold Castillo
1977
Año: V Nº 19 Lima, enero 1977
- Livio Gómez
1978
Año: VI Nº 20 Lima, enero 1978
- Manuel Pantigoso
Año: VI Nº 21 Lima, febrero
1978
- Carlos Zúñiga Segura
- Manuel Ruano
Año: VI Nº 22 Lima,
julio
1978
- Augusto Tamayo Vargas
- Feliciano Mejía
1979
Año: VII Nº 23 Lima, diciembre 1979
- Diana Ávila
- Dino Campana
- Eleazar León
1985
Año: VIII Nº 24 Lima, junio 1985
- Mario Montalbetti
- Arnold Castillo
Año: VIII Nº 25 Lima, diciembre 1985
- Dante Lecca
- Gonzalo Pantigozo
- Pedro Rodríguez Ortiz
- Félix Ruiz Suárez
- Leonidas Delgado León
- Jaime Guzmán Aranda
- Víctor Raúl Plasencia
- Blander Alayo Alcántara
- Óscar Colchado Lucio
1987
Año: IX Nº 26 Lima, enero 1987
- Gonzalo Rojas
- Harold Alvarado Tenorio
- Alberto Villagomez
- Arnold Castillo
Año: IX Nº 27 Lima, mayo 1987
- Erick Aguirre
- Santiago Molina
- Erwin Silva
- Gustavo Adolfo Páez
- Alvaro Gutiérrez
- Octavio Robleto
Año: IX Nº 28 Lima, junio 1987
Poesía Piurana
- Roger Santiváñez
- Mario Wong
- Alberto Alarcón
- Sigfredo Burneo Sánchez
- Julio Aponte
- Raúl Mendizábal
Año: IX Nº 29 Lima, julio 1987
- José Contreras
- Dylan Thomas
- John Ashbery
- Dimas Arrieta
Año: IX Nº 30 Lima, agosto 1987
- Francisco Ponce Sánchez
Año: IX Nº 31 Lima, setiembre 1987
- Armando Rojas
- Luis Eduardo García
- Juan Felipe Flores
Año: IX Nº 32 Lima, octubre 1987
- Heriberto Tejo Gomez
- Houdini Guerrero
- Marco Martos
- Jorge Hidalgo
Año: IX Nº 33 Lima, noviembre 1987
- Max Dextre
Año: IX Nº 34 Lima, diciembre 1987
- Luis Hernán Ramírez
1988
Año: X Nº 35-36-37 Lima, enero-marzo 1988
- Juan Ojeda
Suplemento: Movimiento Cultural NEON
Año: X Nº 38 Lima, abril 1988
- Livio Gómez
Año: X Nº 39 Lima, mayo 1988
- Fernando Armas
- Jorge Ita Gomez
- Iván Suárez Morales
Año: X Nº 40 Lima, junio 1988
- Luis Hernán Mozombite
- Augusto Rojas Gasco
- Miguel Ángel Huamán
- Boris Espezúa Salmón
- Jorge Ita Gómez
Año: X Nº 41 Lima, julio 1988
- Stefan Bacíu
Año: X Nº 42 Lima,
agosto
1988
- José Alaín Zegarra
- Eduardo Chirinos
- Eugeni Porras
- José Beltrán Peña
Año: X Nº 43 Lima, setiembre 1988
Poesía Tacneña
- Javier Lanchipa Palza
- Fredy Gambetta
- Segundo Cancino
- Alberto Paucar
- Giovanna Pollarolo
- María Teresa Pollarolo
- Edgar Pérez
Año: X Nº 44 Lima, noviembre 1988
- Elí Martín
- May Rivas
- José María Gahona
Año : X Nº 45 Lima, diciembre 1988
- Jorge Ita Gómez
- Miguel A. Guzmán Dávila
- Pablo Andrés Landeo Muñoz
- Olger Orlando, Granda Paucar
- Milko Siches Ramos
- Jorge César, Alvarado Gomez.
1989
Año : XI Nº 46 Lima, enero 1989
- Jorge Eslava
- Alberto Valcárcel
- Rocío Silva Santisteban
Año : XI Nº 47 Lima, febrero 1989
- Danilo Sánchez Lihón
- José Kozer
- Rossana Burga
Año: XI Nº 48 Lima, marzo 1989
- Carlos Guevara
- Ricardo Ramírez Vásquez- Caicedo
- Salvador de la Torre Toro
Año: XI Nº 49 Lima, abril 1989
- Juan Cristóbal
Año: XI Nº 50 Lima, mayo 1989
- Luis Hernán Mozombite Campoverde
- Adolfo Milla Arrieta
- Víctor Manuel Rojas Rivera
- Arlindo Luciano Guillermo
- Juan Giles Robles
- Manuel Rivera Asencios
Año: XI Nº 51 Lima, junio 1989
- Armando Arteaga
Año: XI Nº 52 Lima, julio 1989
- Leopoldo Charriarse
- Raúl Jurado Párraga
- Iván Suárez
- Elizabeth Zevallos
Año: XI Nº 53 Lima, agosto 1989
- Arnold Castillo
Año: XI Nº 54 Lima, setiembre 1989
- Enrique Verástegui
- Gustavo Armijos
Año: XI Nº 55 Lima, octubre 1989
- Nilton del Carpio
- Elizabeth Zevallos
- Dimas Arrieta
- Eduardo Arroyo
Año: XI Nº 56 Lima, noviembre 1989
- Cronwel Jara
Año: XI Nº 57 Lima, diciembre 1989
* Contribución a la Bibliografía de la Poesía Peruana
- Arnold Castillo - Juan Ramírez Ruiz
- Manuel Morales - Elqui Burgos
- Danilo Sánchez Lihón - Omar Aramayo
- Antonio Cilloniz - Enrique Verástegui
- Jorge Pimentel - Abelardo Sánchez León
- Cesáreo Martínez
1990
Año: XII Nº 58 Lima, enero 1990
* Contribución a la Bibliografía de la poesía Peruana
- Jorge Pimentel - José Antonio Mazzotti
- Juan Ramírez Ruiz - Jorge Eslava C
- Abelardo Sánchez León - Ismael Augusto
- José Watanabe - Roger Santiváñez
- Gustavo Armijos - Rosella Di Paolo
- Eduardo Chirinos
Año: XII Nº 59 Lima, febrero 1990
- Jorge Nájar
- Alberto Páucar
- Óscar Aragón
- Miguel Ángel Zapata
- Rosario Valdivia Paz-Soldán
Año: XII Nº 60 Lima, marzo 1990
- Eduardo Chirinos
- Jorge Espinoza Sánchez
Año: XII Nº 61 Lima, abril 1990
- Julio Chiroque
- Iván Suárez
- Julio Aponte
Año: XII Nº 62 Lima, mayo 1990
- Hernán Flores
Año: XII Nº 63 Lima, junio 1990
- Rigoberto Meza Chunga
Año: XII Nº 64 Lima, julio 1990
- Elizabeth Zevallos
Año: XII Nº 65 Lima, agosto 1990
- Cecilia Izquierdo Ríos
Año: XII Nº 66 Lima, setiembre 1990
- César Gamarra
- Víctor Hugo Romero
- Gustavo Armijos
Año: XII Nº 67 Lima, octubre 1990
- Leoncio Bueno
Año: XII Nº 68 Lima, noviembre 1990
- Jorge Ita Gómez
Año: XII Nº 69 Lima, diciembre 1990
- José Gabriel Valdivia
- Mercedes Ibáñez Rosaza
1991
Año: XIII Nº 70 Lima, enero 1991
- Arnold Castillo
Año: XIII Nº 71 Lima, febrero 1991
- Lola Thorne
Año: XIII Nº 72 Lima, marzo 1991
- Dorian Espesualmón (sic)
- Boris Espezúa Salmón
Año: XIII Nº 73 Lima, abril 1991
- Juan Gonzalo Rose
- Jorge Ita Gómez
- Susana María Guzmán
Año: XIII Nº 74 Lima, mayo 1991
- Miguel A. Guzmán Dávila
Año: XIII Nº 75 Lima, junio 1991
- Víctor Mazzi Trujillo
- Raúl Jurado Párraga
Año: XIII Nº 76, 77, 78 Lima, julio- setiembre 1991
- Enrique Verástegui
Año: XIII Nº 79 Lima, octubre 1991
- Javier Huapaya
Año: XIII Nº 80 Lima, noviembre 1991
- Eduardo Chirinos
Año: XIII Nº 81 Lima, diciembre 1991
- Elí Martín
1992
Año: XIV Nº 82 Lima, enero 1992
- Ricardo González Vigil
Año: XIV Nº 83 Lima, febrero 1992
- Salvador Ignacio Correa
- William Oropeza Alcalde
Año: XIV Nº 84 Lima, marzo 1992
- José Beltrán Peña
Año: XIV Nº 85 Lima, abril 1992
- Herencio Tejo Gómez (sic)
Nota: En: La Tortuga Ecuestre Nº 32
figura como Heriberto Tejo Gómez
Año: XIV Nº 86 Lima, mayo 1992
- César Toro Montalvo
Año: XIV Nº 87 Lima, junio 1992
- Josefina Barrón Miflin
- Verónica Álvarez
Año: XIV Nº 88 Lima, julio 1992
- Roger Santiváñez
Año: XIV Nº 89 Lima, agosto 1992
- Horacio Vargas Murga
- Rosa Ledesma
- Ezra Burstein
- Sonia Indacochea
- Pedro Setién
- Milward Ubillús
Año: XIV Nº 90 Lima, setiembre 1992
- César Ángeles L.
Año: XIV Nº 91 Lima, octubre 1992
- Dimas Arrieta
Año: XIV Nº 92 Lima, noviembre 1992
- Jaime César Calizaya
Año: XIV Nº 93 Lima, diciembre 1992
- Karla Núñez
1993
Año: XV Nº 94 Lima, enero 1993
- Vicente Azar
Año: XV Nº 95 Lima, febrero 1993
Poesía de los 90
- Paolo de Lima
- Roxana Crisólogo
- Johnny Barbieri
- Luis Fernando Chueca
- Héctor Ñaupari
- César Gutiérrez
- Martín Rodríguez-Gaona
- Erica Ghersi
- Rafael Hidalgo
Año: XV Nº 96 Lima, marzo 1993
- Heinrich Helberg
Año: XV Nº 97 Lima, abril 1993
- Graciela Briceño
Año: XV Nº 98 Lima, mayo 1993
- Jaime Rodríguez
- Jésica Zorogastúa
- Diego Otero
- Aracelli Ma
- Gerardo Fernández
- Sonaly Tuesta
- Carlos Trelles Steindl
Año: XV Nº 99 Lima, junio 1993
- José Pavletich Blengeri
- Raúl Burneo Barreto
Año: XVI Nº 100 Lima, julio 1993
- Juan Carlos de la Fuente
Nota: A partir del Nº 101 figura como año XX, y de ese
modo es consignado en la revista, y en este índice acumulativo.
Año: XX Nº 101 Lima, agosto 1993
- Eduardo Urdanivia Bertarelli
- Luis Chávez
- Luis Fernando Chueca
- Yolanda Westphalen
Año. XX Nº 102 Lima, setiembre 1993
- Luz Vilca
Año: XX Nº 103 Lima, octubre 1993
Nueva Poesía de Arequipa
- Leandro Medina
- Alfredo Marquez
- Esther Villafuerte
Año: XX Nº 104 Lima, noviembre 1993
Nueva poesía de Arequipa
- Silvia Adriazola Corrales
- Esther Villafuerte
Año: XX Nº 105 Lima, diciembre 1993
- Rafael Pastor
- Gustavo Armijos
- Carlos Solano
- Vicky Guerrero
Suplemento: Jorge Ovidio Vega, José Donayre
1994
Año: XX Nº 106 Lima, enero 1994
- Araceli Ma
Año: XX Nº 107 Lima, febrero 1994
Año: XX Nº 108 Lima, marzo 1994
- Manuel Cadenas Mujica
Año: XX Nº 109 Lima, abril 1994
- Carlos Orellana
Año: XX Nº 110 Lima, mayo 1994
- Jacqueline Fows
- Grecia Cáceres Figueroa
- Juan Vega
- Nelsón Ramírez
Año: XXI Nº 111 Lima, junio 1994
- Yolanda Westphalen
- Fanny Romero
- Elvira Ordóñez
- Athala Matellini
- Lily Flores
- Cecilia Brcellos
Año: XXI Nº 112 Lima, julio 1994
- Marcelo Arduz Ruíz
Año: XXI Nº 113 Lima, agosto 1994
- Rosano León Rhandomy
- Eduardo Rada
- Gabriel Prado Limaco
- Enrique Palma
Año: XXI Nº 114 Lima, setiembre 1994
- Luzgardo Medina Egoavil
Año: XXI Nº 115 Lima, octubre 1994
- Miguel Velásquez
- Rocío Hervias
- Violeta Barrientos Silva
- Marlene Gutiérrez
- Carlos Zúñiga Segura
Año: XXI Nº 116 Lima, noviembre 1994
- Guillermo Chirinos Cuneo
Año: XXI Nº 117 Lima, diciembre 1994
- Carlos Guevara Morán
1995
Año: XXII Nº 118 Lima, enero 1995
- Doris Moromisato
Año: XXII Nº 119 Lima, febrero 1995
- Víctor Mazzi Trujillo
Año: XXII Nº 120 Lima, marzo 1995
- José Luis Mejía Huamán
Año: XXII Nº 121 Lima, abril 1995
- José Luis Mejía
- Paolo de Lima
- Carlos Oliva
Año: XXII Nº 122 Lima, mayo 1995
- Otilia Navarrete
Año: XXII Nº 123 Lima, junio 1995
- Carlos Augusto Rivas
Año: XXII Nº 124 Lima, julio 1995
- Dimas Arrieta
Año: XXII Nº 125 Lima, agosto 1995
- Carlos Guevara Morán
Año: XXII Nº 126 Lima, setiembre 1995
- Carlos Guevara
Año: XXII Nº 127 Lima, octubre 1995
- Carmela Abad Mendieta
- Félix Huamán Cabrera
- Petroni Gutiérrez
- Rafael Hidalgo
- César Toro Montalvo
- Cesáreo Martínez
- Manuel Patiño López (seud: Manuel Leunam)
- Moisés Córdova Márquez
- Raúl Jurado Párraga
Año: XXII Nº 128 Lima, noviembre 1995
OCHO POETAS PIURANOS
- Carlos Guevara
- Gustavo Armijos
- Lelis Rebolledo
- José María Gahona
- Héctor Rojas
- Javier Cancino
- Carlos Bayona Mejía
- Jorge Castillo Fan
Año. XXII Nº 129 Lima, diciembre 1995
- Livio Gómez
1996
Año: XXIII Nº 130 Lima, enero 1996
- Santiago Risso
- José Beltrán Peña
- Braulio Castor
Año: XXIII Nº 131 Lima, febrero 1996
- Heber Ocaña Granados
Año: XXIII Nº 132 Lima, marzo 1996
- Santiago Risso Bendezú
Año: XXIII Nº 133 Lima, abril 1996
- Winston Orrillo
Año: XXIII Nº 134 Lima, mayo 1996
- Thais Lanao Briceño
Año: XXIII Nº 135 Lima, junio 1996
- Germán Rodríguez Aquino
Año: XXIII Nº 136 Lima, julio 1996
Año: XXIII Nº 137 Lima, agosto 1996
- Christian de la Piedra (Juan Ramos Cornejo)
- Santín Marón (Manuel Abad)
- Pedro Pablo Viera Urbina
- Manuel Mena Sertzen
- Samad Lisag (Justo Gomez)
- Ricardo Musse
- José Díaz Sánchez (jodsan)
- Elber Agurto Rojas
- Felipe Sánchez Gonzáles
- Benjamín Monet (Julio Crisanto)
- Camilo Ibarko (Atanasio Ordinola)
- Ricky Jesús Espinoza
Año: XXIII Nº 138 – 139 Lima,
setiembre – octubre 1996
- Jorge Castillo Fan
Año: XXIII Nº 140 Lima, noviembre 1996
- Juan Vega Moreno
- Paolo de Lima (testimonio)
Año: XXIII Nº 141 Lima, diciembre 1996
- Aída Romero
- Giuliana Aguirre Zevallos
- Isabel Matta Bazán
1997
Año: XXIV Nº 142 Lima, enero 1997
- Carlos Oliva Valenzuela
Año: XXIV Nº 143 Lima, febrero 1997
- Marita Troiano
Año: XXIV Nº 144 Lima, marzo 1997
- Carlos Bayona Mejía
Año: XXIV Nº 145 Lima, mayo 1997
- Eduardo Rada
Año: XXIV Nº 146 Lima, junio 1997
- Rosa Marina García Munive
- Aída Romero Herrera
Año: XXIV Nº 147 Lima, julio 1997
- Caroline Valdivia
Año: XXIV Nº 148 Lima, agosto 1997
- Braulio Castor
Año: XXIV Nº 149 Lima, setiembre 1997
- Reynaldo Martínez Parra
Año: XXIV Nº 150 Lima, octubre 1997
- Feliciano Mejía
Año: XXIV Nº 151 Lima, noviembre 1997
- Jesús Cabel
Año: XXIV Nº 152 Lima, diciembre 1997
- Moraima León Sáenz
1998
Año: XXV Nº 153 Lima, enero 1998
- Bernardo Rafael Álvarez
Año: XXV Nº 154 Lima, febrero 1998
- Víctor Mazzi Trujillo
Año: XXV Nº 155 Lima, marzo 1998
- Lawrence Carrasco
Año: XXV Nº 156 Lima, abril 1998
- Ana Miranda Salazar
- Consuelo López Martínez
Año: XXV Nº 157 Lima, mayo 1998
- Reynaldo Martínez Parra
Año: XXV Nº 158 Lima, junio 1998
- Maritza Núñez
Año: XXV Nº 159 Lima, julio 1998
- Luis Hernán Ramírez
Año: XXV Nº 160 Lima, agosto 1998
- Sabina Plas
Año: XXV Nº 161 Lima, setiembre 1998
- Rafael Dulanto
Año: XXV Nº 162 Lima, octubre 1998
- César Toro Montalvo
Año: XXV Nº 163 Lima, noviembre 1998
- Maritza Núñez
Año: XXV Nº 164 Lima, diciembre 1998
- Winston Orrillo
1999
Año: XXVI Nº 165 Lima, enero 1999
- Manuel Pantigoso
Año: XXVI Nº 166 Lima, febrero 1999
- Elvira Ordóñez
Año: XXVI Nº 167 Lima, marzo 1999
- Miguel Ildefonso
Año: XXVI Nº 168 Lima, abril 1999
- Carmen Luz Bejarano
Año: XXVI Nº 169 Lima, mayo 1999
- José Luis Ayala
Año: XXVI Nº 170 Lima, junio 1999
- Beatriz Hart Gaige de Fernández
Año: XXVI Nº 171 Lima, julio 1999
- Olga Manyari Rey de Córdova
Año: XXVI Nº 172 Lima, agosto 1999
- Ricky Jesús Espinoza Pariantón
- Lelis Rebolledo Herrera
- Ricardo Musse Carrasco
- Justo Gomez Alvarado
- Luis Alberto Ordinola Siancas
- José Díaz Sánchez
Año: XXVI Nº 173 Lima, setiembre 1999
- Josefina Barrón
Año: XXVI Nº 174 Lima, octubre 1999
- Luz del Carmen Arrese
- Rodolfo Alonso (Reseña Crítica)
Año: XXVI Nº 175 Lima, noviembre 1999
- Raúl Jurado Párraga
Año: XXVI Nº 176 Lima, diciembre 1999
Imagen de la Poesía
Chimbotana
- Miguel Rodríguez Paz
- Juan Ojeda
- Mario Luna
- Jaime Guzmán
- Gonzalo Pantigoso
- Dante Lecca
- Antonio Sarmiento
- Ricardo Ayllón
- Maribel Alonso
2000
Año: XXVII Nº 177 Lima, enero 2000
- Danilo Sánchez Lihón
Año: XXVII Nº 177 Lima, enero 2000
Edición Extraordinaria “A LOS POETAS QUE VENDRÁN” (Manifiesto)
- Antonio Sarmiento & Ricardo Ayllón
Año: XXVII Nº 178 Lima, febrero 2000
- Juan Ramón Carrasco
Año: XXVII Nº 179 Lima, marzo 2000
- José Pablo Quevedo
Año: XXVII Nº 180 Lima, abril 2000
- César Ángeles Caballero (Homenaje póstumo a Mario Florián)
Año: XXVII Nº 181 Lima, mayo 2000
- José Pancorvo
Año: XXVII Nº 182 Lima, junio 2000
- Gerson Paredes Coz
Año: XXVII Nº 183 Lima, julio 2000
- Jorge Espinoza Sánchez
Año: XXVII Nº 184 Lima, agosto 2000
- Ofelia Huamanchumo de la Cuba
Año: XXVII Nº 185 Lima, setiembre 2000
- Aurelio Ortega Cuentas
Año: XXVII Nº 186 Lima, octubre 2000
- Antonio Sarmiento (Homenaje a Francisco Carrillo -In Memoriam)
Año: XXVII Nº 187
- Ricardo Ayllón
Año: XXVII Nº 188 Lima, diciembre 2000
- Milagros Martínez
2001
Año: XXVIII Nº 189 Lima, enero 2001
- Rossella Di Paolo
- Gloria Mendoza Borda
- Rosa Natalia Carbonel
- Aída Romero Herrera
- Olga Manyari Rey de Córdova
- Beatriz Hart de Fernández
- Atala Matellini de Benavides
- Rosamarina García
Año: XXVIII Nº 190 Lima, febrero 2001
- Elcira Ponce (con prólogo de Olga Manyari)
Año: XXVIII Nº 191 Lima, marzo 2001
POESÍA DE LOS MANGLARES (Antología de la Poesía de Tumbes)
- Walter J. Flores Aguilar (Prólogo)
- Rigoberto Meza Chunga
- Víctor Leonardo Correa Dioses
- Carlos E. Yacila Peña
- Carlos Garrido Chalen
- Felix Antonio Morán Davis
- Eduardo Milciades Velásquez Cum
Año: XXVIII Nº 192 Lima, abril 2001
- Willy de Pozo
Año: XXVIII Nº 193 Lima, mayo 2001
- Karl OHARAK
Año: XXVIII Nº 194 Lima, junio 2001
- Adriana Gil
Año: XXVIII Nº 195 Lima, julio 2001
- José Alaín Zegarra
Año: XXVIII Nº 196 Lima, agosto 2001
- Danilo Sánchez Lihón
Año: XXVIII Nº 197 Lima, setiembre 2001
- Gloria Mendoza Borda
Año: XXVIII Nº 198
- Lima,
octubre 2001
Año: XXVIII Nº 199 Lima, noviembre 2001
CINCO POETAS AREQUIPEÑAS
- Sisley Aquize Romero
- Mirtha Núñez
- Tania Rozán Arredondo
- Marcela Cervantes Salinas
- Luz Marina Encalada
Año: XXVIII Nº 200 Lima, diciembre 2001
POESÍA SANMARQUINA 95 –2001(Presentación: Antonio de Saavedra)
- Javier García Liendo
- Claudio Ogosi
- (Bethsabé Huamán, Jorge Santiago Flores)
- Mónica Delgado
- Paul Guillén
- Antonio de Saavedra
- Patricia Fernández
La revista incluye BIBLIOGRAFÍA de los poetas:
(Cabrera Alva José; De Saavedra Antonio; Delgado Mónica; Durand G.
Anahí;
Espinoza S. Gabriel; Espinoza R. Walter; Farje C. José; Fabián S.
Julio;
Gálvez Z. Javier; Gutiérrez Yuri; Ñaupari Héctor; Iruay Marco; Ogosi
Claudio; Orbegozo Clemente; Paredes M. Guillermo; Quiroz A. Rubén;
Rivas T.
Rosario; Rodríguez Z. Jaime; Saavedra V. Edgar; Sánchez-Piérola V.
Roberto
Salazar; Vega J. Selenco).
2002
Año: XXIX Nº 201 Lima, enero 2002
- Carmen Flores
Año: XXIX Nº 202 Lima, febrero 2002
-
Año: XXIX Nº 203 Lima, marzo 2002
- Rosa Natalia Carbonel
Año: XXIX Nº 204 Lima, abril 2002
- Carmen Luz Bejarano
Año: XXIX Nº 205 Lima, mayo 2002
- Ana Carty
- Morayma Sayán Vizcardo
- Jéssica Pita
Año: XXIX Nº 206 Lima, junio 2002
- Luz Arnaldo Morán Canero
- Fidel Chaparro
- Carlos Portocarrero
- Miguel Aguilar
- Luis Medina
- Víctor Ruiz Velásquez
Año: XXIX Nº 207 Lima, julio 2002
- Víctor Guillén
Año: XXIX Nº 208 Lima, agosto 2002
- Rayde Esperanza Chilca
Año: XXIX Nº 209 Lima, setiembre 2002
- Santiago Risso
Año: XXIX Nº 210 Lima, octubre 2002
- Homenaje a ELÍ MARTÍN (1962-2001)
Año: XXIX Nº 211 – 212
Lima,
noviembre- diciembre 2002
- Juan Cristóbal
2003
Año: XXX Nº 213 Lima, enero 2003
- Ronald Portocarrero
Año: XXX Nº 214 Lima, febrero 2003
- Julio Carmona
Año: XXX Nº 215 Lima, marzo 2003
- Pedro López Gamvini
- “TRI” (aedo/logía) en concierto, - Reseña de Jorge Ita Gomez
Año: XXX Nº 216 Lima, abril 2003
- Nelson Ricardo Ramírez Vásquez- Caicedo
- Miguel Ángel Guzmán Dávila (Reseña)
Año: XXX Nº 217- 218 Lima, mayo-junio 2003
- César A. Ángeles Caballero
ECLOSIÓN LUMINOSA EN LA POESÍA de Gustavo Armijos (Ensayo)
Año: XXX Nº 219 Lima, julio 2003
- Luz Encalada
Año: XXX N° 220 Lima, agosto 2003
- Miguel Angel Guzman
Año: XXX N° 221 Lima, setiembre 2003
- Tania Guerrero Sotomayor
Año: XXX N° 222 Lima, octubre 2003
- César Ángeles Caballero (Cantos al pie del Sol) -Odas-
2004
Año: XXXI N° 225 Lima, enero 2004
- César Ángeles Caballero (Folletín Vallejiano)
Año: XXXI N° 226 Lima, Febrero 2004
- César Ángeles Caballero (Comunicación escrita en Vallejo)
Año: XXXI N° 227 Lima, Marzo 2004
- Luz Vilca
Año: XXXI N° 228 Lima, Abril 2004
- Miguel Sevillano Díaz
- Augusto Escalante
- José Vásquez Peña
Año: XXXI N° 229 Lima, Mayo 2004
- Fransiles Gallardo
Año: XXXI N° 230 Lima, Junio 2004
- Alfonso Alcalde
Año: XXXI N° 231 Lima, Julio 2004
- Federico E. Varillas
Año: XXXI N° 232 Lima, Agosto 2004
- Federico Varillas
Año: XXXI N° 233 Lima, Setiembre 2004
- Ricardo Musse Carrasco
Año: XXXI N° 234 Lima, Octubre 2004
- Jesús Cabel
Año: XXXI N° 235 - 236 Lima, Noviembre/Diciembre 2004
- Bethoven Medina Sánchez
2005
Año: XXXII N° 237 - 238 Lima, Enero/Febrero 2005
- Carlos Alberto Guevara Morán
Año: XXXII N° 239 Lima, Marzo 2005
- Carlos Valencia (Bibliografía de Gustavo Armijos)
Año: XXXII N° 240 Lima, Abril 2005
- Raúl Jurado Párraga
- Gustavo Armijos
Año: XXXII N° 241 Lima, Mayo 2005
- Miguel Ildefonso
Año: XXXII N° 242 Lima, Junio 2005
- Juan Carlos de La Fuente
Año; XXXII N° 243 Lima, Julio 2005
Poesía Femenina Tacneña Contemporánea
Selección Livio Gómez
- Esperanza Martínez
- Giovanna Pollarollo
- Adriana Gil
- María Teresa Pollarollo
- Cecilia Salazar
- Caroline Valdivia
- Sujey Laura R.
- Karina Estrada Rojas
- Catherine Collao Infante.
- Krenza Del Campo G.
- Patricia Collao Infante.
Año: XXXII N° 244 Lima, Agosto 2005
- José Luis Mejía
Año: XXXII N° 245 Lima, Setiembre 2005
- Raúl Heraud
Año: XXXII N° 246 Lima, Octubre 2005
- José Vásquez Peña
Año: XXXII N° 247 Lima, Noviembre 2005
- Augusto Escalante
- Elizabeth Zevallos
Año: XXXII N° 248 Lima, Diciembre 2005
- Harold Alva Viale
2006
Año: XXXIII N° 249 Lima, Enero 2006
- Carolina O. Fernández
Año: XXXIII N° 250 Lima, Febrero 2006
- Andrea Cabel
Año: XXXIII N° 251 Lima, Marzo 2006
- Luis Yañez
Año: XXXIII N° 252 Lima, Abril 2006
- Nelsón Castañeda
Año: XXXIII N° 253 Lima, Mayo 2006
- César Reyes Campos
Año: XXXIII N° 254 Lima, Junio 2006
- Luis Morón Hernández
Año: XXXIII N° 255 Lima, Julio 2006
- María R.
Año: XXXIII N° 256 Lima, Agosto 2006
- Juan Rodríguez Pérez
Año: XXXIII N° 257 Lima, Setiembre 2006
- LLamil Vásquez Valencia
Año: XXXIII N° 258 Lima, Octubre 2006
- Luis Yañez
Año: XXXIII N° 259 Lima, Noviembre 2006
- Francisco León
Año: XXXIII N° 260 Lima, Diciembre 2006
- Ulises Valencia
2007
Año: XXXIV N° 261 Lima, Enero 2007
- Aida Romero H.
Año: XXXIV N° 262 Lima, Febrero 2007
- Roberto Vergaray Arias
Año: XXXIV N° 263 Lima, Marzo 2007
- Estrher Castañeda
Año: XXXIV N° 264 Lima, Abril 2007
- María Espinoza Anicama
Año: XXXIV N° 265 Lima, Mayo 2007
- Rocío Silva Santisteban
Año: XXXIV N° 266 Lima, Junio 2007
- Esther Castañeda
Año: XXXIV N° 267 Lima, Julio 2007
- Armando Arteaga (Lo Acuático y lo Terrestre en la poesía de Gustavo Armijos)
Año: XXXIV N° 268-269 Lima, Agosto/Setiembre 2007
- César Ángeles Caballero
Año: XXXIV N° 270 Lima, Octubre 2007
- Gustavo Armijos
Año: XXXIV N° 271 Lima, Noviembre 2007
- José Manuel Araujo.
Año: XXXIV N° 272 Lima, Diciembre 2007
- Paolo de Lima.
ANOTACIONES DEL COMPILADOR
________________________
(1) La revista N° 9 es el primer número con suplemento adicional (*)
Prólogo: Juan Paredes Castro.
(2) Isaac Rupay (1950-1974) es el primer poeta póstumo al que se le
dedica una edición completa. Y además fue su primer director de origen.
(3) En este número se incluye notas de apreciación crítica por Lívio
Gómez, Rubén Vela, A. Luis Ponzo, Pedro Lastra y César Toro Montalvo.
(4) En este número se muestran las felicitaciones de Xavier Abril a La
Tortuga Escuestre.
(5) Se incluye texto: “Antología poética de los últimos en el Perú” por
Augusto Tamayo Vargas.
(6) Los textos son artículos de temas diversos de César Toro Montalvo.
(7) En el año 1977, se publica un único número.
(8) Es la primera vez que en una edición completa, se escriben haikus.
(9) Selección, presentación y notas de Lívio Gómez
(10) Semblanzas biográficas.
(11) Semblanzas biográficas.
(12) El director ha editado suplementos de los cuales por azares del destino son difíciles de ubicar. El suplemento consignado (original), pertenece a la biblioteca particular del compilador.
(13) El suplemento: Movimiento Cultural Neón II, revista de difícil adquisición es de colección.
(14) En la Tortuga Ecuestre N° 32, se lee Heriberto Tejo Gómez,posiblemente se trate del mismo poeta.
(15) Vicente Azar * ( seud. de José Alvarado Sánchez) Prólogo: César Toro Montalvo.
(16) Prólogo César Toro Montalvo.
(17) A partir del N° 101 se lee como año XX de la revista, y de ese
modo es consignado en el Índice acumulativo de autores que han publicado en La Tortuga Ecuestre.
(18) La edición de abril de 1997, no existe, quizás fue un error de edición.
Del 144 (marzo) se traslada al N° 145 (mayo).
(19) Prólogo: Vicente Azar.
(20) Prólogo: Mario Florián.
(21) Prólogo: Antonio Sarmiento. Incluye comentarios de: Jorge Guillen (España), Carlos Bousoño (España), Manuel Serrano (Argentina), Alceu de Amoroso Lima (Brasil), Luis Rogelio Nogueras (Cuba), y por Perú; Augusto Tamayo Vargas, Alfonso La torre, Manuel Velásquez Rojas, Winston Orrillo, Marco Martos, Luis Hernán Ramírez y Ricardo González Vigil. además de ser miembro de número de la Academia peruana de la Lengua, Dr. Manuel Pantigoso.
(22) Edición Extraordinaria, en un primer manifiesto sobre la poesía del siglo XX, que causó polémica en Lima. El título de portada, “A los poetas que vendrán”, que en parte pertenece a un poema de Manuel Scorza.
(23) Prologo: Olga Manyari.
(24) Prólogo: Walter Flores Aguilar.
(25) POESÍA SANMARQUINA 95 – 2001. La revista incluye breve bibliografía de poetas de la generación 90 y 2000.
(26) TRI- (aedo/ logía) en concierto, Reseña & Comentarios por Jorge Ita Gómez.
(27) Reseña y Comentarios por Miguel A. Guzmán.
(28) Reseña de Juan Osorio.
+ OTROS DATOS ANEXOS
________________________
( I ) La docente universitaria Sonia Luz carrillo, es la primera dama
que escribe poemas en la Tortuga Ecuestre.
( II ) En esta ocasión se edita solo un pliego tamaño A-4 en díptico
(usual) de la revista.
( III) Se publica pro primera vez en edición bilingüe. El Dr. Reynaldo
martínez Parra, escribe poemas en quechua – castellano.
( IV ) Esta es la segunda vez en edición bilingüe. Por José Luis Ayala,
Los poemas en aymara- castellano.
Poemas de Miguel Ildefonso
Poema a z
Mientras escribo ahora
Z baila en el Princes Machiavellis
Sobre las lilas que titilan en el desierto de El Paso
Ella es de Colorado
No habla español
Su cuerpo es un coro de trompetas
Oscuros ángeles cargando una luz
Por toda esta ciudad tatuada en una roca
Agarro mi última cerveza
Estoy contra las cuerdas de mi destino
Mientras Z se sujeta los cabellos
Y pasa una mano por una mejilla
Miles de niños mueren en Perú
Fico toma su última copa
Hace como dos años mis ojos
Miran el horizonte detrás de una malla
Un hueco adorna entre mis costillas
Huellas de incas muertos se han tallado
En mis sueños
Todos los carros en el free way
Se borran en los senos de Z
Los helicópteros los alacranes
Se tuercen cuando Z hace un giro
Levanta una pierna
Se bambolea
Un girasol de su hombro cae
En un punto donde vislumbro un tren
Y montañas a lo lejos
Un beso vuela por las mesas
Entre el humo de las fábricas
Z está en el suelo simulando
Una cópula
Sirenas a lo lejos
Una computadora encendida con un dibujo
Que da vueltas sin hacer ruido
Un mantel donde pájaros blancos bostezan
Cuando acabe la canción
El viento será más fuerte
La noche más alta
El silencio abarcará este papel
Donde ya no la podré ver
Z se pone de cuclillas
Y gira bocarriba estirando una pierna
Estás aquí – le digo
Como la primera luz
Que tocó al mundo
Estás en la lámpara que escribe
En los anuncios de neón que comen zapatos
Estás en los casetes que guardan una música
Para siempre en la tierra
Bombardeada por el cielo
Z ya acaba su baile
Alza los brazos otra vez
Se mira en el espejo
Se manda un besito ella misma
Una armónica ronca su agudo
En las carreteras de Estados Unidos
La ruta 66
Por el camino que nunca es el mismo
Soñando en la madera de los años
Junto a mi mesa
Tocando sus labios
El imperfecto rostro de las llaves
Con esa sensación de haberla tocado
Por los segundos que toqué la rosa
De todos los mágicos desiertos
Mi alma montada en su caballo
Borracho con 50 dólares
El viento entonces soplará a favor
Estás aquí – le diré
Bajo mi arma cargada de nubes
Al ras de tu memoria
Donde se rompe la luna
Y ve llover millones de lágrimas
Que anuncian otro amanecer
Algo así es el amor
Cuando Z baila
Igual que la materia que se desliza
Por estas calles
Un líquido humano en silencios y herraduras
La materia gris extraviada entre carteles
Porque cada mundo tiene su dios y su vacío
Porque lo único que tiene esta ciudad es un río
Estás bailando Z
Custodiada por los vientos
Los días entre las horas
La eternidad entre los segundos
Más tarde ya no habrá día ni noche
Y así poco a poco me borraré
En su danza
(14-12-01)
Oración ante el cadáver de Elvis
Dios que habitas en los desiertos
En los espíritus perdidos por calles oscuras
Conduce a este cuerpo inerte hacia su paraíso
No lo dejes caer en la tentación de volver
A la vida a los aplausos y las anfetaminas
Si alguna vez lo viste en un bar totalmente
Borracho y maldiciendo la suerte de su corazón
Perdónalo porque nunca supo de lo que hacía
Si lo viste muchas veces hacer lo mismo
En miles de bares de Tennesse perdónalo
Mil veces porque así como lo hicieron rey
Murió muy solo
Igual como murió tu unigénito en el Gólgota
Yo sé que si lo oyeras bailarías sacudiendo
Esa barba sureña y cimbreando tu pelvis
Al compás del rock de tu cárcel infinita
Dios todopoderoso creador de la música de los 50’s
Oye esta oración que es la única que he compuesto
Domingo 23 de abril.
Mediodía de algo
Tan lejos de mi corazón
están estas montañas.
A través de las calles
o cruzando la frontera
veo pasar los días
en pedazos de fuego.
Es el silencio un barco
encallado en el desierto.
Leo a Lorca y tú lees
conmigo las líneas
de los aviones,
las señales de los puentes,
la fuga de las lagartijas,
el pinche viento que entierra
mis dedos
en el tronco seco de nuestro adiós
que ya no da sombra.
Mi respiración pasea
por tu mejilla rosada.
El sol se dora en tu lengua
mientras los camiones
devoran los segundos,
mientras un coyote clava
una rosa en su ventana
para que un viento negro lo arranque,
ese viento negro de El Paso.
Toda la tarde pasaron los trenes,
las aves se estrellaban en la fábrica roja
del free Way,
las mariposas copulaban en los vagones.
Toda la noche cantaba John
en mi Lenoxx Sound de 25 dólares.
La luna olvidó su palidez en mi cuarto.
Una cucaracha trepó a mi corazón,
escribió tu nombre
y durmió entre mis costillas.
Eso fue anoche.
John cantaba en las rocas, un tema
sobre esas miserables urbes de Juárez.
Te decía que quería hablar contigo,
que no sólo vivas en sus sueños
sino aquí entre las cosas
que le pasan al mundo,
entre la luz que nunca se apaga
y la penumbra
que no puede salir de su umbral.
El horizonte es una frontera
imposible de cruzarla
con sólo la razón.
El amor era apenas niña.
La mar de ese barco está en ti ahora,
aquí en el desierto,
no lo dejes hundir.
Yo te esperaba en un paradero
en Mesa, donde nadie
te había esperado,
una mujer cargó su bolsa y subió
al camión rumbo a Juárez,
me quedé solo, esperando
que aparecieras
con tus dos alas para que
te quedaras de una vez en mi corazón.
Ese era mi pasaporte
para entrar en ti,
el único.
Pero ya no tenía corazón,
yo, un perro negro sudamericano,
me quedé viendo los pájaros
que cantaban carbonizados
en el alambre de la frontera.
Era una postal que me costó 3 dólares.
Te digo que pensaba en ti,
en los dos,
en lo que se iba.
El desierto era la Virgen que no llora.
El desierto era un antiguo tejido
de cosas inmensas que nadie podía ver.
El desierto cantaba
con la voz de Lennon
aquella noche del 8 de diciembre
de dos mil.
El desierto éramos los dos.
Larguémonos
Hola, Jack, viejo amigo, te dedico esta noche
triste del 2001, no sé qué fecha es hoy,
sé que es lunes del mes de Setiembre,
mi canción de estos días de inicios de invierno es:
Apuesta por el rock and roll,
cantada por Bunbury,
hace días que el fondo del mar es el pico del cielo,
un lugar para oler las flores
que van naciendo con la muerte
de las cenizas del desierto.
Bajo el volumen de la música
oigo de milagro la sirena de un patrullero,
sonido familiar, música de Lima
de esta hora de la noche.
“No hay amanecer en esta ciudad”,
dice esta canción podrida de licor
en Amor transformada.
Te vi, Jack, por Stanton,
ebrio, arrastrando constelaciones,
ladrando sobre la luna,
te vi, bailando esto de Bunbury:
“perdí mi apuesta por el rock and roll”.
El paraíso nunca es para el corazón.
El paraíso nunca dura más que el abandono.
No, Jack, no pudo ir peor,
pero llegaste a la playa inexistente,
una muchacha en la noche desnudando la noche,
dejando frías las estrellas y más pálida la luna.
Hace tiempo que no reías, te dice la muchacha,
y te invita a sentarte en la arena tibia.
Hay luces a lo lejos y todo su cuerpo
es la suma de todos los caminos recorridos.
Porque el cuerpo de ella es el camino
no recorrido: plusvalía (diría Pound).
Porque el cuerpo de ella
es el mar del fondo de tu borrachera.
Sí, hace tiempo no escribes nada nuevo.
Todas esas cosas de amar
las guardas en el frish como una primavera.
Por Adán, por César, por Arthur, por Neil,
y por la ruta sin retorno de tu último tren.
No sé si una vida encaja en un cuerpo,
en una sola vida.
No sé si dos corazones es un alma,
o mil almas es un corazón.
No sé si dos ojos ven igual que quinientas bocas.
No sé si la estrella envidia a su reflejo,
o si la luna odia al sol.
El viento ahora es fuerte por Schuster.
Aquella noche en que viste el infierno
fue también la noche en que amaste.
Todo acabará con las mismas palabras
que empezaste a decir.
Después de la muerte habrán
otras palabras que la poesía ignora.
Ningún licor te emborracha.
Ningún sueño podrá despertar a la vigilia.
El mundo real ya no existe.
El fin de tu historia es el inicio de una historia fantástica,
donde los mares son espejos helados de estrellas muertas.
Hacer el amor será pisar la luna con los versos de Dante,
o cruzar el Stigia con la última línea de Homero,
o trepar un tren con las vocales de Rimbaud,
u orinar en la Plaza Mayor
con el poema XXXI de Trilce.
Dónde estás en este momento, Jack, en qué cantina
de México.
Dionisio y Apolo están en esta tinta que fluye
como alcohol y sangre.
Ser libre es escapar de los puntos de vista.
Escucha: Kansas conecta con Main,
y tu corazón conecta a una noche
en que la cocina de tu hogar ardía.
Madre, aquí estoy, no he muerto.
Madre, yes son, estoy aquí escribiendo, nada más.
Aquí estoy soñando entre los sueños de tanta gente
que no quiere despertar de su pesadilla.
Desde aquí veo algo del soñado
Paraíso Perdido de Milton.
Te veo en un bar, Jack, fuera del mundo,
fuera de tus libros, solo con tu alma.
Tú paseabas por Hollywood, con barba de tres días,
y con una botella de cerveza.
Una mujer aparece, es la misma mujer de la playa inexistente,
pero esta vez te dice para hacer el amor.
Cada instante es el cementerio de alguna palabra.
En qué cantina estás, Jack,
a cuántos kilómetros de este papel.
Perdiste la Apuesta por el rock and roll.
Y yo gané el silencio.
El Greyhound
Debajo del sol
los campos
Free Way Entrance / Interstate 5,
ahí se iba el país
como un tractor evaporándose en las mitades
(la madre con sus dos niños – en la otra fila -
se arrullaba en la ventana
y la muchachita morena _ a mi lado _ cruzaba sus piernas
y buscaba una mejor canción en su discman).
Hace veinte años yo vivía al sur de Texas;
una noche se detuvo la luna en el cuarto menguante
y a mi cuarto entró un ángel,
yo tenía la televisión encendida,
mirando colores por todos lados,
escuchando las trompetas del infierno,
mientras fumaba mariguana.
Hola, Jack _me dijo ella,
dejó sus alas al pie de la cama
y sin tocarnos hicimos el amor.
Después de veinte años la recuerdo
y aún sigo oyendo las trompetas del infierno,
árboles derruidos del país irreal
que sembraron nubes por el horizonte.
Aún suceden cosas mágicas
los días lunes, me decía ella.
Aún pienso que alguna mano
mágica pone las cosas en su lugar.
Tengo esperanzas pero no sé de qué,
decía desconsolada
mientras se pintaba de rojo los labios.
El paradero estaba en mitad de la Ruta 90.
Dobló el bus por el One Way,
líneas amarillas y blancas de N. Dodge St.
De qué mundo eres? _ me dijo la muchachita morena
de pecas en los hombros.
Yo la recuerdo, entre casillas de correos
de St. Mathias,
entre golondrinas de Gilbert St. y College St.,
yo la recuerdo en la esquina,
obstinada en que llegue su bus.
Bonitas chicas de Iowa _ me decía_,
yo también estaba esperando el bus,
entre saucos y sueños pequeños como haikus.
Ahora respiro hondo el aroma
de sus labios.
Ahora ella se duerme en mi regazo.
Afuera un tronco tirado,
que parecía una vaca herida a lo lejos,
me muestra su desolada flor.
¿De qué hablaré en esta época
en que ya no suceden grandes desastres?
Bajo el puente Mar Butter
las ratas mastican los venenos.
Del silencio se extrae la palabra,
de la palabra se extrae el amor,
del amor se extrae el sueño o el olvido,
del olvido se extrae otra vez el silencio.
El mundo poético de Whitman era el arte que diseñó
la guerra de secesión,
aún había romanticismo, luego Poe,
más tarde Pound y Wiliam Carlos Williams,
Ginsberg.
Usura, madre de Nueva York,
demolió el sueño americano
en los molinos de la Mancha.
Entre las reses de Arby’s estábamos,
cuando de mi sueño salió Naomi.
Estamos llegando, me dijo ella.
Es otro Estado.
Yo había ya perdido toda noción.
Viajaré hasta que seas realidad,
le dije a Naomi.
Ella encendió otra vez su discman.
Abrió la ventana,
y se convirtió en un ave pequeñita.
Bajamos un rato al Mac Donalds
de Rock Springs.
Como un lenguaje épico busca a su héroe,
Naomi se sentó a tomar Coca Cola
perdida en su selva.
Nevados de Morgan,
hacia Tramontan, y las montañas blancas
sobre casitas azules y las ovejas y los caballos.
Así como la Powder Montain,
el silencio hablaba por los muertos.
Ellos viajaban en el ferrocarril de la Union Pacific
desde la Oroya.
Ellos me podían ver pegado a la ventana,
en Wood Cross, o
acariciando a Naomi en la estacion de Utah.
Pero ella voló en otro bus rumbo a Idaho,
La vi entre los demás cadáveres,
la vi con sus abuelos venidos de Africa.
Un granjero me preguntó si la muchachita
era mi esposa.
No, respondí.
Es que ella, antes de subir al bus,
sacó de su abrigo una foto tuya.
Sin querer la vi, disculpa que me entrometa,
es que ella estaba llorando, me dio tanta pena...
No la volví a ver.
Naomi,
bajo los carteles verdes del Highway,
bajo la mortecina luz del baño
ella se pintaba los labios.
Yo llegaba a Lake Salt;
todo el tiempo la esperé entre canciones,
todo el tiempo estuve soñando con las reses,
eran tantas que en fila cubrían el país.
Me había hecho una idea del amor.
Me había hecho una idea de Los Estados Unidos.
Había hecho un poema sin retorno.
“La tierra, ella me basta”.
* Miguel Ildefonso. Lima, 1970. Ha publicado, entre otros, los libros de poesía: Vestigios, Canciones de un bar en la frontera y Las ciudades fantasmas. Vivió en El Paso-Texas, haciendo una maestría. Los presentes poemas provienen de su experiencia en aquel desierto.
Poetas Piuranos Contemporáneos I
Raúl Jurado Párraga
POETAS PIURANOS DEL SIGLO XX
Por Miguel Antonio Varillas Velásquez
Al hacer una breve antología de la poesía piurana actual vemos que en ella se dan todas las corrientes y géneros poéticos, predominando el lírico, porque el piurano expresa su sentimiento en su obra. Este trabajo es una referencia a la poesía piurana del último tercio del siglo XX, en la que están considerados no sólo los poetas nuevos, sino también los ya conocidos y que siguen produciendo obra poética.
LA POESÍA HUMORÍSTICA, COSTUMBRISTA Y FOLKLORICA
La poesía piurana evoluciona, conforme aparecen y desaparecen las corrientes y modas literarias, pero una permanece constante. Es aquella en la que salta la chispa innata del piurano, con su ocurrencia, ingenio y grasajo, muy propia e inconfundible. Es la poesía humorista, costumbrista, folklórica.
Indudablemente, pese a que es uno de nuestros poetas más avanzados en edad cronológica y figura en todas las antologías de poesía piurana aparecidas, es el escritor y poeta Augusto Feijó Sánchez, quien ha mantenido una constante producción y ha logrado también publicar su obra, mediante una serie de folletos, que son las Chilindrinas. Estos folletos del autor, ha abordado todos los temas, desde el eminentemente literario, hasta el político, el social y el filosófico. Por esto, en la presentación de su obra ya citada, el poeta dice que en esta época de cambios e innovaciones, así como las parejas contraen matrimonio sin intervención de los ministros del Señor, las monjas pueden administrar los sacramentos y los religiosos se meten a la polìtica y pueden actuar metralla en mano al lado de los guerrilleros, él escribe sus “Chilindrinas”:
No aptas para gente enferma
que sufren del corazón
pues, pueden matar de risa,
o hacer morir de emoción,
si una anciana que de misa
sale de oír el sermón.
Las Cilindrinas del P. Lau, que es el seudónimo de Augusato Feijó Sánchez, han salido con regular y han deleitado al intelectual piurano, convirtiéndose así, más y más en el poeta humorístico y festivo de Piura. Su calidad poética y literaria ya ha sido apreciada por escritores nacionales, como Enrique López Albújar, Manuel Beltroy, Raúl Estuardo Cornejo, Agurto y otros. López Albújar le dijo: “Hay, pues, entre Ud. y yo algo que, a través de medio siglo, nos une al remir fustigando”. Beltroy, afirma que en sus “versos fáciles, ponderados y sencillos, regustamos el viejo sabor peruano y piurano del alma y del cuerpo de nuestra gente, la tradicional picardía costeña, la zumba y el costeo citadino, la burla sana e inofensiva, la crítica sutil e inteligente”. Y, así es el P. Lau, quien sigue siendo el poeta festivo de Piura, por su salero, su sapiencia, la facilidad con que sabe captar y versar la idiosincracia del piurano; amigo de la justicia y de la bondad, que son los instrumentos de la paz; amante de la libertad, que es propia de la dignidad humana y de un espíritu como él; enemigo de la mediocridad, que es contraria a la lúcida inteligencia de su creación artística. Sólo Enrique Quiróz Vásquez, le disputará, después, esta calidad de festivo y satírico; pero, hay entre ellos una diferencia en la forma, pues, Sánchez escribe en verso y Quirós Vásquez en prosa.
No podemos aquí dejar de recordar, dentro de esta modalidad poética a Manuel Oscar Guerrero Sánchez, quien la fama de poeta y recitador como los aravicus de nuestra cultura autóctona, o los juglares medievales, expresaban oralmente sus poemas y que, según declaración del escritor piurano José Albán Ramos, ha dejado un cuaderno escrito ed poemas, de puño y letra, titulados “Mi pluma”, versos libres, máximas y sentencias filosófico-morales.
Conjuntamente con Feijó Sánchez, Elvira Castro de Quirós mantiene primacía en la poesía costumbrista y folklórica actual. En la de Feijó S. hay humorismo y a veces sarcasmo. En Elvira Castro de Quirós hay humorismo jaranero, romance auténtico de la china y el cholo, ocurrencia y gracia innata y espontánea, como se aprecia en sus composiciones, entre las que se encuentra “A Lima ha viajado la Nativa”.
Hay que agregar, también dentro de esta variedad poética costumbrista, a Ofelia Agurto Mejía, cuyo lenguaje nativo, estilo llano y tono satírico, en el verso burlón, combina con una poesía plástica, social y costumbrista, en sus décimas de las ocurrencias citadinas y de reuniones de sociedad. Incursiona, también, en la poesía religioso-costumbrista, como son sus villancicos y composiciones de Navidad.
La trilogía de la poesía humorística, auténticamente, piurana está, pues, en Feijó Sánchez, Elvira Castro de Quirós y Ofelia Agurto Mejía. Las dos últimas, tienen relación de parentesco con otro gran escritor piurano de la misma modalidad poética: Teodoro Garcés Negrón, gran heredero del costumbrismo piurano, a la manera de Enrique López Albújar, quien, por declaración propia, se sintió siempre piurano, y es de donde nace la raíz del estilo costumbrista y folklórico que estamos comentando.
Más costumbrista y folklórico que humorista, es el R. P. Miguel Justino Ramírez, quien se ha dedicado mucho al folklore, principalmente de la sierra piurana y del alto Piura, como Huancabamba y Morropón.
La biliografía costumbrista y folklórica de esta última parte del siglo XX, está constituida por Poemas Afro-Yungas, y Matalaché, de Enrique López Albújar; El Romancero Piurano, de Teodoro Garcés Negrón; Versos del P. Lau, Humorismo Piurano, Anécdotas y Poesía Satírica, Chilindrinas, de Augusto Feijó Sánchez; Acuarelas Huancabambinas, Lo que el cholo cano me dijo, La Atrapadora, de Miguel Justino Ramírez; Album de Estampas, Chaquiras de Huaco, de Lola Cruz de Acha.
POESÍA SOCIAL Y REVOLUCIONARIA
Un grupo poético de notoria e intensa actividad ha sido “Liberación”, dirigido por el poeta talareño Emilio Saldarriaga García, precisamente en su Poema XIV, de su poemario Petróleo (Talara, 1967, Ediciones Liberación, pág. 27), tiene el mérito de citar a varios poetas de Talara, que son los que han producido arte poético en las últimas décadas:
Se levantan
hasta la altura inmediata
-de su flujo de petróleo-
tus hijos líridas
Ausebio Arias Vivanco
lleno de cólera y rebeldía
Lina Burneo
con su trino de amor
Ricardo Rivera Cruz
con su sangre lírida de niño
Eduardo Farro Castillo
con su recio y limpio lenguaje
Juan Palacios Moscol
altivo y vital
Alberto Mazza López
lleno de esperanza y formidable
Danilo Valladares Arteaga
con sus trovos firmes y potentes
Julio Alarcón Carrera
con sus metáforas soberbias
.................................
Rigoberto Meza
................................
un poeta con alas de versos salpicados de petróleo
...............................
Eursebio Arias Vivanco
................................
Son los poetas de Talara, los Poetas del Petróleo.
Poesía socialista y de izquierda, producto del ansia de liberación del terruño, ante la presencia de una compañía petrolera extranjera e imperialista, la poesía talareña es poesía con olor a petróleo y grito de libertad. La política y el tema social se refleja en ella, siendo su vocero principal, Saldarriaga García, quien conectado con la intelectualidad poética de muchos países del mundo, por su habitual correspondencia postal, ha ido recogiendo los mensajes poéticos del mundo y las nuevas modalidades poéticas habidas, de tal forma que las tendencias marxistas-leninistas, maoístas, castristas y otras, se han reflejado en una poesía más emotiva que técnicas; más de grito y de protesta que de arte poético; más de identidad con las causas revolucionarias que con la poesía misma, de tal forma que estos artistas del verso no actuaban comprometidos con sus propios ideales. Emilio Saldarriaga García no entregó, sin embargo, su poesía al compromiso sectario, aunque canta a los líderes comunistas, como cuando dice sobre el Ché Guevara:
Melenudo
tus patillas
bigote y
barba le dan una personalidad
a tu rostro guerrillero;
un rostro auténticamente
americano;
un rostro a Che Guevara,
Angel
Rebelde.
Angel de las patillas
castañas.
Angel e guerrillero,
sin fusil.
Poesía social y revolucionaria, pero con otra ideología, han cantado otros poetas piuranos, como Alfonso Vásquez Arrieta, Luis Carnero Checa, Federico Varillas Castro, Carlos Manrique León. Poesía de izquierda democrática, de ideología aprista, son reflejos los poemas, como Navidad en la cárcel, o Los Condenados, de Carnero Checa; Exiliados de Dios, de Vásquez Arrieta; Recuerdo entre los Muros, Su muerte y su Retorno, de Manrique León; El Padre Proletario, Lenina, de Varillas Castro. Pero no es una poesía social y revolucionaria exclusiva, sino que dentro de ella hay también arte poética. No se sacrifica la poesía por el mensaje revolucionario. Pues también en los poetas de izquierda marxista el arte es tomado para dar su mensaje socialista y comunista, en los poetas de izquierda democrática y apristas, la actividad revolucionaria o el ideal socialista es motivo de inspiración poética.
Ambos tipos de poesía social y revolucionaria han cantado al luchador revolucionario: Luis Negreiros y Alejandro Taboada, son ejemplos de ello, ambos víctimas de la injusticia social y defensores de la libertad.
En Navidad en la cárcel; Carnero Checa, dice:
Aquí cuando escribimos muerte
debemos leer tan sólo eso: muerte
....................................................
abran todas las rejas que aquí se muere un hombre,
sin reyes, sin estrellas, sin establos, sin mirra
.....................................................
¡se está muriendo un hombre,
dejando en los barrotes sus escudos de sangre!
En su Muerte y su Retorno, Manrique León, dice:
Ya los ricos de su sangre desbordaron
...............................................................
llorad sobre sus brazos
que empiezan a crecer como una estancia
....................................................................
Llorad por Luis Negreiros ciudadanos.
....................................................................
Luis Negreiros Vega
yo sé que es ardua empresa tu retorno
pero volverás.
EL CICLO DE LAS REVISTAS POÉTICAS Y CULTURALES
La aparición de revistas literarias –el refugio de los poetas- y por el nada apoyo de los diarios a la producción poética, hace que los creadores se aglutinen en esporádicas revistas, donde dan a conocer sus poemas, siendo nutridos los nombres de ellas, desde Liberación hasta Dehiscente, dos de ellas, fundadas y dirigidas por Emilio Saldarriaga García, de Talara, que marcan el comienzo y el fin de una etapa de esta parte corrida de la segunda mitad del siglo XX.
Dehiscente es una revista literaria que lleva ya más de dos años de vida y creo que todavía perdura. En realidad, es una continuaci´ñon de Liberación, la anterior revista literaria talareña, hija del mismo creador. Esta revista, en parte, llena el vacío de la literatura piurana, juntamente con la revista Época, de Carmela Arguelles de Manrique, su alcance es nacional e internacional, a tal punto que más se le conoce fuera del Perú que dentro de él. Acaba de ganar un segundo puesto en un concurso de revistas literarias, organizado en Lima, a nivel nacional. El grupo de poetas de esta revista, además de Saldarriaga G., los poetas talareños, ya mencionados anteriormente, además de algunos poetas piuranos, como Federico Varillas Castro, Alberto Alarcón, Rosa Larrea de Fernández (ya fallecida y conocida como Lerline), Juan Félix Cortés, premio de Poesía de los Juegos Florales de la Universidad de Piura (UDEP) y actual director de una revista cultural.
Uno de los problemas que más aqueja a los poetas piuranos es lo difícil que es dar a conocer sus producciones poéticas por la falta de imprentas y editoriales a diferencia de otras ciudades, donde se apoya a la cultura y al arte. Salen revistas y desaparecen con la misma rapidez, pese a que luchan por mantenerse vivas. Entre esas apariciones y desapariciones se desenvuelve la agonía de la poesía piurana, resultando, a veces, que con frecuencia no se dita la calidad poética, sino la circunstancial, lo complaciente, lo recomendado.
Entre las revistas literarias que han aparecido en Piura recientemente, tenemos Ave Destino, que tiene como poetas a Mito Tumi, Sigfredo Burneo Sánchez, Carlos Guevara, etc. Aparecen con una poesía de corte modernista por la elegancia de la palabra y la decencia en el sonido, pero su tema es social y amoroso.
En el Manifiesto de los Elfos, Mito Tumi, dice:
sesenfrenados jamas corrimos tanto como ahora
ante la poesía...
desenfrenados jamás corrimos tanto como ahora
la vida y la muerte
la poesía
desenfrenados jamás corrimos tanto hacia el único refugio
pájaro hinchado de mariposas con sus alas de lentejas
los elfos con las elfinas ya se fueron a escapar,
Ave Destino,
los que van a morir te saludan.
En Romance de los Desencantados, expresa Sigfredo Burneo Sánchez
algunas noches hemos bailado
deshechos entre las sombras
y esto era, únicamente, pasión homírica
he hundido mis manos en la arena caliente
tratando de encontrar tu piel
y esto era un rito, en el desierto,
otras veces he notado que
tus ojos se estaban volviendo agua
y esto no era sino evidente,
también supe consultando ciertos oráculos
que con el tiempo aparecerán
los primeros síntomas del olvido
y esto, bien puede ser un mito, o una realidad.
Carlos Guevara, destaca en su poema Tu rostro de mar me entregaste. Otra de las revistas que estamos apuntando es La Peca de la Jirafa, revista literaria aparecida en 1974, que nos dio a conocer a dos piuranos en trance de poetas y que después los hemos visto figurar a nivel nacional, como son Roger Santibáñez Vivanco y Armando Arteaga.
La poesía de Santibáñez comienza siendo una poesía simple, sencilla, delicada. Canta a la ciudad y al mundo que lo rodea, es citadino, para evolucionar después a la universida poética. En sus primeros años, allá por 1974, dice:
desde lejos sólo y conmigo
contemplando la belleza de las calles
que terminan en parques.
Amo de charcos
donde la lluvia
cree que no ha muerto.
Y soy siempre
el que está mirando y
que prefiere la noche,
entonces la vida
el fuego no emana del fuego
a una muchacha de aros y pañoletas, caminando.
La misma mano que armó Ave Destino, se nota también en otra revista piurana, que apareció en julio de 1974, llamada Sueños de Ecce Home, una revista según sus autores de poesía erótica, número único y para coleccionistas de la que se hicieron sólo cien ejemplares, en homenaje a la memoria de Giovanni Boccacio, con motivo de sus seicientos años de inmortalidad. Tiene un pensamiento de Carlos Fuentes, con quien los miembros y colaboradores de la revista quisieron identificarse poéticamente: “Homenaje a un clásico y a nuestra contradictoria cultura popular en la que el sexo es el pecado y sin embargo el sexo es el paraíso”, aparecen en la revista poemas de Roger Santibáñez Vivanco, Sigfredo Burneo Sánchez, Mito Tumi y Carlos Guevara Morán.
En el mismo año de 1974 aparece una nueva revista literaria piurana, con el nombre de Papeles de Payador, bajo la dirección de Alberto Alarcón y Rolando Ubillús. Nace, según afirma, para continuar la tradición de algunas revistas liberarias, ya fenecidas (ésta, también feneció, después), cuyo propósito fue la divulgación de los valores estéticos engendrados en el seno del pueblo. Muy buena la intención, que choca después con la incomprensión y la falta de una entidad que apoye la publicación de obra literaria y poética. Esta revista es de corte popular y aparece para sacar a la luz –dicen- a los jóvenes que empiezan a escribir y que manifiestan su irrenunciable voluntad de acercamiento a los conflictos de nuestra época. Aparecen los poetas Alberto Alarcón, con Mal Negocio; Rolando Ubillús, con Espina Campesina y Marco Parra, con su poema a Chile. Todos ellos demuestran sus inquietudes sociales, su mensaje es socialista y tal vez comprometido con una causa que ellos consideran la justa y correcta.
Una revista que no se edita en Piura, pero que es hecha por un pìurano y que indudablemente pertenece a nuestra piurana poética, es La Tortuga Ecuestre, de Gustavo Armijos, poeta piurano que poco a poco ha venido cumpliendo su tarea literaria propuesta, hasta convertirse en una figura nacional. Nació en 1952 y ha sidoi periodista y crítico radial, además de poeta. Entre sus obras, tenemos Retrato Humano, publicado en 1971 y Relatos del ***, en 1977. la poesía de Armijos es una poesía de protesta, de avanzada socialista, tipo vanguardia, de denuncia y de indignación, realista y cruda, con influencia vallejiana y a la vez soñador, porque no pierde la esperanza del mañana. Dice.
Dojo las penas de los hombres
las hago maza, toma hambriento.
Ladrillos forman paredes, muros
no se destruye a los necesitados.
Hay adobe y de cartón sólo casas
forman “pueblos jóvenes”, barriadas.
Hago ofrendas al pobre
y las vivifico en el horno de la conciencia.
Tomo mi pioner y pluma, escribo
y digo vivan los humildes,
nadie me hace caso...
Un acontecimiento literario y poético constituyó la aparición de la revista cultural Nova, de Carlos Ginocchio Celi, formada por jovenes universitarios de la Universidad de Piura (UDEP) e inquietos en las cuestiones literarias. Es un grupo de intelectuales de pensamiento democrático, occidental y cristiano, libre de la exhuberancia ideológica de la izquierda marxista, y tiene más resplandor amoroso que violento. Entre sus poetas figuran Miguel Godos Curay, Migtuel Ross Morey Acha, además del propio Carlos Ginocchio Celi. Una serie de números quizá hasta cinco, han dado a conocer su mensaje poético, esperanzado y optimista.
PIURA TIERRA DE POETAS
Piura es una tierra de poetas. Lo es por temperamento y convicción. Nuestra tierra se presta a la inspiración y vocación literaria. Uno de los que más han vivido de sus fuentes creadoras y las han convertido en obras de arte literario, en los últimos tiempos. Es Raúl Estuardo Cornejo Agurto, poeta y narrador, quien entre sus últimas producciones poéticas, después de magnífica obra Témperas para inhumar tus cielos, está su Historia de Grau, que lo convierten en uno de los más grandes cantores piuranos al excelso marino, canto con el que ganó el primer premio de los Juegos Florales de la Universidad de Piura. El poemario es de gran calidad y sigue la trayectoria de los grandes cantos a Grau, hechos por otros ilustres poetas nacionales, como José Gálvez Barranechea o Manuel Gonzáles Prada.
Con César, cholo Vallejo, la prolifacética Elvira Castro de Quiróz llega a mantenerse presente en la antología de la poesía piurana, en un nuevo estilo lírico, como es la balada, incursionando así con notable éxito en esta especie de composición poética, que canta al son de la música, que ella también domina. Poetisa lírica y costumbrista, compositora e intérprete, su mensaje es humano y de ternura infinita, con sabor filosófico. Mantiene recilates completos de su producción poética, habiendo actuado tanto en la Municipalidad de Piura, como en instituciones nacionales, como la ANEA y el INC de Lima. Desgraciadamente, es una de las pocas artistas que no tiene su obra impresa, pues toda su producción esta inédita, ya que, sólo aparecen sus producciones en revistas, pero no en un poemario completo.
Poeta también actual es Marco Antonio de Lellis, autor de una serie de poemarios, entre los que tenemos uno de los últimos Como polen psicológico, que tiene como novedad para la poética piurana, la introducción de la psicología dentro del verso, en que el autor quiere pensar en una nueva literatura, a la que llama literatura útil, literatura actual, literatura de cambios, por eso, su poesía psicológica trata de apartar a través del arte reglas de formación científica.
Juan Alvarado Chuyas, periodista, cuentista y poeta, fue el ganador del segundo premio del concurso de poesía de los VI Juegos Florales de la Universidad de Piura, en 1976, después de haber ganado anteriormente, los primeros premios de los concursos de cuento y ensayo periodístico. El poeta premiado es de una poesía social y política, de reclamo y protesta, que prueba una vez más el camino actual que tiene la poética piurana, aparte de su característica fundamental que es la de ser lírica y amorosa. Dice Alvarado:
Tengo hambre,
Señor,
y en mi venganza
de varón,
que nació para el castigo,
no me animo a llorar,
y callo,
y río,
mientras bebo mi cáliz
y,
en mi interior
hay guerra
de intestinos.
Manuel Velásquez Rojas, es otro de los más grandes realizadores de la literatura piurana actual, en la poética. Hijo del desaparecido poeta Juan Luis Velásquez, es además, narrador, pintor, fabulista y periodista. Tiene una serie de libros publicados y es director de revistas literarias y editorialista literato, aparte de ser también autor de dos antologías peruanas. En su poemario Isla de Otoño, muestra una poesía amorosa, sin amor no se puede vivir, dice:
Isla es mi corazón si del amor
no vive.
Es sombra sin voz, fruto
sin rama.
Es viento cerrado que por volar
gime.
Es muerte, si avanza soledad
sembrada.
Marco Martos Carrera, figura también en la antología de poetas piuranos actuales, no sólo de Piura, sino también de la poética nacional, figurando su nombre en muchas antologías nacionales. Dedicado exclusivamente a la literatura, su actividad es intensa y su producción se encuentra editada en libros, revistas, antologías. Es director de la revista literaria “La Vaca Sagrada”. En Casa Nuestra, (Ed. Jurídica, Lima, 1965, pág. 9) dice:
Mi oficio es el canto,
el canto de las palabras,
el dulce embrujo
de las sílabas
y las asonancias.
Este es mi oficio
y no lo cambio por nada,
pero qué difícil es
querer decir algo
y no tener nada.
Un poeta que ya ha publicado su primera experiencia poética es Lelis Rebolledo Herrera, de Catacaos, con su primer Candil en la lluvia. Es un conjunto de 23 poemas escritos en versolibrismo, a manera de cantos, en los que no sólo hay belleza en la expresión, sino también esencia humana y social, que es la poesía que sigue primando en la poética actual. Rebolledo canta al mundo actual en su atroz realidad, pero escapándose del mundo real se deleita dando rienda suelta a su inspiración, como cuando dice:
Si pudiera
tomar un río
entre mis manos.
Entonces, recorrería con él
todas las ciudades
y los pueblos
para regar
sus ventanas
y sus casas.
Mientras tanto, Federico Varillas Castro, sigue siendo el poeta de Piura. Sigue escribiendo y a la vez publicando sus poemas. Entre los últimos tenemos su poemario Rescate en la agrura, un conjunto de VIII décimas, en perfecta armonía formal, con tema lírico y amoroso. En este canto se nota la desesperación del poeta por las injusticias de la vida y el rescate que tiene el espíritu mediante el amor. Es la combinación perfecta del mensaje social y el amor. El amor que para Varillas Castro cura resabios de agobiante hiel, trocando su tormento en haz de dulcura. La décima VIII escrita en octosílabos de rima consonante dice:
si la llama que me imflama
proviene de una pasión,
y no obstante la razón
la aviva, y ni aún ¡ay! Exclama,
ni su agonía proclama,
es porque antes que el dolor,
su saña y alevosía,
está embriagante ambrosía
que emana sin estupor
entre lágrimas de amor.
Completa este breve poemario sobre la poesía piurana actualk la antología que acompaña a este trabajo, que no es cabal pero que es el inicio para aquellos estudiosos de la poética piurana que deseen continuarlo.
Piura, noviembre de 1978
LOS POETAS PIURANOS EN LA ANTOLOGIA DE LA TORTUGA ECUESTRE
POR: MIGUEL ANTONIO VARILLAS VELASQUEZ
Poesía Peruana Contemporánea.- Antología de "La Tortuga Ecuestre".- Prólogo, Selección i Notas de Gustavo Armijos.- Ediciones Cultura eruana.- Lima. 1ra. Edición, 2003.- 300 pg. 14.5 cm. x 20.5 cm. Edición de lujo.
Felizmente, que el propio autor, el destacado i distinguido escritor i poeta Gustavo Armijos (Piura, 1952), creador i editor de la revista literaria “La Tortuga Ecuestre” (32 años de existencia, con 244 números al 2005) dice, que el criterio para la elaboración de la antología de la poesía peruana, está signado por la arbitrariedad, tanto para la selección de autores como textos, quienes han sido ordenados en secuencia cronológica, según la fecha de su nacimiento. I, lo decimos, porque las antologías siempre traen un hálito de comentarios sobre si los que están son o no están todos los que son.
“LA TORTUGA ECUESTRE”
Revista Literaria nacida en 1973, tomando el nombre de un famoso libro del poeta surrealista, César Moro, acumulando ya 250 números a febrero del 2006 editado con los poemas de Andrea Cabel (1982), según el propio Danilo Sánchez Lihón, que hace la presentación del Homenaje en el trigésimo aniversario de la revista, afirma que este quehacer “constituye un hecho asombroso, una hazaña i una proeza, que ojalá nos haga dejar siquiera por un instante al lado la queja i el lamento, para celebrar jubilosos un hecho real i tangible, cual es un esfuerzo realizado no desde el Estado ni desde la empresa privada, sino desde el lado del anhelo i del impulso que anima, la poesía cual es la gracia, el don del amor la pura esperanza de mantener un proyecto cultural lanzado a lo utópico, porque finalmente una revista es un proyecto cultural, en este caso, por generación espontánea, por el milagro de un hombre imbuido de ideales i sueños i gracias también a una vasta comunidad de poetas que se escriben i se afanan de publicar i difundir el fruto de su trabajo í por aquellos que la buscan, la leen i reescriben sobre sus páginas i gloriosas utopías”.
¡Treinta años, los más terribles de la Historia del Perú (1973-2003), publicando poesía!, escribe Sánchez Lihón, i se pregunta ¿para qué poesía en tiempo de miseria? (tomado de Hörderlin), i se responde, porque la poesía es azas, cornizas, rendijas para salvarse i no caer en el vacío.
“La poesía es curación, práctica de salvación, resurrección. Es lucha en la muerte, cotidiana pero a la vez con la otra hecha de eternidad...”
“Se escribe poesía en el Perú, siendo tan pobres, a fin de convertirnos en espadas, trocando nuestras penas i desgracias en tesoros fulgurantes, en diademas o diamantes, entresacando poder de tanta tristeza i de tantos abrojos, para sentirnos más vivos, más esperanzados, capaces de ganarle esa lucha a muerte al absurdo i sin sentido existencial de algo tan maravilloso como es la vida...”
"De allí que revistas como "La Tortuga Ecuestre" sean necesarias i vitales, porque conjuncionan a una comunidad de personas que cultivan un quehacer como la poesía, producen debates, son objetos de comentarios i sirven de distintas maneras a la forma de una cultura nacional, constituyen la memoria, el regístro i la herencia histórica de un proceso. Son la vanguardia i la atalaya que vigila i descubre, es el ojo avisor, la punta de lanza, la mirada desde el umbral proyectada al más allá que está siempre por inventar”.
"LA POESÍA PERUANA CONTEMPORÁNEA"
La “Poesía Peruana Contemporánea” es una antología hecha por el poeta piurano Gustavo Armijos de los poemas que el autor ha publicado en dicha revista durante más de treinta años, a partir de los setenta (1970), como lo hicieron otros autores: Alberto Escobar (1973), Jorge Miguel Oviedo (1973), Augusto Tamayo Vargas (1978), o Ricardo González Vigil (2000), además de la de César Toro Montalvo (1978). En la antología se reúnen diversas voces contradictorias i disonantes entre sí, con un número de poemas de cada antologado que permiten al lector identificar la personalidad poética. Todos ellos hurgan sus propias vidas cotidianas, recogen sus frustraciones i soledades i su entorno citadino, de su margilidad i desarraigo, de la violencia urbana i su imaginería aleatoria, como dice el autor Gustavo Armijos en el prólogo.
LOS POETAS PIURANOS DE LA POESIA PERUANA CONTEMPORÁNEA
Afanados en el estudio de la literatura piurana -i que me perdone el autor-, de los setenta antologados, sólo consideramos los poetas piuranos, que son los siguientes: Marco Martos. Armando Rojas, Eduardo Urdanivia Bertarelli, Rosa Materia Carbonel, Carlos Guevara, Gustavo Armijos, Armando Arteaga, Julio Aponte, Róger Santiváñez, José María Gaona, Carlos Bayona Mejía, en cuyos versos han afinado sus recursos estéticos profundizado i depurado el tratamiento temático i discursivo de sus creaciones, unos con su lenguaje virulento inconformista e irreverente, otros con su agregado de romanticismo, naturalismo i prosaísmo coloquial, lirismo desbordante, el experimentalismo lúdico i hasta el erotismo, todo lo cual ha tomado en cuenta Armijos al hacer la selección. Selección justa i equilibrada porque no son los únicos, sino los que aparecen en la revista durante estos treinta años.
MARCO MARTOS: “CASTI CONNUBI”
Marco Martos (Piura 1942). Autor de Casa Nuestra (1965), Cuaderno de quejas i contentamientos (1969); Donde no se ama (1974); Carpediem (1979); Cabellera de Berenize (1990); El mar de las tinieblas (1999).
Aparece en la antología con los poemas Casti Connubi, Muestra de arte rupestre, Varona í Varón. Dice en Casti Connubi.
Varona i varón
desnudos frente a frente,
desnudos con esmero,
son presencia impalpable
de la gracia del quien sabe.
Nada pueden contra ellos
ni el miedo que bien sienten,
ni los espacios de los encuentros,
ni la envidia de los solitarios,
ni el viento de los que murieron.
El fuego es tan su salsa,
tan feliz como un niño,
tan se escapa por un tubo,
tan se oculta o parece nada,
que induce a la pareja
a desnudarse con esmero,
a juntar aire i tierra,
aumentando la ternura
para empezar de nuevo al acto
más hermoso de la vida: varona i varón.
ARMANDO ROJAS "QUE SOSTIENE TU CUERPO EN EL VACÍO"
Armando Rojas (Huancabamba, 1945; París 1986) Obras:
Bosques (1973); Breve antología poética (1989); Gaviotas en el lienzo (1992).
Aparece en la antología con sus poemas Efigie, Relación primera, Como una nube de grillos tu corazón, Qué sostiene tu cuerpo en el vacío; Mientras contemplo los focos de la carretera, Quinteto, Homenaje. Dice en Qué sostiene tu cuerpo en el vacío
Qué sostiene tu cuerpo
en el vacío pájaro gris
pájaro tus ojos
que levantan
de la cola del viento
i en el cielo manchado
de hollín qué mundos aleatorios
avellonan tus alas i
rompen sus sonidos
sobre yertos cabellos
si resplandeces
i en equilibrio alzas
montes cuerpos ciudades i
nada te es ajeno i
en tus alas van i
vienen planetas
girando
i arremolinándose en
el aire sopla
i desciende.
EDUARDO URDANIVIA BERTARELLI: "ESPERA, NO LA TOQUES"
Eduardo Urdanivia Bertarelli (El Alto, Piura, 1947). Obras: Al encendido fuego (1987); Palabras como arena (1990) El mar i nada más (1992).
Aparece en la antología con los poemas signados con números romanos: XL XLII, XLV, XLVI, XLIX. Dice en el poema XL (fragmento):
Espera
No la toques
Lleva dentro de sí
Un fruto sombrío como un sauce
No envuelvas su cintura con tus manos de sombra
¿No ves que sus hombros se deshacen?
Mira sus labios como paredes desmoronadas
¿No recuerda su pecho una llanura devastada por el viento?
No la quieras para ti
No todavía
No la perturbes
No maltrates su soledad
No quieras llenas sus patios
Con canciones que no puede cantar
Pues se ha quedado muda
Espera un poco
Lleva consigo una campana de domingo...
ROSA NATALIA CARBONEL: "BATALLAS"
Rosa Natalia Carbonel (Sullana, 1951). Obras: Para no hacer cosas desagradables o los días son trocitos de papel (1981); Itinerario (2001).
Aparece en la antología con los poemas signados con números romanos: VII, VIII IX, X, XI; Bajo el sol; Arte poética; Batallas. Dice en Batallas:
El enemigo está dispuesto
a todo dragón
huracán que
lanza sus últimos gemidos
pero
morir triunfar
cambiar el mundo
destruir al dragón
volverlo a destruir
destruirlo otra vez
hasta que su ridícula cabeza
quede enterrada
en la arena.
CARLOS GUEVARA: “SE HAN DETENIDO AQUI ...”
Carlos Guevara (Piura, 1952). Obras: Cerrando los postigos (1982) Campo (1985); Historia (1987); Campo i otros poemas (1989); Los conquistadores (2000).
Aparece en la antología con los poemas: Se han detenido aquí, Dice en “Se han detenido aquí”
Se han detenido aquí los sueños i las naves.
Es de noche. El silencio desciende del cielo
i el mundo es un inmenso bosque del pasado.
Recuerdo el tiempo, los cuerpos de diversas muchachas,
un lugar vestido de rocas i el lenguaje tranquilo
de cierto huésped que alguna vez albergué.
El Fuego parte de mis manos formando osarios i
rostros eternos que han perdido vigencia. Nadie
es invencible. Las hachas hacen girar las estrellas.
Se desconocen los motivos i los propósitos divinos.
GUSTAVO ARMIJOS: "TESTAMENTO"
Gustavo Armijos (Piura, 1952). Obras: Celebraciones de un trovador (1977): Liturgia de la vigilia (1979); Tierras del exilio (1982); Conversatorio (1989); En esta vieja nave (1998); Varía canción (2003).
Aparece en la antología con los poemas: El fracaso del protagonista; Testamento; Niña de los helechos; Preludio I; Marina Mora atrapada en su propia red. Dice en Testamento:
Fui un muchacho de corazón salvaje
Convertido en oso entre caras meditabundas
¿Hasta dónde llega la redondez de la tierra?
¿Hasta qué instante podría consolarnos Ana Frank?
Derretida como nuez entre los dedos de mi suegro.
I para él fui el borracho atropellado
por la luz del patrullero.
I sin cantar en voz alta fui un muchacho de corazón salvaje
que pagaba alquiler, luz, agua i otras gabelas.
I me largué creyendo que la ciudad
no tenía retamas
ni la vigilia en el llanto de mi hijo.
ARMANDO ARTEAGA: "TE CUENTO UN CUENTO DE AMOR"
Armando Arteaga (Piura, 1952). Obras: Callejón sin salida (1986); En oficios terrestres (1998).
Aparece en la antología con los poemas Te cuento un cuento de amor; De una muchacha (A la manera de Kenneth Koch). Dice en Te cuento un cuento de amor.
La noche del último día de otoño de 1973, a eso de las 8.30, Clap! tuvo el presentimiento de que iba a morir mañana en una ciudad de rascacielos, muy lejos. Salió de su casa a caminar con bruma, como un árbol de fuego, vagó por las calles de Santa Cruz, derrepente sin comprender por qué Klap enrumbó por el Malecón Cisneros.
Había neblina. Azul. Sintió el mar, el horizonte, la luz de ciertos barcos, era como el abismo entre la vida i la muerte. Me voi a dormir mañana -pensó-, mientras algo lo volvía irracionalmente a la playa. Klap!, muchacho con miedo de morir, un ruido de llaves, i nuevamente empezó a caminar por la vereda. El mar era negro.
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jueves 17 de mayo de 2007
Poetas Piuranos - Gustavo Armijos
LA CIUDAD DEL SONIDO
Hay un borde sonoro en que los hombres se empinan
tratando de alcanzar las ciudades que se diluyen
sin tener fronteras
sin enemigos que puedan destruirlos campos salvajemente tatuados de verdor.
La ciudad de la quietud se podría llamar
pero tendría que volverse a un reino de cal blanquísima
a una villa enfarolada.
Volver sin recordar los hilos de la noche,
los huesos pútridos y los nichos cambiados de lugar.
(Inclusive reconstruir las murallas de la ciudad)
2 puertas de bronce (Una en la Portada de Guía)
(Y la otra en el Puente Huáscar)
Has de meditar entre las puertas del Hades
entre las murallas que cercaban la ciudad.
Las casas perdidas en un bosque de alientos
acorralados por las brisas de los malecones
en tu periplo perdido por las aguas.
Te ofrezco un mundo amable y bello
y el corazón de nuestros hijos apadreados por los bárbaros
que me niegan esa postal ya olvidada
entre mis libros de aguas calientes acantiladas.
NIÑA DE LOS HELECHOS
Sola y desamparada niña de los helechos.
La recuerdo como nunca en estas pistas.
Son un manto de grullas volando con Rumbo Sur
Una marea de codornices gritan el triunfo final
en Cartagena de Indias- 1979.
Tinieblas rojas. El misterio en tus ojos.
Nubes de polvo provienen del cielo.
Y de las canteras se extraen piedras
para construir los muros de una gran ciudad
en este mar donde un cardume me anuncia el
remordimiento.“Aquí están los toneles de Ron Caldas”
“Aquí está el aguardiente Cristal”
revueltos con barro colorado.
Nadie me pidió venir
ni acercarme a la tempestuosa caminata
rodeado de caracoles
y pensar que en un momento tu pelo fue una fruta
desnuda
perdida en los cañaverales
y tus rodillas mazorcas de maíz.
Extranjerísima al mirar
Viñetas Tablas de cerámica
Telas y tesoros del arte
Retratos son el bajo relieve
Acrílicos de sus gestos y ademanes
VitralesCartagena de Indias – 1979
Existen caras brutales en medio de la descomposición
de la luz plateada en el ocaso.
La gente es una barca frágil
en una mañana cualquiera que busco razón a este
peregrinar.
Algunas aceras muestran cartageneros
alegres morenos
y hasta algunos rejuvenecen
como espirales de luz
más allá de toda experiencia
encuentro en sus seres
un colmenar de abejas dormidas.
En bella Unión leía el libro de los mitos
y encontraba los textos con un filo de navaja
arribando a la primavera de las flores y las frutas.
Ahora quizá ordene el racimo de adornos plásticos.
Aquí comienza el mar Caribe.
-Nosotros somososcuros seresen un barril de vino-
Sin embargo tomaré el interurbano
para iniciar las indagaciones
de no tener una fotografía tuya
y beberé una sopa de espárragos en un tambo
cerca de una gasolinera/ gozando la plenitud
de la noche en un otoño extranjero
Cartagena de Indias –1979
Todavía oigo tu risa en el ecran del Cine Central
o es una locura decir: ni exiliado ni turista.
Y la línea férrea no rememora la eternidad
y si me dijeras ahora: nunca te quise
como aquel entonces en las cercanías de un puesto
de periódicos
el muelle me devolvería de un palmazo
el recuerdo de la partida
confrontando el problema de la predestinación
o el estupor lastimero
bajo una brumada cañones de incienso.
Y navega mi imagen en tu presencia
y los acorazos arremeten
contra la cubierta de los aeroplanos
en un simulacro de guerra.
Te amé entre los ruidos de caucho
y ahora que evocar tu enagua cereza
y lo que fuiste para mi una fuente de hiel.
Cartagena de Indias, 4 de abril de 1979
ARTE POÉTICA
Este oficio que ejerzo y no lo cambio por otro
de los que han ocupado mi precaria existencia
impecablemente absorbente que hasta perdí la medida
de las cosas mediatas; sin embargo la labor es tan profícua
que escribo de día, noche y hasta tras la lluvia
y bajo los truenos y rayos que cruzan mi vida.
Este oficio tan inigualablemente fiel
al agua o el fuego en medio de calles y avenida multicolores
y los versos que he ido enhebrando con espíritu festivo o lúgubre.
Pero riqueza material no me ha ofrecido
y mientras con certeza observo calles y gente sin paz interna
mi existencia terrena continua recostado sobre escritorios
frente a micrófonos que dispersan mi voz en el éter
por palabras como fuego o como balas en la noche
en que escucho Rinsky-Korsakov volando sobre oropéndolas.
Este oficio que sirve para ponerle color a la tarde infernal
pero que una mañana permite guardar la memoria de los vecinos
más allá de los pantanos infectados de sanguijuelas.
Este oficio dulcemente bello para escuálidas muchachas
perennizadas en el tiempo de sequía o de abundancia
algunas con dientes aperlados que nos sonríen desde el másalto lugar de la azotea.
Este digno oficio llamado poesía que ejercemos en la noche
tranquila y serena y no apto para cardíacos
y porque la verdad, la verdad es que todos estamos terriblemente solos.
Es el manantial del que muchos quisieran beber
pero muchos son los llamados mas poco los escogidos
a copular de manera interminable con las musas.
HORÓSCOPO
Cuando te vi un estremecimiento extraño invadió mi ser
como si trepara por las lomas empinadas que forma la arena
convirtiéndome luego en médanos o dunas.
Qué escandaloso sol hacía en aquel instante
que hasta los bichos habían desaparecido
para dar paso a tus palabras hoy rememoradas:
no sé si fuiste primero tú o la poesía.
ESPEJO NATURAL
Estoy reflejado en el estanque.
Toda mi figura ha quedado
grabada en el agua.
El paraíso es el pasto
que me cubre las orejas.
También se refleja en el agua.
Fui amable conmigo.
Cómo podría olvidar las murmuraciones
mi figura, el agua, el paraíso
reflejado en el estanque.
PARAÍSO
El bermellón de los papagayos
la penumbra de las estatuas
la húmeda canción del desterrado
el olor del mar cuando está picado
la elasticidad de los limoneros
la soledad de los bungalows
están las retinas tristes
por el bermellón de los papagayos
el orgullo de hierroque se pierde en el horizonte
la penumbra de las estatuas
sol en movimiento
afinidad excelente del cuerpo
confortable bilis que endulza
déjala que se divierta
hasta convertir en floresta
un paraíso de arena.
Te flagelan las nebulosas
el humus en medio de ti
crece crece crece crece
debe crecer
el tallo y su sombra
en el paraíso.
UNA ESCENA DE INFIDELIDAD EN LOS ARENALES
Antes de ingresar a Ica y cerca a un banco de arena/detengámonos
para recordar a la esposa amada, lloremos frente a tanta/desventura
cerca a los vientos que arrecian y golpean la cara/intermitentemente.
No se borran fácilmente las huellas y el reflejo de las telas
nos conducen a una aflicción mortal por el perfume de los/viajantes.
Existen lágrimas vertidas por el recuerdo
pero ya no estás presente porque nuestros hijos han partido
distintos destinos les espera lejos de los amuletos.
Uno de nuestros herederos intentó trepar por la pendiente
pero nuestra ruptura conyugal estaba decidida hace años
cuando abandonaste el hogar y el amor mataba
ahora ha transcurrido el tiempo y otras aflicciones me/seducen.
¿Acaso mi corazón no es conciente que otro te/empujó
a odiarme sin que tus ojos lograran apartarme de tu memoria.
La infidelidad hirió de muerte mi corazón maltrecho y/desgarrado
era tan intenso el dolor comparable con la esquiva muerte.
Me regocijé hundido en el ocio mientras se desplegaban
las alas del desatino y tu trampa no tenía el más mínimo éxito.
Atravesamos la Plaza de Armas las ropas están raídas y/desgarradas
y tratamos de llegar a un valle cercado por médanos y dunas.
No apreciamos ningún páramo sólo el reflejo de tu tes y talle/esbelto
para nuestro consuelo sin adorno que cubra la miseria/humana.
Al entrar la tarde nos alejamos para siempre en señal de/abandono
nos ahogamos en alcohol y tabaco para nuestro consuelo.
El ardor de ella era intenso como su fuego en la cama
tan saludable como el más fructificante vaso de jugo de ciruela
hubieron luego tantas mujeres pasajeras
como la circunstancial compañera de un viaje en tren
pasaron los años pero nunca pude olvidarla
por tan inimaginable misterio de la infidelidad conyugal.
EVOCANDO LOS RIGORES DEL DESIERTO
El rojo o naranja vivo de su boca me enloquece
sus bellos ojos y espléndida mirada se expanden cada eternidad
entre las estrellas cabalgan como briosos corceles o gacelas.
Valia es mi aflicción permanente
y la busco presuroso de noche
en la pantalla pequeña o caja boba.
Busco el eco de su llamadao la amplia soledad sumamente esquiva.
Mis manos crispadas por la angustia
tratan de desnudar las tinieblas
a las que ascienden los bien
hecherosque la pretenden colmar en el elogio.
Un estremecimiento mesurado me seduce
el impulso colmado de amor me aletarga
más bella que la hechicería de sus ancestros.
Tal como la veo con suntuosas ropas
y una suave brisa galopa su rostro
con maquillaje hasta el hartazgo.
Procuro el reposo con la certeza
que es el reflejo de la eterna poesía.
31 de DICIEMBRE 2005 (LICOR DE ORO)
Limpia es la vida, ignorante la muerte
no existo una línea imaginaria
que las separe lejos de los flancos.
Cáncer o cangrejo que se mueve en todas las direcciones
del retorno infinito.
Renacer al principio o finque se hace despiadado
que se vuelve lleno de reproches con la conciencia.
La gratitud es el deber duro de partir
donde el gran creador genera castración
de almas plagadas de reproche y vicio.
Cáncer al más alto crimen de la civilización
y de la geografía del desconsuelo.
Brebaje que se siente cálido y agraciado
como vino espléndido derramándose en la mesa.
Cáncer lo mejor de viña algunadon
de reposan las constelacionese
n los días de estremecimiento y aflicción
que me constriñó ante ojos sorprendidos
singular forma de pertenecer a la cofradía.
Quisiera apresurar el reposo y mirar la noche
como un manto desierto y peligroso
como si fuera a tramitar un expediente
para cumplir la promesa de marcharme para siempre.
GUSTAVO ARMIJOS. Piura 1952 Licenciado en Lengua y Literatura. Periodista y autor de varios libros de poesía y antologías. Obtuvo el Premio Municipalidad de Lima de 1981.
POETAS PIURANOS - MARCO MARTOS
CASTI CONNUBI
Cada mañana, marido y mujer, sentados y limpios, comiendo tostadas, ruido de rata,
leyendo los diarios, matando las moscas,
hablando del clima, cada mañana,
esperan la noche, el hastío sexual:
fingirse dormidos, fingirse despiertos,
decirse palabras de libros de amor,
cada mañana, marido y mujer,
van al trabajo, regresan, almuerzan,
van al trabajo, regresan se acuestan,
gordos, lustrosos, años de años,
esperan la noche, matando tostadas,
matando las moscas, matando los diarios,
matando los climas, cada mañana, gordos,
payasos, esperan la noche, el hastío sexual:
fingirse dormidos, fingirse despiertos,
decirse palabras de libros de amor,
cada mañana, rata y rata, rata y rata.
VARONA Y VARÓN
Varona y varón,
desnudos frente a frente,
desnudos con esmero,
son presencia impalpable
de la gracia del quién sabe.
Nada pueden contra ellos
ni el miedo que bien sienten,
ni lo espaciado de los encuentros,
ni la envidia de los solitarios,
ni el viento de los que murieron.
El fuego es tan su salsa,
tan feliz como un niño,
tan se escapa por un tubo,
tan se oculta o parece nada,
que induce a la pareja
a desnudarse con esmero,
a juntar aire, y tierra,
aumentando la ternura
para empezar de nuevo el acto
más hermoso de la vida:
varona y varón.
MARCO MARTOS, nació en Piura, en 1942. Es poeta, crítico y profesor universitario.Obtuvo en 1960 el Premio Nacional de Poesía del Perú y fue ganador de los Juegos Florales de San Marcos, Jurado de la Casa de las Américas (1984)Fue profesor en el Instituto Nacional de Arte Dramático de Lima (/1965-1967), en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga de Ayacucho (1968-1969); Universidad Nacional de Ingeniería de Lima (1970); Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1970-2001) y Profesor visitante en la Universidad de Stendhal de Grenoble (1987-1989).
POETAS PIURANOS - ARMANDO ARTEAGA
DE UNA MUCHACHA
(A LA MANERA DE KENNETH KOCH)
Estabas vestida con tu blusa de percal a cuadros
Y en cada uno de los cuadros en que tu blusa estaba dividida
había un retrato de César Vallejo
Tus cabellos eran negros y estabas bella. Me preguntaste:
¿Es que
la mayoría de los muchachos creen que casi todas las chicas
son malas?
Sentí el olor a perro muerto de tu casa en el 6to. piso
de la Residencial San Felipe y en tus
cabellos
adornados por una vincha metálica que bien podría ser de
Georgette
habían alondras.
Eras un daguerrotipo "No,
No", dije: "Son las chicas que creen que los muchachos
son malos".
Hubo confusión. El fontanero llamó a la puerta
y luego hojeamos un Vogue juntos
Y empezamos a dar vueltas en el baño, tantas, que ensucié
mis zapatos de gamuza
mientras el Boby movía la cola
y ladraba tras un esférico de básquet.
Tu mamá se paseaba por la sala de estar, tarareando un tango
de Gardel
y arreglando un florero.
Esperamos un poco desde la terraza y luego nos unimos a ella
en la cocina
para tomar el té en tazas pintadas
por la hermana de Sérvulo Gutierrez. Tu papá entró
esquizofrénicamente
hablando
con sus anteojos a lo Martín Adan: "Qué tal
un trago todos?...
otro trago, una mosca, una mosca en busca de miel...
Fue entonces que empezamos a aburrirnos
Te dije: "Bajemos a caminar afuera un rato" "o tirémonos por
la ventana".
En la calle, echamos a caminar hacia el supermarket
y te compraste un Billiken
un chicle
un lapicero. Oh, de eso hace ya bastante tiempo.
ARMANDO ARTEAGA, nacido en Piura-Perú, escribe poemas y cuentos, es periodista, pertenece a La Generación del 70, ha publicado: "Callejón sin salida" (Poesía, 19869, "Un amor en que aún" (Poesía, 2000), "Cuentos de cortometraje" (Narrativa, 2002), entre otros libros.
POETAS PIURANOS - ROGER SANTIVÁÑEZ
CONVERSACIÓN CON MI PADRE EN SU LECHO DE ENFERMO
Ahora tal vez la muerte no sea una bella palabra.
Tus ojos negros me miran, se aferran suavemente
a un hilo de vida, al silencio de tus labios
en el que leo mi nombre pronunciando con amor y
una flecha de soledad disparada al mundo,
a esta hora de la tarde en que me encuentro
solo contigo y comprendo que el oxígeno,
el suero, las agujas rompiendo tus dulces venas
son también los días reunidos
en que paseábamos bajo los algarrobos frente
al Mercado Viejo, una manzana de sol dorando
la belleza de las gentes /Piura
Viento de las seis besa el corazón de Aníbal
como él besó la tierra caliente, llámalo
hacia la vida, recuérdale a las muchachas
cuerpo-cántaro de agua fresca, dile que tú
has superado todos los controles del hospital
haciendo el amor a enfermeras irascibles
y que ahora estás acariciando su cabello lacio
aunque él no pueda darse cuenta y duerma domin.nl"
por la fiebre y la diabetes / ¿Cómo habrá pasado
la noche? En este último versa el poemasé que parto al hospital y voy a reemplazar al viento.
Nacido en Piura, en 1959, uno de los miembros fundadores del movimiento «Kloaka», ha escrito los siguientes libros: Antes de la muerte (Lima, 1979), Homenaje para iniciados (Lima, 1984), El chico que se declaraba con la mirada Lima, 1988), Symbol (Princeton, 1991), Cor cordium (Amherst, 1995), Santísima Trinidad (1997), Historia francorum (1999), Santa María (Lima, 2001), El corazón zanahoria (Piura, 2002), y Eucaristía (Buenos Aires, 2004).
POETAS PIURANOS - JOSÉ MARÍA GAHONA
BOSQUE DE JÓVENES
I
yo
can herido
aúllo esta soledad
de cuatro patas
II
Que de tanto esperarte
mi soledad
se partió en dos
III
Mujer
aquí comienza tu alegría
yo soy el loco
que se va a comer
la carne de tu llanto
3/31/2007
2/25/2007
1/13/2007
La tortuga ecuestre está de duelo
A la edad de 51 años falleció Sergio Eduardo Armijos Morales, quien fue el editor e impresor de la revista a partir del segundo número hasta el número 25 en que se cambió el sistema de impresión por el offset. La tortuga ecuestre en su aniversario 34
A fines de 1972 se imprimía en Editorial Jurídica ubicada en Breña La tortuga ecuestre, la que comenzó a circular en Enero de 1973 concitando el interés de la crítica cultural de todo el país.Han transcurrido 34 años y por sus páginas han desfilado casi todos los poetas más importantes del siglo XX y XXI, desde Martín Adán hasta Miguel Ildefonso.
Este aniversario ensombrecido por la muerte del hermano de su director el poeta Gustavo Armijos, no es óbice para la publicación de POESÍA REUNIDA selección de la tortuga ecuestre.
11/23/2006
Tártaro Equus
11/08/2006
Gustavo Armijos, La Tortuga Ecuestre y La Generación del 70
La tortuga ecuestre, la revista de poesía de más larga vigencia en el Perú, es parte de la obra poética de Gustavo Armijos. Hay quienes piensan que es su mejor poema. Un cuaderno regularmente de ocho páginas, como los viejos cancioneros, que en cada edición nos revela a nuevos poetas y nos reencuentra con quienes persisten en el oficio de la palabra y con los maestros.
Si bien surgió para expresar a su generación -la Generación del 70-, pronto trascendió y se convirtió en el espacio de encuentro de todas las generaciones y corrientes poéticas. No discrimina ni margina. Es una casa con las puertas y las ventanas abiertas a los cuatro vientos.
De esta manera, Gustavo Armijos y su revista se han hecho indesligables, son acaso el mismo ser, escriben la misma poesía. A veces el poeta afirma su individualidad en libros de versos como el que se presenta esta noche. Pero con La tortuga ecuestre convierte la experiencia poética en tarea colectiva.
Esta historia empieza con la década del 70, cuando estaba en su mejor momento el movimiento Hora Zero, fundado por Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruíz, que había insurgido contra el establishment literario local, reclamando una nueva poesía comprometida con la realidad social del país y de la época. Hora Zero copó rápidamente la escena y gran número de poetas jóvenes, sobre todo provincianos, adhirieron a sus filas. Quizá el mejor logro del nuevo movimiento fue su propuesta y su esfuerzo por descentralizar la actividad cultural del país, revelando a nuevos autores de provincias, y estableciendo focos de actividad poética en ciudades de costa, sierra y selva.
Sin embargo, no todos los jóvenes de los años 70 militaban en Hora Zero. Un grupo de ellos tomaba distancia crítica de ese movimiento, al que le reprochaba su caudillismo, cierto snobismo de sus jefes y, principalmente, su populismo y su demagogia. Hora Zero, además, era sectario. Si bien, como hemos dicho, promovía la descentralización de la actividad cultural o poética más allá de la capital y ofrecía un nuevo escenario a las voces jóvenes de Lima y provincias, todo esto lo hacía a condición de militar en sus filas. En los años 70, quienes no adherían a ésta ni a ninguna otra agrupación literaria, quedaban convertidos en unos parias.
Uno de estos parias era Gustavo Armijos, espíritu individualista y soberbio, qien interpretó con acierto la necesidad de crear un nuevo espacio para la difusión de la poesía, sin sujetarse a reglamentarismos ni a poéticas grupales de ningún tipo. Es importante subrayar este aspecto porque debe tenerse en cuenta que la Generación del 70 fue un movimiento gregario, en la que gran parte de sus poetas constituían grupos o guerrillas poéticas para "tomar el cielo por asalto". Esta dinámica les permitía crerar su propio escenario de actuación desde el cual editaban revistas, plaquetas y libros; organizaban recitales; tendían puentes hacia la gran prensa, y presionaban e influían en los antologistas y promotores culturales. Visto el panorama de los 70 desde esta perspectiva, puede entenderse y valorarse mejor la importancia de la existencia de una revista de poesía como La tortuga ecuestre, absolutamente independiente, surgida al influjo de su generación, pero decidida a ser, desde su primer número, un espacio de encuentros antes que de desencuentros.
Como testigo y protagonista de esta experiencia, puedo decir a manera de testimonio, que la revista fue el resultado de una larga tentativa de un grupo de poetas veinteañeros, melenudos y pobres que solían reunirse en el bar Palermo, en el centro de Lima. A tono con su época, querían publicar una revista de ruptura, pero de gran pluralismo poética e ideológico. Noche tras noche, navegando en mares de cerveza y flotando entre el humo de sus cigarillos, discutían y proyectaban la que debía ser su gran publicación. Cada día se incorporaba a un nuevo colaborador, dando la impresión de que en el Olimpo había lugar para todos los aspirantes a poetas. Hasta que la impaciencia de alguien desató una crisis entre esos jóvenes bohemos que ensayaban ser editores. Malhumorado por tantas postergaciones, Gustavo Armijos pateó el tablero, retiró sus textos del proyecto, y desapareció del Palermo. Un mes después me buscó en mi centro de trabajo y me sorprendió con unas pruebas de imprenta en cuyo encabezado figuraba el nombre de La tortuga ecuestre. Un poema mío, con el pesonaje de Franz Kafka, abría la revista. Y seguían los textos de Elías Durand, Santiago López Maguiña, del mismo Gustavo, y de Isaac Rupay.
Aquí cabe hacer dos precisiones importantes. La primera tiene que ver con la fecha de esta primera edición. En la revista figura la de enero de 1973. Lo cierto es que apareció y empezó a circular desde fines del año anteror, en 1972. ¿Por qué hizo esto Gustavo Armijos? Nunca llegué a saberlo. Pero aún ahora, 30 años después, La tortuga ecuestre marcha por delante del tiempo, un desafío futurista que no se le ocurrió ni al mismo Marinetti.
La otra precisión es sobre su director. En ese primer número figura como tal el poeta y extrordinario amigo Isaac Rupay, quien falleciera prematuramente en 1974. En honor a la verdad hay que decir, sin embargo, que el único director de todas las ediciones de La tortuga ecuestre ha sido su fundador. El uso -con su consentimiento- del nombre de Isaac Rupay como director de esa primera entrega tuvo con ver con un afán de concertación después de la abrupta y circunstancial ruptura de Gustavo Armijos con el proyecto inicial de editar una revista al margen de todos los grupos.
En los años 70 realizar una publicación en imprenta era una verdadera hazaña por la complejidad de su proceso y por su alto costo. Los poetas que insurgieron en esa época, tributarios de los movimientos de la contracultura fraguados en Europa y Norteamérica, dispensaron del offset y optaron por el mimeógrafo electrónico: económico, rústico, nada limpio, pero noble. Así se abrieron paso. Inundaron la escena con volantes, folletos, cuadernillos y plaquetas. Hubo quienes editaron revistas de sólo 10 ejemplares, hechas a mano e ilustradas por ellos mismos, como fueron los casos de Omar Aramayo y Nelson Castañeda. Muchas de estas publicaciones no pasaban de la primera o segunda edición. Por esto, el lanzamiento de La tortuga ecuestre, impresa en offset y a dos colores, fue todo un suceso. Su diseño y formato, así como su brevedad de páginas, eran similares a los de Haraui, la revista de poesía que editaba el profesor Francisco Carrillo, y de Creación & crítica, de Javier Sologuren. Entonces nadie imaginó que la publicación del más joven e inexperto de estos tres editores sería la que tendría más vigencia.
Otra característica importante que cabe destacar de la revista de Gustavo Armijos fue el criterio de selección de sus autores. Empezó estrenando a poetas sin currículum, totalmente inéditos, algo que ha seguido haciendo a lo algo de sus casi 300 ediciones. Son decenas de poetas que deben a La tortuga ecuestre su iniciación poética, empezando por el que habla. Pero, además, la revista nunca ha discriminado a ningún poeta, ni siquiera a quienes pertenecían a grupos que tenían sus propias publicaciones. Y, asimismo, la revista no tardó en abrir sus páginas a poetas de otras generaciones e inclusive de otras nacionalidades. Hay quienes han criticado a Gustavo Armijos esta supuesta falta de rigor para seleccionar a sus autores. El tiempo, sin embargo, ha probado lo enriquecedor que ha sido la amplitud de esta apertura.
En el año 2003, La tortuga ecuestre celebró 30 años de vigencia. Con ese motivo escribí en un diario de Lima que esas tres décadas de incesante labor de difusión de la poesía peruana sólo se debían a la tenacidad de su fundador y editor, quien persiste en la tarea sin ningún tipo de promoción privada ni de apoyo oficial. También dije que el conjunto de sus ediciones constituye uno de los más completos registros de la producción poética nacional de los últimos 30 años. Y destaqué que ese registro se sobrevalora porque recoge la obra de muchos autores que no transcurre necesariamente por los circuitos convencionales de la difusión de poesía como son los círculos universitarios, los centros culturales o las capillas literarias.
La tortuga ecuestre, en conclusión, está entre lo mejor de la obra de Gustavo Armijos. Si esta noche celebramos una nueva edición de su libro Acuático / terrestre, poemas anfibios, no se puede dejar de lado ese otro poema suyo que empezó en un bar de Lima cuando tenía 20 años, y convocó a todos los poetas a aportar su parte, y sigue enhebrándose con los versos de nuevos poetas que surgen a su paso. La tortuga ecuestre es de Gustavo Armijos y es de todos.
11/03/2006
Palabras verdaderas
Xavier Abril
"La tortuga ecuestre es un signo para la historia, una fecha de vellocino que se abren en páginas de olla y de pensar. No en vano sus líridas se encuentran reunidos para un banquete, sino que asimismo cantan en voces y acentos que deciden su perennidad".
César Toro Montalvo
"El conjunto de sus ediciones constituye acaso el más completo registro de la producción poética nacional de las últimas tres décadas, sobre todo porque recoge la obra de muchos poetas no adscritos a capillas literarias ni a círculos universitarios"
Juan Carlos Lázaro
" De allí que revistas como La tortuga ecuestre sean necesarias y vitales porque nos señalan el rumbo y la marcha de la vida ..."
Danilo Sánchez Lihón
" ... nació la idea de hacer una revista que nos representara, que más tarde va a ser ese famoso fanzine La tortuga ecuestre , donde han publicado casi todos los poetas peruanos contemporáneos."
Armando Arteaga
"La tortuga ecuestre con su lento caminar por el territorio patrio, está haciendo historia y demostrando de lo que es capaz cuando se quiere realizar actos positivos que vayan en bien de la nación"
Felipe Tapia
"La tortuga ecuestre, si bien en su inicio acogió preferentemente a los poetas de la Generación del 70,sus páginas democráticas estuvieron y están abiertas a todos los poetas, cuyas creaciones guarden el sello de la belleza aédita y su sincera creatividad".
César A. Ángeles Caballero
Poetas y Poemas
TRECE POEMAS
1
Mi corazón, otra palabra,
es ese árbol seco donde un pájaro negro se para a cantar al crepúsculo.
Es un poco larga la metáfora, pero nada es perfecto.
Eso lo sé yo bien, porque mi corazón es ese árbol seco
donde un pájaro negro se para a cantar al crepúsculo.
Si fuese otra cosa, digamos, el corazón de Borges o el de Paz,
definitivamente que sería otra cosa más pura.
Pero nada es perfecto.
Además ya casi no se escribe con metáforas.
Bajo esta escritura de estrellas muertas,
sólo la sospecha de quien ama y toca el cristal de su ventana.
Como mi habitación, como el papel, como el mundo, como Dios,
mi corazón tiene los mismos límites
de la polilla que revolotea en el foco de luz;
también tiene los mismos límites del foco y los límites, por qué no,
de la palabra.
Hace tiempo el amor se escribía con sangre,
y la sangre salía del corazón, y el corazón vivía en el alma,
y el alma vivía errante en busca de su eterna primavera (mentira).
Pero yo entiendo que al oído no entran las imágenes,
y los ojos no pueden ver el canto de un cuculí.
Entiendo que al corazón no entra otro corazón,
sino la imagen y el sonido de ese amor.
Sé, por lo demás, que la noche tiene un azul
muy fuerte que te arranca de tu sufrimiento
y todos los años son imágenes de esas constelaciones muertas.
Mi corazón tenía una canción aferrada a una ventana abierta.
Yo podía ver el mar si me lo proponía
con sólo plantarme en el jardín (era niño).
Imaginaba además tener un azul que también fuese del mar.
Yo entiendo que el paraíso no tiene un lenguaje de palabras,
y hay ciertas horas en que el alma se olvida que tiene cuerpo.
Sé que durante la noche el camino es hacia arriba,
y la ingravedad se convierte en el errar.
Sé que hay soledad donde sólo hubo soledad.
La puerta está cerrada, un relámpago corta el canto de las tribus,
un grillo calla en el inmenso vaho rojo.
Las formas de lo eterno cumplen su ritual:
un corazón disgregado se pega a la pared cuando trata de abrazarse
al silencio.
La luna arroja su ejército de dioses sobre las calles,
los coyotes aguardan su señal.
Qué escribo? Qué apunto con el dedo en el vacío?
Escribo, pero en realidad algo sucede detrás de la puerta,
detrás de la pared, detrás de la ventana, sobre el techo.
Veo mis anteojos, mis zapatos,
pero no veo qué hay detrás de las palabras, no veo mi cuerpo,
sólo una sombra.
Hay alguien sentado en mi silla fumando mis cigarrillos,
mi lengua toca sus visiones,
de un lado a otro voy arrastrando esa lengua,
mi sombra arrastra la lengua dejando rastros de caracoles perdidos,
tribus regadas en las sabanas.
Existen mis uñas que penetran el vacío,
existen palabras que me dicen que existo,
aunque tropiece con una silla;
existo en un puñado de cabellos tirados en el piso,
en un espejo comido por las cucarachas, impregnado de rincones,
girando alrededor de una manzana podrida.
Desde miles de kilómetros, atravesando la ventana,
una luz se posa en mi sexo;
el deseo crece conforme se escurre la luna entre los dedos,
es el estrépito de la piel sin conciencia,
es el estrépito del desierto,
el triunfo de un corazón desintegrado haciéndose el amor.
2
Un charco me refleja ante la distancia
más parecida a cualquier deseo.
Pero de pronto siento muy de adentro, muy vivo, todavía,
la conciencia de estar escribiendo
y de ser extraño en mí.
La avenida Emancipación viene a mi mente
porque hoy día estuve por ahí,
la avenida desierta y soleada, ardiente en sus bordes,
frías sus sombras, blancas paredes que acompañan
el corazón cansado, sí, cansado de lo mismo.
Ahora viene inmediatamente el puente Armendariz,
de noche, el Centro Cívico, y todo se va.
Adónde me llevarán estas calles?, esta noche
cuando ya no tengo deseos de estar siguiendo a mi lágrima.
Y todo lo que amé también dejará de preguntarse
adónde, adónde, mi inconfesable amor,
te vas sin que puedas producir la sospecha
de quien te ama.
3
Puedes soportar un hongo atómico,
puedes soportar la noche más oscura y el deseo más solitario,
con paredes o calles, luces tocando la garúa fosforescente.
No puedes soportar una ligera nube
pasando por tu ventana.
Puedes estar parado entre los puentes
que ya no soportan el tránsito,
puedes estar parado en una esquina
contemplando el viaje del avión al no regreso,
el beso que se da el infinito con los cables y sus líneas blancas
con toda su histeria.
No puedes soportar estar un minuto siquiera
en frente de una ligera nube que se mira en una gota
suspendida en la hoja de la oreja de elefante en tu jardín.
4
Hasta dónde has llegado,
y lo que pensaste es lo que suena en lo oscuro,
un ruido que es el corazón que te empujó a caminar sin rumbo,
a dar vueltas por las inmensas fábricas
donde se despide tu tristeza,
con la misma mirada del polvo inerte de la avenida.
Un carro sepulta tu corazón,
un carro y una canción que hablan de nada,
la neblina que es una multitud,
la neblina que llora en las semillas por la luz de las cantinas
abiertas hasta el amanecer,
la neblina que balbucea en el vidrio de un microbús
y antes de quedarse dormida
mira un punto invisible donde muere el infinito,
la neblina que se corta las venas y desde el puente
echa raíces en las sucias veredas,
rompe algunos huesos de los que caen al cruzar la avenida
que no conduce a nada.
5
Quién sostiene el cielo de tu cansancio,
quién sopla el polvo de la ventana rota, despide al pájaro
en el centro de su sombra mezclada con la pared.
Un ojo mira el desnudo de la cama,
un cuadro parpadea con escamas rectangulares,
elije un punto en el hermoso cuerpo
y lame su furor a la noche larga,
a la noche desequilibrada que desconoce su barrera.
Tres larvas sostienen un círculo,
del círculo es que nace el amor
y el jadeo que produce su vuelta.
Pero en la yema dulce del universo canta una cigarra,
susurran sus alas el seno de la oscura muchacha.
Un sentido choca con su movimiento
y desenlaza la hipócrita unidad de la palabra.
6
La luz muerta del bar no tiene sombra,
por eso es eterno este amor, este vacío, el humo y los años.
La luz muerta de las calles es la prolongación de un corazón
que se esconde de su sombra.
Es difícil vivir bajo la noche, junto al mar,
junto a cualquier cosa: tú no sabías que el tiempo
escribía su anhelo en las cosas,
y había un mundo ciego entre los postes.
La poesía recoge a los borrachos de los bares en los puertos.
Tú, de ninguna manera, podías imaginar que el tiempo
se sentaba en la escalera, y llovía, y tú no sabías
que amabas esa lluvia que lo borraba todo,
el vacío, los años, tus alas, cualquier cosa.
7
Un olvido se va con las nubes,
un triste olvido como los ojos de una muchacha
llorando en una calle, la calle garuando en el olvido.
Otro olvido es el que tiene el perfil de los techos.
Se detenga, entonces, la turba infante para que sea fácil,
recontra fácil sujetarla de la nuca,
rebeldes con causa que fuman a oscuras y planean un asalto.
Se ponga en un sitio visible dios que no sabe lo que hace,
que los nudos sean desatados,
que venga el país más chico para que se coma al grande.
Todo puede ser posible para las palabras, el poder está afuera.
En estas paredes donde he visto una multitud en mí mismo,
entre el olor marchito de una cama y un foco,
debo probar otra vez algo de muerte
con una cuchara,
un plato vacío
y el silencio que hace fría
la noche,
los zapatos,
el alma (otra palabra).
8
En estos días en que se mezclan todos los sueños
entre el rostro tras el vidrio de un micro
y la llanta trasera de un auto que se aleja a más velocidad,
esculpido el viento en cientos de ángeles de humo
con lágrimas que se impregnan en los pelos,
diciendo con la oscuridad de los ojos
todo un intento de quebrantar el grito
desde la esquina donde se caen unos anteojos
hasta la inexpugnable parada de un cuculí en el cable de teléfono,
pero si hubiese una posibilidad de retorno,
un movimiento que haga como si todo retrocediese rápidamente
o como si lo que se presenta estuviera en dirección fija,
al centro de todos, de todo, de mí mismo.
Ahí creo que podría ir.
9
Por el camino solo
voy arrancando la frágil quietud del aire.
El puente bajo mis pies, la vía de los muertos, el ocaso
sobre los edificios desplomados.
Por el camino solo me pregunto si existe la poesía
o si es la desintegración de la materia este viento que me azota.
La luz que todo lo toca jamás ha tocado su sombra
que es el movimiento del poema.
La noche es lo contrario a este camino,
yo me pierdo por el camino
solo.
10
Hasta aquí he deseado,
hasta aquí me he ido matando y sigo pensando
que la vida es una nube detenida en mi ventana
La sombra es mía, pero la nube se va cada vez que la miro.
Podría callar en una delgada rama,
mirar desde esa altura una muchacha cruzando la pista infinita,
las paredes que nunca acaban y donde dice fin,
por ese silencio donde se mezcla el hueco del corazón
con el agujero de las nubes.
Cada universo señala su propia muerte,
separa su parte de vida en la meta que llaman el salto, el abismo,
como desde un noveno piso donde Dante saltara para ver la Vita Nuova,
llena de ángeles, un crepúsculo lleno de gente,
el Paraíso que revienta en el contacto de su masa encefálica
con el infinito.
Y al fin hallar el Paraíso.
11
Me desgasto en las mañanas,
no soy como los árboles que cantan sin molestar a nadie.
Me desgasto de aire, de agua que se me escapa
en el viento eterno de un soplo,
sólo por eso, es decir, por caminar por rectas veredas,
raspando con las uñas las rejas y los años en una sombra
deslizándose en la misma pared como un papel arrancado
de algún libro que le hubiera gustado escribir a Dios.
Porque Dios no frecuenta la tristeza que surge en unas manos
que se extienden como veredas.
Me desgasto esperando en una calle con polvo y gente, aguantando
a que se detengan como fantasmas no correspondidos
para poder moverme.
Sé que cada palabra es el infinito.
Sé que las palabras están como estrellas en una noche,
también son la luz de otros ojos,
los nuestros mirándonos en un mismo cielo, quebrados de amor.
Provenimos de una antigua tristeza,
provenimos del canto triste de las montañas del Perú.
Sobre edificios de gritos de alcohol,
vieja tristeza que se queda esperando la llegada
de algún misterioso sueño, inexplicable, sí,
porque no tiene destino.
Las montañas, estarán
las montañas en el río,
sobre los saturados edificios ensangrentados,
flagelados, desmayados, inhabitables.
Sucede que cada vez estoy más lejos del mundo.
Me desgasto, cumplo todas las horas,
las vueltas que da el mundo.
Edificios donde camino.
Edificios que se elevan del trabajo
de los que sobreviven para morir
aplastados por la sombra de los edificios.
En la tristeza del valle corre un río donde ya no pienso en nada.
En la respiración de las montañas
voy subiendo tan callado como si aún oyese
las quejas de los edificios sofocados, marginados,
censurados, reprimiéndose en nubes letales.
Ellos marchan solos al ocaso.
ellos cumplen las horas y no desperdician ni un segundo.
Ellos son útiles, marchan solos al ocaso.
Me ahogo en los edificios, comprende que me ahogo
en la pista que se lleva a las almas políticas de amor,
me ahogo en el crepúsculo
que se pinta sobre el horizonte de edificios.
12
El mismo viento de noche que levanta
una hoja de periódico del suelo iluminado
por el poste de luz amarilla, es la poesía.
Un charco que me refleja ante la distancia más lejana
al deseo, es olvidarse de sí mismo,
es también entregarse como algunas estrellas
en los desiertos donde nadie las mira.
¿Qué prisa hay entonces en estas estrellas
por arrojar su luz a los ojos de quien sopla
sólo palabras sin poder opacar la luna?
El que transita por lo mojado o por la madrugada
cubriendo su pecho, calculando las esquinas,
los postes repetidos como corazones.
El que siembra sus lágrimas en todos los cuadrados de vereda
o la señal que le devuelve la neblina,
cuando se equivoca de puerta y se entra al aliento de su propia boca.
La poesía es escribir por la gracia del paso de las nubes
en un vaho que no deja ver la calle donde nadie viene.
13
Toda palabra es una realidad.
Alta es la noche donde cae la angustia.
Ser en otro como ser en sí mismo.
En cada instante muero / en cada instante soy otro.
La poesía se desdobla en infinitas posibilidades: flor, semilla,
el agua por existencia transita como la memoria,
pasa por una avenida, y así queda el tiempo de mi espera.
¿Pero qué palabras conforman lo que significa un poema?
Todo tiene un punto de vista, un punto en la vista
que desaparece y aparece.
Sólo cambia la idea, lo que no existe.
El viento lanza su espina en el nervio extraviado.
Furtivos goces arrancan mis cabellos.
Así es el camino en las palabras, siempre otro lugar.
Férvidos gatos lamen mi sudor pétreo, allí.
Cuando duermo crecen raíces negras de mi cuerpo.
Sueños mullidos, lacerados por una garúa bonancible.
Noche tras noche, acuno mi desesperanza con un siseo vil.
Blandidas las formas del deseo,
las paredes del paraíso oscuro detienen mi aliento.
Quizás híbrida, quizá patética,
quizás inflexionada la luna me cobijará en su habitación.
Ella mi alba, yo el arco
que dispara el mito de las palabras.
JUAN CARLOS DE LA FUENTE
UN HOMBRE BUSCA
Su cuerpo en la noche. Yo
No soy ese hombre. Soy
El cuerpo de ese hombre
Viajando en la noche.
DECLARACIÓN DE AUSENCIA
Palabra de viento, silencio que habla, dime
¿Dónde está tu madre? ¿Dónde
El tejido de sus horas,
Sus noches sin noche,
Su fuego que se oculta y me habla de ti.
Y entre ráfagas de sombra
Socava la luz, la puerta falsa, la cocina?
¿He de esperar que regrese?
Palabra de agua mis obsesiones fluyen atascadas.
Mis ideas me piensan, mis rastros me caminan.
Pero no, hijo mío, Telémaco, no es del dolor que te hablo.
¿Dónde está tu madre?
Palabra de atajo, comprende mi extravío.
Hace meses que despierto sin haber dormido.
¿Estaré soñando? ¿Estaré buscándola?
Sólo escucho sirenas.
Sirenas y naufragios cotidianos.
Luces rojas que anuncian su partida. En mis ojos
Se incendia la casa, se incendia la historia.
Y yo no lo creo.
Y yo no lo creo.
(Piura 1942)
CASTI CONNUBI
Cada mañana, marido y mujer, sentados y limpios,
comiendo tostadas, ruido de rata,
leyendo los diarios, matando las moscas,
hablando del clima, cada mañana,
esperan la noche, el hastío sexual:
fingirse dormidos, fingirse despiertos,
decirse palabras de libros de amor,
cada mañana, marido y mujer,
van al trabajo, regresan, almuerzan,
van al trabajo, regresan, se acuestan,
gordos, lustrosos, años de años,
esperan la noche, matando tostadas,
matando las moscas, matando los diarios,
matando los climas, cada mañana, gordos,
payasos, esperan la noche, el hastío sexual:
fingirse dormidos, fingirse despiertos,
decirse palabras de libros de amor,
cada mañana, rata y rata, rata y rata.
(Lima, 1950 - 1974)
SI NO FUERA
POR LA RESPIRACIÓN CONSTANTE
DE MI ESTADO NEURÓTICO
Si no fuera por la respiración constante de mi estado
neurótico, no podría formar las palabras en versos
como el pentagrama de una sonata de Bach.
Mi cuerpo se alza más allá de los recuerdos
más allá de mis caminatas por el Parque de las Mimosas.
Más allá del viento que cruza,
la ropa pegada a mi cuerpo
y la oscuridad de hojas otoñales.
Comienzo a tomar partida y
mis solitarios pasos, son
hierbas que se pierden por los arbustos.
Tiempo de espera de Joan Marie
en el parque perfumado,
un geranio entre mis manos,
viento de hojas de olmo
que el silencio pide, el rumor -amor de una pareja-
sólo el trinar de gorreiconcillos,
en un atardecer marino
un pajarito succionando el polen
y las flores, el viento
me hacen olvidar, que tengo que estar en otros
lugares
recordándote
que te esperé
en el Parque de las Mimosas.
Rocío Silva Santisteban
(Lima, 1963)
VENUS
de una vieja bañera emerge, lenta y torpe
Venus Anadiómeda
Arthur Rimabud
¿Por qué no te vas? ¿Por qué no lanzas una mirada lejos,
lejos?
Todo es tan torpe cuando tú pronuncias la palabra que me
desgasta.
Yo soy esa diosa, yo soy esa Venus, precisamente yo la
que se levanta de la tina, desnuda.
Detrás de mí sólo las luces, el espacio entre el límite del
hastío y la evasión, yo soy aquella vieja, a los 28, las
curvas de mi cuerpo le dan asco a cualquiera.
En ese espejo que me retrata de cuerpo entero, miro
esas curvas y aguanto la arcada en la boca.
Eres un animal y tú... esa maldita piel te atrapa, te atrapa,
Voltea mi piel, voltea y verás cómo me extiendo hasta el
último resquicio y para siempre. Y para siempre.
Tengo los omóplatos sugestivos, los omóplatos, ah, eternos
como una puta de Brasaii, así soy, amor, una putita, un
cuerpo que ni siquiera tú ahora quieres contemplar.
Soy la que se levanta para otra vez caer
Al borde –debajo mil luces de neón invitándote al paseo-
bailas, una botella en la mano derecha y en la izquierda la
herida, te tanteas, debajo de la ropa sólo esa piel inmensa
que nunca podrás achicar, sólo esa piel dura que nunca
podrás morder, ni perdonar.
Te mataré
Siempre –suspendida sin caer sobre los techos de los
autos– siempre en esa lámina final de la cornisa, en ese
instante del pensamiento, siempre pienso en ti.
Soy Venus, desde hace años soy la elegida,
Yo soy aquella por la cual delirarán
Aquella que besarán en los pies
En los pies lacrados de heridas
En los pies cubiertos de enemigos.
Sobre mi jinete cabalgo hasta no verte más
Cabalgo como una diosa enfurecida
Cojo las crines de tu pelo,
Hundo mis espuelas en tus ancas
Y mientras tú gimes dejo caer mi saliva
Un raya larga de mi saliva sobre tu frente.
Hincha tu sexo para bendecirme, y así,
Cabalgando uno frente a otro, habremos
Quebrantado el dolor
Y seremos los héroes, los héroes
Con el nombre de Dios entre los labios
Jadeantes.
(Lima, 1914 – 1992)
CÁNTICO SOBRE UN TEMA DE RAVEL
Nunca escribí sobre esto
y ahora fluye con la circulación de la sangre
Mejor dicho siempre escribí sobre algo parecido
que se elevaba dentro
como el repetir de la alondra en el piano
como el preludiar de la naturaleza
en la gran orquestación de la tarde
y que luego se hacía puntas de catedral
borrando la neblina
frente a un río que tenía la leche y de barro
frente al misterio solemne que se agita en el agua.
Pero dijeron que no
que había de ser sobre los grandes soliloquios
sobre las latas repletas de inmundicias de cada día
sobre desvelamientos
sobre los tormentosos y tortuosos caminos del infierno
que se abre dentro
al par que se vislumbran a lo lejos las puertas del paraíso
y al medio llamas devoradoras que salen al paso
y al fondo el melancólico caminar del barco hacia las
cataratas del fin del universo
por donde se pierde Ulyses
de retorno de Itaca
buscando una playa
que sea mundo y hombre al mismo
/tiempo.
Ahora vuelvo a sentir el minuto quieto
que nunca quisiera que acabara
al instante que se sueña con petrificarlo en ramo de flores
en el discurrir de la luz sobre el oleaje
en clara eternidad
Voy a escribir sobre el lento e impetuoso
Desenfrenado y tenue
amor de Dafnis y Cloe
sostenido en lo inefable de la música
en tanto que el canario
-con su gorjeo alto-
trata d acompañar las voces
que emergen detrás de la orquesta echada a volar
con miles de gaviotas estremecidas de impaciencia
relámpagos blancos
que salieron del fondo del mar
que bulle al frente
y que lo envuelve todo con tejido profundo y oscuro.
envuelve la jaula y el trinar del canario
y las notas con voces que traen emocionados torrentes
de agua
que se levanta
y cae ante nuestros ojos
ante nuestros oídos
ante el inmenso camino
de la savia
por la palmera
Envuelve las grutas por donde murmullan las ninfas entre
las rocas.
Y s u e n a e n t o n c e s l a t r o m p e t a...
Están las voces diciendo del amor
que surge entre espumas y ventisqueros
con el supremo dios Pan
poniendo sombra a las Islas de Lesbos
y a las caras de Dafnis y Cloe
y el canario que gorjea
siguiendo el ritmo impuesto
por clarines, flautas y cuerdas
El mar nos mira al fondo
A nosotros que estamos absorbidos
que estamos sumergidos
que estamos llevados por el poder de la creación
con el dedo poblado de energías
hasta caer extenuados en una orilla
donde las piedras se entrelazan
como frases
A la tarde el sol vuelve a quemar las islas
y soñamos con un piano gigante
con un canario, hijo de nosotros, que nos mira fijamente
con sus luminosos puntos negros
con una palmera que crece en un cuarto
con ramas de abrazos
con las vísperas que están madurando
con lo que está más allá de las palabras
que discurren adentro de los ojos
más adentro del esqueleto
y que de pronto se resuelve en sentimiento
y en imágenes
roto todo dique
Abierto en alas de inmenso pájaro rojo
el torrente interior en que navegamos sorpresivamente
exánimes
(Lima, 1903-1956)
VISIÓN DE PIANOS APOLILLADOS CAYENDO EN RUINAS
El incesto representado por un señor de levita
Recibe las felicitaciones del viento caliente del incesto
Una rosa fatigada soporta un cadáver de pájaro
Pájaro de plomo dónde tienes el cesto del canto
Y las provisiones para tu cría de serpientes de reloj
Cuando acabes de estar muerto serás una brújula borracha
Un cabestro sobre el lecho esperando un caballero moribundo
de las islas del Pacífico que navega en tina tortuga musical
divina y cretina
Serás un mausoleo a las víctimas de la peste o un equilibrio
pasajero entre dos trenes que chocan
Mientras la plaza se llena de humo y de paja y llueve algodón
arroz agua cebollas y vestigios de alta arqueología
Una sartén dorada con un retrato de mi madre
Un banco de césped con tres estatuas de carbón
Ocho cuartillas de papel manuscritas en alemán
Algunos días de la semana en cartón con la nariz azul
Pelos de barba de diferentes presidentes de la república del Perú
clavándose como flechas en la calzada y produciendo
un patriotismo violento en los enfermos de la vejiga
Serás un volcán minúsculo más bello que tres perros sedientos
haciéndose reverencias y recomendaciones sobre la manera
de hacer crecer el trigo en pianos fuera de uso
EL MUNDO ILUSTRADO
Igual que tu ventana que no existe
Como una sombra de mano en un instrumento fantasma
Igual que las venas y el recorrido intenso de tu sangre
Con la misma igualdad con la continuidad preciosa que me
asegura idealmente su existencia
A una distancia
A la distancia
A pesar de la distancia
Con tu frente y tu rostro
Y toda tu presencia sin cerrar los ojos
Y el paisaje que brota de tu presencia cuando la ciudad no
era no podía ser sino el reflejo inútil de tu presencia de hecatombe
Para mejorar mojas las plumas de las aves
Cae esta lluvia de muy alto
Y me encierra dentro de ti a mí solo
Dentro y lejos de ti
Como un camino que se pierde en otro continente.
III
Amo la rabia de perderte
Tu ausencia en el caballo de los días
Tu sombra y la idea de tu sombra
Que se recorta sobre un campo de agua
Tus ojos de cernícalo en las manos del tiempo
Que me deshace y te recrea
El tiempo que amanece dejándome más solo
Al salir de mi sueño que un animal antediluviano perdido en la
sombra de los días
Como una bestia desdentada que persigue su presa
Como el milano sobre el cielo evolucionado con una precisión
de relojería
Te veo en una selva fragorosa y yo cerniéndome sobre ti
Con una fatalidad de bomba de dinamita
Repartiéndome tus venas y bebiendo tu sangre
Luchando con el día lacerando el alba
Zafando el cuerpo de la muerte
Y al fin es mío el tiempo
Y la noche me alcanza
Y el sueño que me anula te devora
Y puedo asimilarte como un fruto maduro
Como una piedra sobre una isla que se hunde.
(Lima, 1908-1985)
¿El divino compás, el orden sumo
Que concierta contrarios en progreso?…
¿La durísima sed de cada beso?…
¿El alzarse del fuego en su consumo?…
rr5
¿La circunvolución del alto humo?…
¿El aire, libre aun cuando así preso?…
¿Todo o nada, Poeta, de su exceso
Y término y su ser de fruto en zumo?…
¿Beberlo todo así como la flama
Y alimentarse ya de sombras y vino
En humana prisión de sacio o día?…
(Sordo estáte a voz que ya te llama,
Poeta: atiende, atiende a de divino…
A la impaciencia de la Poesía).
…………………………………….
-No tu agresiva soledad de otrora
Cércate si te amilana aquel cielo
Sombrío de alborada de desvelo,
Donde la última mirada mora.
Es nueva soledad; acá no llora…
No está… ningún recién nacido suelo;
Toda es hondura a su vacío o vuelo;
Ciprés alguno quedó en su demora.
Sola tu alma… de pie…¿verdad, Poeta?…
¿O muda, miedosa, a una luz rara,
Que haría añil a la gurbia violeta?…
No… númen de los seres de tu día,,
La lividez de tu melancolía,
Sola en azul, profundamente clara…
………………………………………..
Él era. Simplemente él era y parecía
Y remiró el geranio, y siguió a las mujeres
Con su bigote largo, con confusos quereres,
Y era un humano asaz, como se es todavía.
El Humano es así… la gente con la cría,
Y un balcón con maceta entre todos los seres.
¡Y ser eternamente, como si lo prefieres,
El ser de cada día, el ser de cada día!…
Y Él era. Está divino por las calles andando,
Con los pulcros calzones, sin saber qué ni cuándo
Odio viene después de la muerte, Alma Mía.
Así será. Mi Amor, porque yo lo deseo.
Así es porque lo vivo ya, porque ya lo veo,
Porque lo toco ya, (como es mi alegría).
(Tacna, 1928-Lima, 1983)
Por el cielo inclinado de abril
umbroso o claro
se fueron las presencias que fundaron
en un país de clásicos otoños
el día inextinguible del verano:
César Vallejo el crístico, el ojeado
por los niños de España
y los hombres de mayo;
y también José Carlos
por cuya inteligencia
Perú mudo de sombras
halló la luz del labio:
y en abril la misma muerte
a los mismos los mató
¡Qué misma la muerte
y el mismísimo dolor!
PESO Y PESAR PARA EL DOMINGO OSCURO
Ha empezado la nada
(por dos veces faltaste a la cita
dominical eterna)
pero yo estoy intacto
igual que en la memoria del jardín
permanece el geranio.
Yo vivía,
si bien es cierto a veces
perplejo ante la esfinge de la noche;
pero vivía
con bandoneón cargado
y cada vez que te hice
yo te hacía.
¿Va a terminar en tango
ese vals que bailamos
bajo de la morada
azul de las buganvilias?
Triste final mi amor
para un trovero
que ya saltó la valla
¿va a concluir, entonces, nuestro canto
como la Bette Davis llorando en la
pantalla.
DANILO SÁNCHEZ LIHÓN
(Santiago de Chuco, 1944)
CÁNTIGA DE DOS CIERVOS DEL BOSQUE
Quiero
vivir contigo en las níveas montañas.
Recoger
flores del ventisquero y con el zumo
de ellas
untar todo tu cuerpo. Acariciarte
muy profundo
y consolarte. Traerte agua recién
brotada
desde una profunda cañada y dártela
de beber
lentamente. Quiero que nieve y yo
abrigarte.
Estar despierto
y yo mirarte mientras duermes.
Amanecer
tras la neblina entre montes
y collados.
Recoger leña y encender muy
temprano
el fuego mientras tú cantas.
Y que al atardecer
tú busques refugiarte entre
mis brazos
para no tener miedo, porque
en el horizonte
se desencadena la lluvia
con relámpagos,
granizadas y truenos.
Quiero
que todo se haga de nuevo.
Nacer
junto a ti en una misma cabaña;
¡enjugar
tus mejillas si algo te apena!,
confiando
en mí que soy fuerte, sagaz
y valiente.
Que la lluvia y que la tarde,
y que las flores
embelesadas del huerto, sean
nuestras.
¡Y que no haya tiempo
sino
sólo eternidad entre tú
y yo!
(Piura, 1952)
Moviendo el torpe sueño de las cosas
Eliseo Diego
Miro el tiempo que se pierde en tu rostro
Sueño en algún país un poco lejos
Todo es oro perdido, tiempo
Nada tiene de extraño perderte ahora
Al final
Cuando el día besa la noche
Sentirme acribillado, un poco triste
Trotar de calle en calle
Puedo cruzar los puentes
La ciudad es el último desierto que nos queda
El tiempo se ha marchado a otra parte
Vivo como un pez en una pecera
Miro tu rostro que se pierde en el tiempo.
ARMAND (SOL) O
Esperé en tus parques.
Me perdí en tus playas.
(La ciudad es el último desierto
que nos queda).
Muchacha hecha de flores y de sueños,
En el mapa de tu ausencia:
Miro tus ojos, escucho tus canciones,
hay ferias, horarios
teléfonos robados.
Todo empieza en tu ausencia, la grapa,
el otoño, hasta la poesía.
(Lima, 1947)
AL COMPÁS DEL SILENCIO MUEVO MIS OLAS Y TE ALCANZO
Yo, el mar o el fuego.
Húmedo de ansia
incendio los atardeceres
en el puerto.
Erijo mis olas
sobre la leve espuma
y asciendo
tu cuerpo canela y sediento
Te abres entonces
como una ventana directa
al mar de otoño.
Grueso es el licor
que se derrama en tus muslos.
¡Ah! La noche se hunde en tu mirada
llenándote de sueños
la miel que a gritos me reclamas.
MARAVILLOSA MUERTE
Destruye mi vida si es preciso.
Eres la criminal más hermosa del estío.
Maravillosa muerte,
yazgo entre tus muslos ya vencido
y otro horizonte relumbra ante mis
ojos


